Los deberes en los niños

Sara Clemente · 5 mayo, 2018

En los últimos años se ha debatido mucho acerca de los beneficios y desventajas de mandar tareas escolares a los niños para que las hagan en casa. ¿Más cantidad de deberes para los niños aumenta la eficacia de la educación? Hay opiniones para todos los gustos. A continuación explicamos los argumentos que proporcionan tanto los que están a favor como en contra de mandar ejercicios extra a los más pequeños.

Los últimos datos de los que dispone la Organización Mundial de la Salud aseguran que 7 de cada 10 alumnos españoles están estresados. Esta cifra alude a la media de 6,5 horas diarias que dedican los estudiantes a hacer los deberes en casa. Lo cual sitúa a este país en una posición comprometida según el informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes).

Actualmente, existen numerosas investigaciones que se están llevando a cabo en este ámbito. Estos estudios ponen el foco sobre tres cuestiones fundamentales: ¿Cuál es la finalidad de los deberes en los niños? ¿Más cantidad se traduce en mayor calidad? ¿Un aumento de la implicación parental es igual a un incremento de su rendimiento?

Un excesivo número de deberes en los niños aumenta sus niveles de estrés.

¿Por qué los profesores mandan deberes?

Entender la finalidad de los profesores de poner tareas extra a los niños es crucial para explicar su utilidad. Dependiendo de ellos, el debate se puede abordar desde dos perspectivas: tareas para asentar lo aprendido o para cumplir el expediente de contenidos diarios.

Niño haciendo deberes

La primera vertiente considera que para poder afianzar sus aprendizajes y la mecánica de nuevos conocimientos, los niños han de practicar. Y los deberes son la mejor manera de ejercitar esas habilidades. Ese esfuerzo individual es fundamental si el pequeño se encuentra en una etapa clave de su desarrollo lingüístico, como por ejemplo, estar adquiriendo habilidades de lectoescritura. En este caso, el entrenamiento es la única manera de garantizar una adquisición eficaz del conocimiento y un progreso y mejora continuos.

Una segunda postura es la que considera los deberes en los niños como una continuación de lo que se ha visto ese mismo día en la clase. Es decir, ejercicios para terminar y entender bien lo que no se ha podido acabar en el aula.

La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) califica esta segunda variante como un fracaso del sistema educativo. Es decir: los profesores, al no contar con los suficientes medios, se ven obligados a sobrecargar a los alumnos de tareas que deberían haber acabado en el colegio.

¿Cuándo hacer los deberes?

Lo más conveniente sería que los niños hicieran los deberes durante el horario escolar. Así, podrían dedicar la tarde a otro tipo de actividades deportivas, culturales o de esparcimiento, puesto que son igual de importantes que las escolares. Recodemos que cuanto más rica sea la estimulación de los niños, más podremos contribuir como adultos a su desarrollo personal integral.

No obstante, tener que hacer los deberes en horario extraescolar obliga a los pequeños a aprender a organizarse y a planificarse el trabajo. Lo cual es también muy beneficioso. Poco a poco, la repetición de esta rutina fomenta la interiorización de valores como el esfuerzo, la constancia y la implicación personal.

El colectivo CEAPA propone la creación por parte de los centros educativos de una serie de programas de refuerzo educativo. Son denominados Planes de acompañamiento educativo en educación primaria y PROA en secundaria. A ellos podrían acudir aquellos estudiantes que tuvieran más dificultades una vez finalizada la jornada escolar. Así, al mismo tiempo que realizan los deberes, podrían solicitar el apoyo de maestros en materias en las que más flojean.

¿Dedicar más tiempo a los deberes es siempre mejor?

El tiempo es relativo. Por lo general, no es conveniente aumentar los deberes en los niños hasta el punto de sobrecargarles. Por muy beneficioso que nos parezca, el sobreentrenamiento puede ser contraproducente no solo en el ámbito escolar, sino en todos los aspectos intra e interpersonales del escolar.

Niña aburrida por los deberes

Hay que tener en cuenta que a medida que va aumentando la edad de los niños, se incrementa también el tiempo dedicado al estudio. Para los más pequeños, con un máximo de media hora al día sería suficiente. Ese tiempo sería el óptimo para que pudieran realizar un repaso de los conocimientos adquiridos en el día.

También es conveniente marcar un límite de tiempo para su realización. Así, los niños no pierden el tiempo en distracciones y excusas y potencian su control atencional.

¿Una mayor implicación parental es igual a un mejor rendimiento?

No necesariamente. Es conveniente que los padres estén cerca de los niños en caso de que estos tengan dudas, no sepan organizarse o necesiten corrección. Pero no es beneficioso que se sienten en la mesa con ellos y les acompañen durante la realización de las tareas.

Los deberes son responsabilidad de los niños, no de los padres. Es el pequeño el que tiene que aprender a trabajar de manera autónoma y a comprometerse con sus responsabilidades.

En conclusión, hacer los deberes es beneficioso para los niños en términos de adquisición de responsabilidad. Por tanto, no solamente se trata del buen desempeño que tengan en la tarea en sí, sino de la disciplina que van adquiriendo poco a poco desde la primera infancia.

Es importante que desde que son pequeños se les habitúe a asumir pequeños encargos y aprendan a organizarse. Los deberes en los niños son la única manera de que aprendan a tomar las riendas de sus obligaciones, a través de la experiencia y la práctica.