La felicidad rara vez regresa al lugar del crimen

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 17 agosto, 2017
Raquel Lemos Rodríguez · 17 agosto, 2017

¿Por qué siempre termino repitiendo los mismos patrones? ¿Por qué siempre me encuentro con el mismo tipo de personas? Tal vez, de manera inconsciente, estoy cometiendo uno de los errores más repetidos por las personas: el de intentar buscar la felicidad una y otra vez en el mismo lugar donde la perdieron.

No es que la felicidad se nos resista. Es que ella rara vez regresa al lugar del crimen. Pero en vez de ver esto y atrevernos a buscarla en un entorno y situaciones diferentes, volvemos sobre nuestros pasos para intentar lo mismo por enésima vez.

Sin embargo, es normal que no dejemos de decepcionarnos, de encontrarnos con situaciones muy similares y que nos hagan pensar en la mala suerte que tenemos. Pero no es mala suerte. Es ceguera. Una ceguera que nos impide tomar nuevos caminos, mientras nos insta a regresar a lugares con finales trágicos pero conocidos.

Hay parejas que rompen e inician relaciones repetidamente. Se llaman relaciones intermitentes en las que sus miembros insisten en lo que no está funcionando. Es una situación similar a darse cabezazos contra una pared una y otra vez.

El miedo nos lleva a insistir en imposibles

Miedo al cambio, ¡qué familiarizados estamos con este término! Tenemos un temor enorme a salir de nuestras zonas de confort, pero también una tendencia casi que obsesiva por crearlas. En el momento en que sentimos que estamos cómodos con una situación, ahí nos quedamos y ya se puede volver incómoda o desilusionante que soportaremos lo que haga falta por no salir de nuestra zona de seguridad.

Sin embargo, en términos de felicidad, mantenernos en esa zona de confort evita que lleguemos a encontrar esa sensación de bienestar y de equilibrio que casi todas las personas buscamos. Más que nada porque volveremos a un lugar donde la felicidad ha salido por la puerta grande.

mujer con flor blanca en las manos

Esto provoca que no seamos conscientes de que todos esos lugares de aparente seguridad están cubiertos de violencia, maltrato, faltas de respeto y situaciones muy dolorosas que nos acercan al sufrimiento, pero no a nuestra ansiada felicidad. Sin embargo, continuamos cayendo en el mismo error y volviendo al mismo lugar del que hemos salido.

Revivir una misma situación una y otra vez, es doloroso y puede hacernos sentir víctimas. Sin embargo, todo esto es una decisión libre que nosotros estamos tomando. Por lo tanto, podemos cambiarlo cuando somos conscientes de ello.

En ocasiones, esto sucede porque nos acostumbramos a una manera de vivir. Quizás soportando, tolerando, no poniendo límites, dejándonos llevar por expectativas… Todo esto provoca que terminemos cayendo en la misma trampa una y otra vez. ¿Cómo salir de esto? Abriendo los ojos o tocando fondo para impulsarnos.

La tendencia a no soltar lo que no nos aporta felicidad

Con la zona de confort y las costumbres adquiridas, hay algo más que hace que busquemos la felicidad en el lugar donde la hemos perdido. Es la incapacidad para soltar y desapegarnos de lo que nos hace tanto daño, pero a lo que de una manera inconsciente nos aferramos.

pareja abrazada y rodeada de nubes

¿Será miedo a la soledad? ¿Quizás el ímpetu por formar una familia? ¿Temor a que se me pase el arroz? Sin duda, estas creencias están actuando de una manera negativa, provocando que no dejemos ir a todo aquello que no nos está haciendo felices. ¿Qué ocurre cuando intentamos soltar? La ansiedad nos invade.

Parece que “es peor el remedio que la enfermedad”, no obstante esa sensación no va a durar mucho y los resultandos, sin duda, serán más que merecedores de pasar por este mal trago de destruir las bridas de ese lastre, en forma de carga, con el que llevamos tanto tiempo.

Lo curioso es que en nuestro fuero interno solemos buscar los caminos ya transitados porque conocemos sus recodos y sus trampas. Porque quizás en un principio todo estaba bien, éramos muy felices. Pero, en el momento en que todo se derrumba miramos hacia nuestro pasado movidos por vientos de nostalgia.

“La felicidad también consiste en lo que dejas ir por tu propio bien”

-Coco Chanel-

Entonces algunas personas intentan volver a ese punto de partida, donde todo se torció. Sin embargo, muchas veces no es suficiente con que solo volvamos nosotros, también tendrían que hacerlo las circunstancias y las personas que nos rodean, algo que sin duda es mucho más difícil. Por eso es complicado que la felicidad vuelva a nacer del lugar donde la perdimos.

mujer en el océano con barco

La gran pregunta es: ¿merece la pena? Tenemos un tiempo limitado que estamos desperdiciando haciendo caso omiso de las señales y de nuestro dolor. Cuando algo no funciona, tenemos que probar con otras alternativas o al menor replantearnos lo que sabemos a ciencia cierta que no va a tener un feliz desenlace. ¿Estamos buscando la felicidad, de verdad, o solo no correr riesgos?

Imágenes cortesía de Christian Schloe