La fijación y la regresión, dos caras de la misma moneda

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 16 febrero, 2019
Edith Sánchez · 16 febrero, 2019
La fijación y la regresión son respuestas inconscientes a un exceso de complacencia o frustración en una etapa del desarrollo, o a una situación frente a la cual no existen suficientes recursos psíquicos de manejo.

En condiciones normales, todos los seres vivos avanzan de forma natural hacia un proceso de maduración. Sin embargo, el crecimiento no mantiene una línea de avance totalmente continua. Esto quiere decir que incluso en un crecimiento normal hay momentos de avance, detención y retroceso. A eso se refieren los conceptos psicoanalíticos de fijación y regresión.

La palabra fijación hace referencia a algo que permanece, pero además con una resistencia a la variación. Es una detención en el proceso de desarrollo. En otras palabras, un punto en el que no hay ni progreso ni retroceso. No es un estancamiento en estricto sentido, sino una insistencia, una reiteración que se mantiene inalterable.

Por su parte, la palabra regresión tiene que ver con un retroceso. Esto quiere decir que se ha avanzado hacia una fase más adelantada, pero por alguna razón, en un momento dado, se vuelve a una etapa anterior. ¿Por qué se producen los fenómenos de fijación y regresión en el ser humano? ¿Qué implicaciones tiene esto en la vida psíquica? A esto nos referiremos enseguida.

No siempre reaccionamos a los shocks con regresión. A veces, frente a una crisis, crecemos”.

-Naomi Klein-

La libido como factor evolutivo

Tanto la fijación como la regresión son fenómenos que están estrechamente relacionados con el concepto de libido. En psicoanálisis, la libido es una energía psíquica (una pulsión) que se orienta a la obtención de placer. Un deseo que mueve al sujeto y que lo impele a hallar satisfacción. Dicha fuerza o impulso se dirige a diferentes objetos, de acuerdo con el proceso de evolución de cada sujeto.

Esta pulsión es además instintiva. Según Sigmund Freud, la libido sigue un curso evolutivo en el cual aparecen varias etapas. En cada una de ellas, la obtención de placer está asociada a una determinada zona del cuerpo y a acciones relacionadas con esta. Dichas fases son las siguientes:

  • Fase oral. Hay un predominio de la obtención de placer en la zona de la boca. La acción que le es propia es la de tomar alimento del pecho materno. Se asocia a la satisfacción de recibir.
  • Fase anal. Tiene lugar después del destete. En este caso, las sensaciones de placer se centran en el recto y sus zonas adyacentes. La mayor satisfacción está en retener y evacuar. Se asocia con la satisfacción de dar o negar.
  • Fase fálico-genital. Se obtiene placer en los órganos genitales, básicamente a través de la masturbación.
  • Fase de latencia. Es una etapa en la que la libido disminuye sensiblemente y se “aquieta”, por así decirlo.
  • Pubertad. Se produce una exacerbación del deseo sexual y el tránsito definitivo hacia la vida adulta, en la que el placer se obtiene de las relaciones sexuales.

Freud con un libro

La fijación y la regresión

Desde el punto de vista del psicoanálisis, cuando se habla de fijación a lo que se hace referencia es a la persistencia de una de esas fases de desarrollo de la libido. Así, una persona puede quedar fijada en la fase oral o anal, por ejemplo. Esto quiere decir que exhibe básicamente los rasgos que corresponden a esa etapa y no a otras.

A su vez, la regresión supone volver a una fase ya superada. Es muy común en los hijos primogénitos, cuando tienen un hermanito. A veces quieren volver a tomar del pecho materno y es posible que dejen de controlar esfínteres para que sean atendidos por su madre, tal y como lo hizo cuando eran bebés.

En la edad adulta también se puede sufrir una regresión, no en un sentido tan básico, pero sí en los rasgos caracterológicos que acompañan a una etapa determinada. Por ejemplo, un fumador o un consumidor compulsivo de alcohol obtienen placer en una acción oral. Buscan el placer perdido en esa etapa.

Hombre caminando hacia la luz

El porqué de estos mecanismos

La fijación y la regresión son también mecanismos de defensa. Esto es, estrategias inconscientes para abordar una situación adversa, cuando no se tienen herramientas psíquicas que permitan asumirla de manera consciente y superarla. Por lo tanto, fijación y regresión suponen la existencia de una problemática asociada.

En general, la fijación aparece cuando en una etapa determinada hay un exceso de indulgencia o una grave frustración. En cada una de las etapas de desarrollo de la libido, los adultos, en particular los padres, juegan un papel fundamental. Cuando incurren en graves deficiencias para responder a la satisfacción o limitación de las manifestaciones libidinales, dan origen a la fijación.

Entre tanto, la regresión se produce cuando tiene lugar una situación altamente frustrante o incluso traumática. Volver atrás es una manera de eludir o negar esa situación y los desafíos que implica. Así, un adulto puede tener una rabieta cuando la realidad no sigue el curso de sus expectativas.

Kohut, H. (1989). Análisis del self. El tratamiento psicoanalítico de los trastornos de personalidad. Buenos Aires: Amorrortu.