La historia de la furia que alimentamos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 30 septiembre, 2015
Cristina Roda Rivera · 14 junio, 2015

 

“El error del intelectualismo es suponer que la mente humana obedece a una necesidad general de tener explicaciones”

Pascal Boyer

Imagina que vives con un pequeño tigre que está hambriento. Da la impresión de que te quiere comer o al menos es lo que tú piensas. Es un tigre pequeño, pero atemorizante.

Así que, le arrojas algo de carne para que no te coma y es casi seguro que esto lo mantendrá calmado. Por un momento te deja en paz. Solo por un momento. Pero también, al comer crece un poco más de tamaño.

De manera que, cuando tenga hambre otra vez, será más grande y más peligroso. Le arrojas más alimento. El pequeño tigre, crece más y más. Muy pronto se ha convertido en un tremendo tigre, aquel pequeño que tú querías controlar.

Si experimentas ansiedad (urgencia, malestar): son tigres que están ahí queriendo devorarte. Si te esfuerzas en ser más flexible en tu criterio, llegará el momento en que estos tigres dejen de perturbarte. Aunque tengas que aceptar que no se retirarán.

 

“Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma”.

Carl Gustave Jung

 

El intento por controlar nuestros pensamientos y sentimientos a toda costa nos puede llevar a un malestar que nos haga dejar de lado lo que estamos haciendo.

 

¿Qué nos quiere explicar esta metáfora?

 

Esta es una metáfora muy utilizada por las Nuevas Terapias de Tercera generación. Estas terapias se diferencian de otras en no intentar cambiar o luchar con nuestros pensamientos, sino en tener una relación más natural con ellos, aceptar su existencia.

Cuando experimentamos ansiedad o alguna sensación desagradable, es mejor dejar estar esa sensación estar que querer luchar contra ella. Cuánta más atención le dediquemos, más presente se volverá.

 

¿Cómo puedo aplicar esta enseñanza en mi vida?

 

Muchas veces tener la sensación de estar experimentando ansiedad (meta-conocimiento) es peor que la ansiedad misma. Es más, en muchas de estas ocasiones la percepción de ansiedad cierra el círculo haciendo que esta aumente exponencialmente.

Si le damos mucha importancia a la ansiedad que estamos sintiendo, con el tiempo esta no solo ocupará nuestro cuerpo, sino también nuestra mente, anticipará situaciones: el temor que experimentas ante la situación de exposición en público es cada vez mayor y más anticipatorio.

Ocupa las horas, incluso los días previos a la situación ansiógena en sí misma.

Enfado

Si vives la ansiedad como algo molesto, innecesario y anormal, tu mente cada vez le prestará más atención a la ansiedad en sí que a la conducta que debes hacer (exposición).

No alimentes más el tigre (la ansiedad), porque llegará un momento en el ella se hará más fuerte y controlará todo lo que haces.

 

“El invitado indeseado”

 

Si no has terminado de entender el verdadero mensaje de esta metáfora, ya que el concepto de luchar contra la ansiedad aceptando su presencia es algo complejo, pasamos a ilustrarla con un vídeo llamado “El invitado indeseado“, en el que se narra como un anfitrión de una agradable fiesta es asaltado continuamente por pensamientos desesperanzadores.

Lejos de “dejarlos estar”, el protagonista cada vez le presta más atención a sus pensamientos: pretende eliminarlos, pero cada vez vuelven con más virulencia.

Finalmente, logran captan toda su atención y logran perturbar su conducta. Sus pensamientos han arruinado su actuación en la fiesta.

Pero, lejos de encontrarnos con un mensaje desesperanzador, la historia da un vuelco, principalmente por la decisión de su protagonista.

Os invitamos a visionar el vídeo y a crecer con él , y entender que la mente, a veces, funciona mejor si no luchamos contra ella. Lo importante al fin y al cabo es lo que haces: