La importancia de dormir bien

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 abril, 2018
Maria Prieto · 1 abril, 2018

La importancia de dormir bien está directamente relacionada con los beneficios de un sueño reparador tanto a nivel fisiológico como psicológico. Descansar de forma inadecuada puede tener graves consecuencias para nuestro cuerpo y nuestro cerebro.

Dormir es tan necesario como alimentarse de forma saludable o hacer ejercicio físico de forma habitual. Es una función biológica esencial para nuestro organismo y además, debemos tener en cuenta que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda dormir aproximadamente 8 horas cada noche para cumplir con nuestro ciclo completo de sueño. No obstante, este número de horas es una media estadística, ya que algunas personas necesitan más tiempo de sueño para sentirse descansadas y otras personas con menos horas se levantan totalmente reconfortadas.

Beneficios de dormir bien

Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida termina durmiendo“.

-W. Shakespeare-

Mujer dormida en la cama

El sueño, al igual que el hambre, la conducta sexual o el rendimiento intelectual, está regulado por nuestro reloj biológico, ubicado en el hipotálamo. Al activarse este reloj comienza a segregarse melatonina, la hormona que prepara al organismo para dar comienzo a la etapa de sueño.

Así, si dormimos las horas suficientes y el sueño ha sido reparador son múltiples los beneficios para nuestra salud. Ahora bien, si cambiamos drásticamente nuestras rutinas es muy probable que experimentemos fatiga, estrés y mal humor.

Mejora el estado de ánimo

La falta de sueño tiene un efecto negativo sobre nuestro estado de ánimo. Si no se descansa lo suficiente nos sentimos estresados, apáticos y mentalmente agotados. Incluso, podemos llegarnos a sentir tristes e incapaces de llevar nuestras tareas a cabo.

En cuanto se reanuda la rutina de sueño se restaura de nuevo nuestra capacidad de energía, mejorando así nuestro estado de ánimo. Nos sentiremos de buen humor, alegres y con iniciativa para comenzar el día.

Retenemos mejor la información

El sueño profundo ayuda a retener mejor la información y favorece la capacidad mnemotécnica. Un estudio publicado en Psycological Science afirma que dormir bien ayuda a retener la información a largo plazo.

Por otro lado, si el sueño es ligero o se interrumpe a lo largo de la noche, nuestra capacidad de consolidar los recuerdos disminuye, ya que mientras dormimos nuestro cerebro trabaja y ordena lo procesado durante el día.

Hombre dormido

Nos ayuda a tener mejor aspecto

El sueño repara y tonifica nuestra piel. Si descansamos las horas adecuadas reduciremos la probabilidad de tener bolsas y ojeras y nuestro aspecto en general mejorará.

Previene enfermedades

Nuestro sistema inmunitario emplea el tiempo de sueño para regenerarse, lo que le permite luchar con eficacia contra las toxinas y los gérmenes que habitualmente nos amenazan. Con un sistema inmunitario débil tenemos menos posibilidades de superar con éxito las infecciones.

Ayuda a combatir la depresión

La producción de melanina y serotonina se produce durante el sueño. Estas hormonas contrarrestan los efectos del las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y nos ayudan a sentirnos más felices y emocionalmente más fuertes.

Alteraciones del sueño

Hay factores que pueden alterar el sueño de forma voluntaria, como nuestros hábitos alimentarios; pero también existen otro tipo de factores involuntarios, sobre los que no tenemos ningún control como la genética o la edad, que influyen en la calidad de nuestro sueño. Veamos a continuación algunos de ellos.

  • La edad

Los patrones de sueño empiezan a cambiar con la edad. A medida que envejecemos existen más dificultades para conciliar el sueño y nos despertamos con más frecuencia a lo largo de la noche.

La transición entre dormir y despertarse suele convertirse en abrupta con el paso de los años, lo que hace más ligeras las fases de sueño profundo.

Hombre despertándose

  • La genética

Estudios realizados sobre la heredabilidad de ciertos patrones a la hora de dormir demuestran un importante factor genético. La latencia del sueño o el tiempo que transcurre desde que nos acostamos hasta que nos dormimos y los trastornos del sueño suelen ser similares a los de nuestros progenitores. 

Los seres humanos nos regimos mediante ritmos circadianos de 24 horas a lo largo de las cuales distribuimos etapas de concentración, ocio y descanso. Respetar estos ritmos incrementa nuestra calidad de vida ya que dedicamos un tiempo a cada necesidad.

La proteína CLOCK (Circadian Locomotor Output Cycles Kaput) regula estos ritmos circadianos que controlan, entre otras, las hormonas implicadas en el proceso del sueño. La alteración de esta proteína tiene un efecto negativo inmediato sobre el insomnio, la fatiga o el famoso jet lag.

  • La alimentación

Una alimentación correcta y equilibrada facilitará que podamos descansar mejor y que nuestro sueño sea de mejor calidad.

La digestión es mucho más lenta durante el sueño, por lo que dormir inmediatamente después de comer hace que no descansemos de forma adecuada y se provoquen dolencias estomacales y problemas de insomnio.

  • El ruido ambiental

El ruido reduce la calidad del sueño. Nuestro cuerpo, aunque permanezcamos dormidos, está alerta de lo que sucede alrededor. Si no podemos controlar este aspecto, siempre queda la opción de utilizar tapones en los oídos.

Mujer poniéndose tapones en los oídos

Consejos para dormir bien

Ahora que ya sabemos cuáles son los beneficios de dormir bien y algunos de los factores que están implicados, es conveniente recordar algunas claves para que nuestro sueño sea de calidad como las siguientes:

  • La habitación debe permanecer oscura durante la noche.
  • La temperatura ideal está entre 18 y 20 grados centígrados.
  • Evitar hábitos nocivos como alcohol o tabaco.
  • Intentar tener una rutina de sueño: acostarse y levantarse a la misma hora todos los días.
  • Limitar el tiempo de siesta.
  • Eliminar del dormitorio cualquier dispositivo electrónico.
  • Disminuir las bebidas con cafeína.
  • Hacer ejercicio.

Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo“.

-Heráclito-