La importancia de la familia extensa

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Mantener una buena relación con la familia extensa es gozar del regalo de pertenecer a un grupo en el que ocupas un lugar insustituible.
 

Como seres sociales, los humanos necesitamos establecer conexiones profundas y significativas con los demás para garantizar nuestro bienestar. Necesitamos del soporte emocional y logístico de otras personas. Por ello la familia extensa puede jugar un papel tan importante en nuestras vidas.

Si observamos la pirámide de Maslow, comprobaremos que, tras cubrir las necesidades básicas fisiológicas y de seguridad, las personas anhelamos pertenecer. Deseamos trascender nuestra individualidad y formar parte de un colectivo mayor. Estas relaciones aportan sentido a nuestra existencia y favorecen nuestra salud.

Se ha demostrado que contar con una red social de apoyo mejora nuestro sistema inmunológico, nos ayuda a combatir el estrés y a superar las enfermedades de un modo más rápido y eficaz. En suma, para sentirnos plenos necesitamos experimentar el afecto correspondido.

Cuando somos niños, la tarea de cubrir esta necesidad recae principalmente en nuestro núcleo familiar (padres y hermanos). A medida que crecemos, añadimos a estas relaciones amigos, compañeros del colegio o del trabajo, parejas y diversos colectivos.

No obstante, hay un grupo de especial relevancia por la continuidad, la estabilidad y lo genuino del amor que nos aporta: nuestra familia extensa.

 

Familia bailando al atardecer

La familia extensa

La familia extensa está compuesta por todas aquellas personas con las que estamos emparentados y que no forman parte de nuestra familia nuclear. Hablamos entonces de tíos, abuelos, primos y otros parientes con los que no convivimos a diario, pero que, sin duda, ocupan un lugar muy relevante en nuestra vida.

Cada caso es único y, desafortunadamente, algunas veces la familia puede resultar dañina. En esta situación, estamos en todo nuestro derecho de poner límites y cortar relaciones. Pues, no hemos de olvidar que lo principal es nuestro bienestar.

Compartir lazos de sangre no te obliga a permanecer vinculado a alguien que te daña. Sin embargo, quienes tienen la fortuna de mantener una buena relación con su familia extensa cuentan con una gran ventaja.

¿Qué nos aporta la familia extensa?

Estabilidad

La vida es cambiante e impredecible, y a través de sus vaivenes podemos experimentar la decepción, el desencanto y la ruptura de varias relaciones. No obstante, la familia es ese núcleo sólido que permanece en el tiempo. Un grupo al que pertenecemos desde nuestro nacimiento y en el que ocupamos un lugar insustituible.

 

Nuestros parientes nos han visto nacer, crecer y desarrollarnos. Han presenciado los momentos más importantes de nuestra vida, acompañándonos a lo largo de nuestros éxitos y fracasos. Son testigos de nuestra evolución personal y constituyen un refugio y una fuente segura de amor.

Tal vez no los veamos con demasiada frecuencia, pero podemos estar seguros de que están ahí. Una llamada, una visita, una reunión familiar, bastarán para poder obtener ese afecto y apoyo genuinos.

Perspectiva

Uno de los mayores beneficios de la familia extensa es que nos permite estar en contacto con las perspectivas de personas muy diferentes. Hablar con los mayores puede ayudarte a mirar tu situación desde un prisma más amplio. Indudablemente su experiencia vital les aporta una sabiduría de la que quizá los más jóvenes carecemos.

Del mismo modo, las nuevas generaciones pueden ayudar a agitar conciencias, a remover patrones de pensamiento obsoletos. A traer la frescura y la vitalidad al árbol familiar. Pueden acercar a sus parientes a las nuevas tecnologías y los nuevos ideales que mueven la sociedad. Se trata de un enriquecimiento recíproco que difícilmente lograríamos de no contar con nuestra familia.

 

Abuela hablando con su nieta

Soporte

El apoyo que proporciona la familia extensa en numerosas situaciones vitales es indiscutible. En momentos de crisis o enfermedad, incluso en la crianza de nuestros hijos, son un sostén imprescindible tanto a nivel logístico como emocional. Nos cuidan física y emocionalmente.

A pesar de que puedan surgir discrepancias, de no siempre estar de acuerdo, el amor mutuo termina prevaleciendo. Tu familia puede juzgar tus acciones, puede tener expectativas diferentes en cuanto a la forma en la que debes conducir tu vida. No obstante, finalmente estarán a tu lado, tratando de comprender, de apoyar y de sostener.

Mantener una buena relación familiar no siempre es sencillo, requiere grandes dosis de paciencia, tolerancia y comprensión. Pues, como antes comentábamos, se trata de un grupo amplio y heterogéneo, con diversas mentalidades. Sin embargo, si logramos apreciarlo desde su lado más amable, comprobaremos el valor de pertenecer a una familia extensa.

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