La importancia de los cuidados

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Alberto Álamo
· 11 abril, 2019
Los cuidados son todas aquellas conductas dirigidas a cubrir una necesidad, ya sea emocional o física. Pero algo tan bello e íntegro no es considerado con la importancia que merece.

En 2008 comenzó una de las mayores crisis económicas de nuestra historia reciente. Esta se produjo a nivel mundial, aunque España la vivió de una forma algo más acentuada. Lo curioso es que las crisis económicas son recordadas e incluso fechadas y muy bien documentadas. En ellas se analizan toda una serie de variables que tienen que ver con las causas y las consecuencias.

Sin embargo, existen otras crisis que también son globales y que nos afectan tanto o más que las económicas. Vivimos inmersos en una crisis de valores en la que, entre otras cosas, se están degradando sistemáticamente las actividades relativas al cuidado de las personas. Profundicemos.

«El hecho es que la gente es buena. Dale a la gente afectividad y seguridad y ellos darán afectividad y estarán seguros en sus sentimientos y comportamientos».

-Abraham Maslow-

Mujer mirando por la ventana pensando en la importancia de los cuidados emocionales

¿Hacia dónde nos dirigimos?

¿Fomentar la independencia y autonomía de las personas implica convertirnos en una sociedad individualista? La respuesta es clara y rotunda: No. Si queremos convertirnos en una sociedad avanzada socialmente hemos de fomentar este tipo de valores.

Sin embargo, a veces se suelen mezclar ambas ideas, la de la autonomía y la de la individualización. Esta última poco tiene que ver con la evolución social, sino más bien con la falaz idea de que no necesitamos a nadie para ser felices. Y es aquí, en la distinción de estas dos tendencias -del todo opuestas-, donde entran los cuidados. Cuidar de las personas es una de nuestras señas de identidad, no ya como humanos, sino como animales.

Todas las especies del reino animal cuentan con un amplio repertorio de conductas de cuidado de sus iguales. Nosotros, en tanto que nos erigimos como «seres más evolucionados» deberíamos tener unas actitudes hacia el cuidado humano también más evolucionadas. Sin embargo, la realidad es algo distinta.

Cuidar de los demás es una de nuestras señas de identidad.

La consideración de los cuidados en la actualidad

Entendemos por cuidados todas aquellas conductas dirigidas a cubrir necesidades de diversa naturaleza (física, emocional, social…). Allá donde hay una vulnerabilidad proceden unos determinados cuidados. Sin contar con que, en especial, el ser humano presenta muchas vulnerabilidades que hacen realmente necesaria la existencia de una red de cuidados.

Dada la importancia de los cuidados, estos deberían gozar de una importante consideración social, pero nada más lejos de la realidad. A menudo, ya sea explícita o implícitamente, menospreciamos las conductas y actitudes relativas a los cuidados. De hecho, las personas que trabajan cuidando de otras personas no suelen tener muy buenas condiciones laborales y además suelen arrastrar un desgaste emocional muy considerable.

Manos de una persona cogiendo las de otra

El cuidado como filosofía de vida

Tal vez la palabra «cuidados» evoque una imagen mucho más reducida de lo que realmente significa. A menudo, se suele asociar la conducta de cuidar con un contexto médico en el que existe alguna enfermedad. Sí, por supuesto que los cuidados en contextos sanitarios son muy importantes, pero existen más contextos en los que se cuida a las personas.

Los cuidados emocionales son un ejemplo. Acompañar, mostrar disponibilidad, abrazar, consolar, calmar, tranquilizar… En algún momento vamos a necesitar que nos cuiden emocionalmente, porque en la vida existen muchas situaciones que hemos de aceptar y que nos van a provocarnos dolor y sufrimiento.

Es difícil imaginar una dedicación tan pura, bella y necesaria como cuidar de las personas. Ya sea a nivel profesional o a nivel personal, el cuidado no cuenta con la importancia, el respeto y el respaldo social que merece.

En un clima social en el que la crispación, la provocación y la confrontación están adquiriendo mucho protagonismo, la revolución más poderosa ha de ser la de los cuidados entre las personas.