La importancia de mirar hacia delante – Primera parte

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 24 enero, 2018
José Maria Tabares · 11 septiembre, 2013

Hay un momento en nuestra vida que, cuando ocurre, deseamos que no nos vuelva a pasar, jamás. Y no solo eso, sino que nos ciega y nos impide mirar hacia delante. Es el final de un amor.

En el preciso instante que nos dicen “Ya no te quiero como antes”, “No siento lo mismo”, “Me he enamorado de otra persona”, sentimos como una losa de mil kilos de dolor recae sobre nuestro corazón. Tras esto, perdemos absolutamente el interés por nuestros amigos, trabajo, familia… por nuestro mundo en general. Y lo peor de todo, pensamos que nunca saldremos adelante. Pero nada más lejos de la realidad.

¿A qué la mayoría de vosotros os habéis sentido así alguna vez? Incluso el humilde escritor de este artículo se ha sentido de esta manera en un par de ocasiones (y las que me quedan por desgracia). Sin embargo, cuando solo sentía dolor y desolación me percaté que tenía que aprovechar esta situación para conocerme mejor, aprender a estar solo, y mejorar como persona.

Me di cuenta cuando mi madre me decía “Pues hijo, yo te veo mejor, más cariñoso conmigo, con más interés por las cosas que te ocurren en la vida…” Fue en ese momento cuando percibí en mi interior que estaba superando la ruptura. Y lo mejor de todo era que estaba consiguiendo mirar hacia delante sabiendo que la vida me iba a deparar momentos maravillosos aún por experimentar.

Mujer triste que no puede mirar hacia delante

El proceso de recuperación tras una separación

Habéis escuchado bien, da igual que os den todos los ánimos posibles, que conozcáis chicos/as justo después de dejarlo con vuestra pareja, que si no habéis superado la ruptura, el proceso para conseguirlo será mucho más largo y doloroso. Creo que en esto de las relaciones, no se cumple el dicho de “un clavo quita a otro clavo”. Al menos a corto plazo.

Este proceso de recuperación tras la ruptura será harto difícil. Al principio, cuando nos dejan, lo primero que nos sale (o al menos a la mayoría) es intentar recuperar a nuestra pareja.

“Es tan corto el amor y tan largo el olvido…”

-Pablo Neruda-

Nos sentimos culpables creyendo que hemos hecho algo mal, que no hemos sido suficientemente detallistas, o que no le hemos dicho tantas veces “te quiero”. Pero recordad, esto solo está en nuestra mente, que la muy pícara, nos juega todo tipo de jugarretas. En definitiva, aquí solo el tiempo será la única medicina contra este dolor.

Aceptar para poder mirar hacia delante

Mujer llorando

Tras este primer paso, viene el de la aceptación. Pensamos “Bueno, pues ya no que me quiere ¿Qué le voy hacer? Seguro que encontraré otra persona” En parte está bien pensar esto, pero cuidado. Mucha gente se confía demasiado en este paso y cree que al menos sí puede tener una relación de amistad con su pareja.

Pero cuando la ven cogidos de la mano con otra, pues claro, el bajón tanto anímico como sentimental puede ser colosal. Este paso puede ser largo, doloroso y tedioso. Aquí es cuando os tenéis que dedicar tiempo estrictamente a vosotros, a recuperar a amistades e incluso a formaros tanto personal como culturalmente.

Cuando hayáis conseguido esto, el camino más arduo y doloroso estará ya mucho más superado. En ocasiones os acordaréis de ya vuestra “expareja”, pero quizá de una manera más melancólica recordando todos los buenos momentos que pasaste con ella.

Y si todavía creéis que nunca lo superaréis pensad lo siguiente ¿A qué cuando estabais sin pareja eráis personas normales que respirabais, comíais, reíais sin la necesidad de tener a alguien a vuestro lado? Pues a mí me ha pasado y seguro que a todos vosotros también. Recordad que no hay mejor compañía que la de uno mismo.