La importancia de mirar hacia delante - Primera parte

22 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Una ruptura es uno de los sucesos vitales que peor nos pueden hacer sentir. Sentimos que todo cae y que nos quedamos, en cierta manera, desamparados. Por eso, es importante saber mirar hacia delante y continuar nuestra vida.

Hay un momento en nuestra vida que, cuando ocurre, deseamos que no nos vuelva a pasar, jamás. Y no solo eso, sino que nos ciega y nos impide mirar hacia delante. Es el final de un amor.

En el preciso instante que nos dicen “Ya no te quiero como antes”, “No siento lo mismo”, “Me he enamorado de otra persona”, sentimos como una loza de mil kilos de dolor cae sobre nuestro corazón. Tras esto, podemos llegar a perder el interés por nuestros amigos, trabajo, familia… por nuestro mundo en general. Y lo peor de todo, pensamos que nunca saldremos adelante. Pero nada más lejos de la realidad.

Cuando se siente dolor y desolación parece que todo se para, pero realmente es una situación que hay que aprovechar para conocerse mejor, para aprender a estar solo y mejorar como persona. De hecho, llega un momento que uno mismo, y los que están alrededor, nota un cambio. Se está más cariñoso, más interesados por los demás y más activo. Ese es el momento en el que se está empezando a superar la ruptura. Ahí se consigue mirar hacia delante sabiendo que la vida deparará momentos maravillosos aún por experimentar.

Mujer triste que no puede mirar hacia delante

El proceso de recuperación tras una separación

No importa que se reciban ánimos de todas partes o que se conozcan a otras personas, el proceso para superar una ruptura es largo y doloroso. De hecho, lo de que “un clavo saca a otro clavo” sólo funciona a corto plazo. Tras terminar la relación, queramos o no, la reacción más natural es plantearse una posible reconciliación.

Es común pensar sobre si se ha hecho algo mal, si no se ha sido suficientemente detallistas, atentos o cariñosos. Incluso hasta el punto de sentirse culpable. Y esto, posiblemente, no sea fácil de resolver. Sólo el tiempo será la herramienta que disipe las dudas y el dolor.

Es tan corto el amor y tan largo el olvido…

-Pablo Neruda-

Aceptar para poder mirar hacia delante

Mujer llorando

Tras la fase de tristeza y dolor, viene la de la aceptación. Se comienzan a entender los motivos de la separación y los posibles beneficios que puede deparar. No obstante, muchas personas se confían en esta fase pensando que todo está superado y luego vienen las recaídas. Incluso puede comenzarse otra relación sin haber superado la anterior, y se acaba dañando a otros.

La aceptación es larga, dolorosa y tediosa. Aquí es cuando es fundamental dedicarse tiempo estrictamente a uno mismo, a recuperar amistades e incluso a formarse tanto personal, como culturalmente. Conocerse, saber de las propias virtudes y defectos no sólo ayuda a comprender mejor qué fallo de la relación y aprender de ello, sino que nos prepara para las próximas relaciones que vengan. Amorosas, de amistad e incluso profesionales.

El autoconocimiento y el autocuidado harán de la peor parte del camino, el tramo más fructífero. Y así, gran parte del proceso estará superado. Eso no quita que en ocasiones se recuerde a la ex-pareja, pero posiblemente se haga de una forma más melancólica, en la que se recuerden aquellos buenos momentos que pasaron juntos.

En definitiva, todo pasa. Hasta esos momentos que pensamos que no podrían ser peor, al final se acaban viendo como una etapa maravillosa de la que se aprendió mucho. Y, por supuesto, se aprende que no hay mejor compañía que la de uno mismo.