La importancia de saber renunciar

20 agosto, 2013
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

Saber renunciar en el momento oportuno es una de las claves para poder avanzar y para que en tu vida aparezcan cosas nuevas. Si te aferras a algo que no puede ser o no funciona, te quedas estancado.

Imaginemos un camino de montaña. Si vas caminando y tu objetivo es coger moras, te encontrarás con zarzales que tienen todo tipo de ellas. Unas serán más sabrosas que otras. Así, encuentres lo que encuentres, vas cogiendo moras. Unas son buenas y otras no, pero a pesar de todo tú sigues caminando en busca de nuevos zarzales. Unos serán fáciles de alcanzar, otros requerirán un poco más de esfuerzo.

Ahora imaginemos que te encuentras un zarzal precioso, con unas moras espectaculares, pero no alcanzas a cogerlas. Pruebas diferentes estrategias pero ninguna resulta. Están muy bien los intentos, las nuevas formas de acceder, pero cuando ves que no es posible, renunciar es lo mejor que puedes hacer.

Si insistes más de lo adecuado, ya no sigues el camino hacia adelante. Te estancas y te quedas allí, sin poder acceder a esas moras, pero observándolas desde la lejanía.

Te aferras a ese zarzal inalcanzable y ya piensas que ninguno será igual. Por ello, no sigues hacia adelante. El ejemplo del zarzal se puede aplicar a muchos ámbitos de la vida.

«Escoger un camino significa abandonar otros. Sí pretendes recorrer todos los caminos posibles acabarás no corriendo ninguno.»

-Paulo Coelho-

Puede que alguna vez hayas deseado algo y no haya podido ser, pero si supiste renunciar y seguir hacia adelante, seguramente encontraste nuevas oportunidades. En cambio, si te aferraste sin renunciar, las perdiste.

Renunciar a tiempo

Chica renunciando a su pareja

Cuando algo no es para ti, no importa el motivo, simplemente déjalo ir y fija tu objetivo en otras metas y en otros nuevos caminos. Existen una gran cantidad de casos en los que alguien va cerrando todas las puertas que encuentra en su camino y cada vez tiene menos oportunidades.

Como, por ejemplo, el caso extremo de una chica enamorada de un chico con el cual no podía tener una relación. Ella sabía que no podía ser, pero aún así, en vez de cortar el contacto y conocer a gente nueva, se cerró en banda y se encerró en una vida monótona, de casa al trabajo y del trabajo a casa…

Ella decía que nunca se volvería a enamorar de otro. El problema es que no se daba cuenta de que las cosas no vienen solas, hay que salir a buscarlas. Efectivamente, 10 años después seguía sin enamorarse de nadie y seguía enamorada de ese mismo chico con el que no podría tener nada.

Se cumplió su predicción: nunca le podría gustar otro chico; pero se cumplió porque ella misma no hizo nada para abrir nuevas oportunidades. Si no se hace nada para conocer personas nuevas, no entrará nadie nuevo en nuestra vida. Así, desde la inactividad, se crea el estancamiento.

Es algo parecido a lo que ocurre con la suerte. Está claro que  tu casa no te va a llamar el lotero para decirte que te ha tocado el  premio gordo. Es necesario que, previamente, tú, vayas a comprar un billete. Si no, imposible. Pues con las oportunidades pasa exactamente lo mismo. A lo mejor un día yendo a comprar el pan te chocas con alguien con quien terminas intercambiando un café y una conversación que te cambia el rumbo de la vida por completo. 

Rendirse para continuar

Mujer continuando su camino

Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos las personas es el poder de los pensamientos que nos incitan a la inactividad. Del tipo “nunca conoceré a alguien igual”, “no encontraré pareja”, “no encontraré buenas amistades”, “nadie me quiere”, «no merezco que me quieran»…

Este tipo de pensamientos estancan a la persona que los tiene. Las oportunidades no suelen venir solas, hay que salir a buscarlas. Y si se cierra una puerta, ¡no pasa nada! Hay muchas más por abrir. No dejes nunca que los pensamientos negativos te cierren a abrir nuevos horizontes.

En la vida hay un largo camino, en el que podemos encontrar muchísimas cosas inesperadas. Si algo no te salió bien, no pasa nada, siempre puedes volver a empezar.

Sal a buscar lo que deseas, persigue tus sueños y suelta lo que no funcione o no pueda ser, para tener la opción de encontrar lo que sí puedas alcanzar.