Los pensamientos negativos más comunes

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 14 octubre, 2017
José Maria Tabares · 27 octubre, 2014
Descubre cuáles son los pensamientos negativos más frecuentes que tenemos. Estos pensamientos tienen la facultad de limitarnos y mermar nuestro desarrollo. Conocerlos es el primer paso para cambiarlos

Los pensamientos negativos son aquellos que nos inducen miedo, ansiedad y estrés. En el mundo de la psicología se conocen como los pensamientos negativos automáticos o ‘ANT’ (Automatic Negative Thoughts en inglés). Dichos pensamientos podrían estar detrás de psicopatologías como la depresión, la ansiedad o la paranoia.

Desde que tenemos uso de razón, la cabeza empieza a invadirnos con todo tipo de ideas y pensamientos. Esto es más que positivo ya que nos ayuda a desarrollar la parte cognitiva y creativa de nuestro cerebro. Sin embargo, lo que ocurre ahí dentro también se puede volver en nuestra contra sin previo aviso y con único el objetivo de jugarnos todo tipo de malas pasadas. Pueden aparecer los pensamientos negativos.

Los pensamientos negativos

A continuación, te presentamos una lista con algunos de los pensamientos negativos principales

1. Pensamiento dicotómico

ilustración blanco y negro de joven sufriendo por necesidades neuróticas

Se trata de aquellas persona cuyos pensamientos solo entienden de extremos. Por ejemplo:

  • “Estás conmigo o contra mí”
  • “O lo hago bien o no lo hago”
  • “Todo o nada”
  • “Ahora o nunca”

De esta forma, el pensamiento se vuelve rígido e inflexible, sin matices entre el blanco y el negro. Por lo tanto, se trata de un tipo de pensamiento que se basa en la asunción de dos categorías mutuamente excluyentes, obviando los elementos intermedios y otros matices.

2. Saber lo que sienten las personas que nos rodean

¿Quién no ha ido por la calle alguna vez pensando sobre el ‘qué dirán? Esto se acrecienta sobre todo cuando pensamos que no vamos correctamente vestidos o tenemos que hablar en público. Recuerda que todo el mundo puede cometer fallos. Además, seguro que muchas personas se han sentido igual alguna vez. Por encima de todo, no podrás estar seguro sobre lo que los demás piensen sobre ti. Eso es un riesgo con el que tenemos que vivir. Justo lo más importante no está en los pensamientos de los demás, sino en los que tienes tu sobre ti mismo.

3. Saber lo que va a ocurrir a continuación

Cuando creemos vehementemente que algo puede salir mal, nuestra mente apoyará esta idea y nos recomendará abandonar en nuestro empeño. “Seguro que va a salir mal”, “no valgo para esto”, “no merece la pena intentarlo”…  Existen multitud de pensamientos negativos que lo único que harán es que nos quedemos siempre en la zona de confort. Pero recuerda que el que “no arriesga, no gana”. Los pensamientos negativos pueden provocar que no salgamos nunca de la zona de confort

4. Generalizar lo negativo

Si algo puede salir mal una vez, seguro que volverá a ocurrir en futuras ocasiones. Algunas personas tienden a quedarse con lo negativo. Por ello es normal que cuando pasa algo malo crean que se volverá en una norma universal. Muchas veces el éxito viene tras multitud de fracasos. Decir que algo malo pasará siempre porque pasó solo una vez, carece de sentido.

Los pensamientos negativos

5. Descalificarnos tanto a nosotros mismos como al resto

Cuando entramos en conflicto con nosotros o cualquier persona cercana a nuestro alrededor, es normal que surjan en nuestra mente pensamientos irracionales del tipo: “Esta persona no vale para nada”, “pero qué tontería estás diciendo”, “me caes fatal”. Quizás en parte tengan cierto fundamento, pero nunca hay que sacar conclusiones en la primera toma de contacto. Conocer a alguien implica varios encuentros o incluso, toda la vida…

6. Dramatizar la situación

¿Quién no ha pensado alguna vez “Qué va a ser de mi” o “No volveré a encontrar a nadie igual” tras sufrir una ruptura amorosa? Si queremos superar estas situaciones lo mejor es no exagerarlo todo y tener perspectivas de futuro. Multitud de personas han pasado por lo tuyo (o incluso peor) y todas han podido rehacer sus vidas y seguir para delante. Los pensamientos negativos se alimentan de lo dramático que puedas ser

Los pensamientos negativos: la negatividad llama a más negatividad

Si pensamos que verdaderamente algo puede salir mal, pues es obvio que nos saldrá mal. Pero no será cosa del destino o la mala suerte como dicen algunos. Nuestra mente se verá envuelta en la negatividad, mermando nuestra capacidad de acción. Esto solo producirá un efecto en cadena con consecuencias nefestas para nuestra autoestima.

Según dice Beck (1983), los pensamientos negativos son rígidos, inflexibles, absolutistas. Además tienen la forma de “tengo que”, “debo de”. Por otra parte, los pensamientos positivos son flexibles, posibilistas, adaptativos. Y tienen la forma de “me gustaría que”, “quisiera que”. 

Finalmente, cambiando la forma de pensar, podemos cambiar la forma en la que nos sentimos. Y, por lo tanto, nuestra forma de actuar. Merece la pena aprender nuevos patrones de pensamiento adaptativos mediante, por ejemplo, la psicoterapia cognitiva.

  • Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (1983). Terapia cognitiva de la depresión. Brouwer.
  • Benavides, J. (2014). Pensamiento y felicidad: la mirada de Albert Ellis. Poiésis1(28).
  • Femintíez-Berrocef, P., Ramos, N., & Extremera, N. (2001). Inteligencia emocional, supresión crónica de pensamientos y ajuste psicológico. Boletín de psicología70, 79-95.
  • Marín, N. L. (2006). La terapia racional emotiva de Albert Ellis. Norte de salud mental6(25), 16.