Los pensamientos negativos más comunes

11 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago Sobral
Descubre cuáles son los pensamientos negativos más frecuentes que tenemos. Estos pensamientos tienen la facultad de limitarnos y mermar nuestro desarrollo. Conocerlos es el primer paso para cambiarlos
 

Los pensamientos negativos son aquellos que nos inducen miedo, ansiedad y estrés. Por tanto, pueden causarnos grandes malestares psicológicos, afectando significativamente a nuestra salud mental.  

Desde que tenemos uso de razón, la cabeza empieza a invadirnos con todo tipo de ideas y pensamientos. Esto es más que positivo ya que nos ayuda a desarrollar la parte cognitiva y creativa de nuestro cerebro. Sin embargo, lo que ocurre ahí dentro también se puede volver en nuestra contra sin previo aviso y con único el objetivo de jugarnos todo tipo de malas pasadas. Puesto que pueden aparecer diversos tipos de pensamientos negativos.

Los pensamientos negativos más comunes

A continuación, te presentamos una lista con algunos de los pensamientos negativos más comunes, explicándote en qué consiste cada uno de ellos. Así, podrás identificarlos e intentar evitarlos.

1. Pensamiento dicotómico

ilustración blanco y negro de joven sufriendo por necesidades neuróticas
 

El pensamiento dicotómico es un tipo de pensamiento rígido e inflexible, sin matices entre el blanco y el negro. Por lo tanto, este se basa en la asunción de dos categorías mutuamente excluyentes, obviando los elementos intermedios y otros matices.

Es decir, se trata de aquellos pensamientos que se sitúan en los extremos. Por ejemplo:

  • “Estás conmigo o contra mí.”
  • “O lo hago bien o no lo hago.”
  • “Todo o nada.”
  • “Ahora o nunca.”

2. Miedo al qué dirán

¿Quién no ha ido por la calle alguna vez pensando sobre el “qué dirán”? Esto se acrecienta sobre todo cuando pensamos que no vamos correctamente vestidos o tenemos que hablar en público. Lo cual es muy negativo para nosotros mismos, pues no podemos vivir pendientes de los demás. 

Recuerda que todo el mundo puede cometer fallos y que lo realmente importante es lo que tu crees sobre ti mismo. 

3. Querer tener todo controlado

Cuando creemos vehementemente que algo puede salir mal, nuestra mente apoyará esta idea y nos recomendará abandonar en nuestro empeño, con pensamientos como:

 
  • “Seguro que va a salir mal.”
  • “No valgo para esto.”
  • “No merece la pena intentarlo.”

Existen multitud de pensamientos negativos que lo único que harán es que nos quedemos siempre en la zona de confort. Pero recuerda que el que “no arriesga, no gana”. Los pensamientos negativos pueden provocar que no salgamos nunca de nuestra comodidad.

4. Generalizar lo negativo

Algunas personas tienden a quedarse con lo negativo. Por ello es normal que cuando pasa algo malo crean que se volverá en una norma universal. Muchas veces el éxito viene tras multitud de fracasos. Decir que algo malo pasará siempre porque pasó solo una vez, carece de sentido.

Los pensamientos negativos

5. Descalificarnos tanto a nosotros mismos como al resto

Cuando entramos en conflicto con nosotros mismos o con cualquier persona cercana a nuestro alrededor, es normal que surjan en nuestra mente pensamientos irracionales del tipo:

 
  1. “Esta persona no vale para nada.”
  2. “Pero qué tontería estás diciendo.”
  3. “Me caes fatal.”

Pero nunca hay que dejarse llevar por la ira o la impulsividad, pues solo sirve para sacar conclusiones precipitadas de las que, tiempo después, nos podemos arrepentir.

6. Dramatizar la situación

¿Quién no ha pensado alguna vez “qué va a ser de mi” o “no volveré a encontrar a nadie igual” tras sufrir una ruptura amorosa? Si queremos superar estas situaciones lo mejor es no exagerarlo todo y tener perspectivas de futuro. Multitud de personas han pasado por lo tuyo (o incluso peor) y todas han podido rehacer sus vidas y seguir para delante. Los pensamientos negativos se alimentan de lo dramático que puedas ser.

El pensamiento influye en la acción: la negatividad llama a más negatividad

Si pensamos que verdaderamente algo puede salir mal, pues es obvio que nos saldrá mal. A esto se le llama profecía autocumplida. Pero, lo ocurrido, no será cosa del destino o la mala suerte como dicen algunos, sino de la negatividad que invade nuestra mente y afecta a nuestra capacidad de acción. Lo cual producirá un efecto en cadena con consecuencias nefestas para nuestra autoestima.

 

Según dice Beck (1983), los pensamientos negativos son rígidos, inflexibles, absolutistas. Además tienen la forma de “tengo que”, “debo de”. Por otra parte, los pensamientos positivos son flexibles, posibilistas, adaptativos. Y tienen la forma de “me gustaría que”, “quisiera que”. 

Así que, cambiando la forma de pensar, podemos cambiar la forma en la que nos sentimos. Y, por lo tanto, nuestra forma de comportarnos. Merece la pena aprender nuevos patrones de pensamiento adaptativos mediante, por ejemplo, la psicoterapia cognitiva.

 
  • Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (1983). Terapia cognitiva de la depresión. Brouwer.
  • Benavides, J. (2014). Pensamiento y felicidad: la mirada de Albert Ellis. Poiésis1(28).
  • Femintíez-Berrocef, P., Ramos, N., & Extremera, N. (2001). Inteligencia emocional, supresión crónica de pensamientos y ajuste psicológico. Boletín de psicología70, 79-95.
  • Marín, N. L. (2006). La terapia racional emotiva de Albert Ellis. Norte de salud mental6(25), 16.