La influencia de los sentimientos en el corazón

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 enero, 2019
Ana Elisabet Amarilla · 1 enero, 2019
La influencia de los sentimientos sobre nuestra fisiología, y en concreto sobre nuestro corazón, es un tema que ha trascendido la literatura romántica para pasar a ser estudiado por la ciencia. Así, hoy nos preguntamos qué es lo que nos puede decir la ciencia en este sentido.

Simbólicamente, el corazón es el órgano de los sentimientos, en parte por corresponderse estos con el latido de la vida. Fisiológicamente, esto está lejos de ser así; sin embargo, no es menos cierto que la gestión de nuestras emociones puede influir de manera indirecta en la salud de nuestro sistema circulatorio y, por intensión, en su órgano central: el corazón.

A lo largo de la vida se pueden presentar circunstancias traumáticas, en donde el individuo se enfrente a un grado de estrés realmente preocupante. Así, todas las vivencias que generan un alto grado de frustración y sufrimiento afectan a la calidad de vida del individuo directamente.

“Hace un siglo, el científico Karl Pearson tuvo un hallazgo peculiar mientras observaba las lápidas en cementerios: los cónyuges usualmente fallecían un año después del otro”.

– Anahad O’Connor, The New York Times-

The New York Times analiza la influencia de los sentimientos en el corazón

The New York Times, en su artículo El efecto de las emociones en el corazón, asevera que este órgano es, al mismo tiempo, una máquina biológica relativamente sencilla y un órgano vital con una enorme carga simbólica. Es el escenario literario del romance, la tristeza, el temor o la valentía.

Mujer haciendo un corazón con sus manos

En la cultura occidental tiene un alto grado de importancia, ya que es considerado como una especie de superficie cristalina en la que se refleja y se nutre el amor. Asimismo, en la publicación del periódico neoyorkino se afirma que el estrés y la desesperanza pueden afectar de manera significativa la salud. Aclara que los puntos de estrés más altos hacen que el corazón sufra, subiendo de pulsaciones y aumentando la tensión, cuando el resto del cuerpo no le va a acompañar (al contrario de lo que sucede cuando hacemos ejercicio).

“El peso emocional hace que el corazón quede en una forma similar a la de una vasija japonesa llamada takotsubo: una base ancha y un cuello angosto”. 

– Anahad O’Connor, The New York Times-

Estudios afirman la influencia de los sentimientos en el corazón

Josep M. Caralps, primer cirujano cardíaco en efectuar un trasplante de corazón en España en 1984, ha planteado la idea de que quizás sea probable que el corazón genere sus propios sentimientos y emociones, siendo el cerebro el transmisor. Esto ha convulsionado a la comunidad médica, quien todavía no tiene evidencia al respecto.

De este modo, Josep afirma que muchos de sus pacientes trasplantados han tenido sentimientos nuevos hacia nuevas prácticas que nunca antes habían realizado. El médico especialista en cardiología asegura que todo eso se debe al trasplante del corazón, el cual evoca a su antiguo cuerpo. Sin embargo, muchos colegas se muestran reacios a sus declaraciones, ya que consideran que no tienen el suficiente sustento científico.

Mi conclusión más certera es que las células tienen una base intuitiva solo al alcance de personas cuya capacidad sensitiva les permite detectar algunos aspectos de la historia personal del donante almacenados en los tejidos trasplantados. El resto son especulaciones. Yo me limito a recoger las declaraciones”.

-Josep M. Caralps-

Mano sujetando un corazón rojo

El síndrome de los corazones rotos

El síndrome de los corazones rotos es consecuencia de una tristeza muy profunda. Una tristeza que pasa a condicionar el funcionamiento del Sistema Nervioso (SN) y, por extensión, del resto de órganos. Entonces, ¿se puede romper un corazón a causa de una gran pena? La verdad es que más fácil que se produzca de manera literaria que literal; no obstante, las emociones negativas crónicas (mantenidas en el tiempo) e intensas pueden comprometer el funcionamiento del Sistema Circulatorio.

Además, es válido afirmar que se puede morir por desamor. Los sentimientos negativos derivados de la ausencia de amor percibida, como de otras fuentes de emociones negativas, pueden incidir directamente sobre el número y la calidad de las defensas de nuestro organismo. Esta es quizás una de las razones más poderosas que reclaman la atención de nuestra esfera emocional.