Cuando elegir te abandona a la soledad

Arantxa Alvaro Fariñas · 22 abril, 2016

Cuando íbamos al colegio ya utilizábamos expresiones como “he aprobado” o “me han suspendido”, porque muchas veces no somos capaces de asumir el coste de nuestras decisiones y nos justificamos con algo exterior. La expresión adecuada sería “he decidido no estudiar” o “he decidido hacer otra cosa”. Tenemos miedo a que “el grupo”, los demás, no nos acepten, tenemos miedo a la soledad.

La libertad de ser uno mismo implica dos cosas muy importantes, evitar justificaciones y asumir las consecuencias de nuestros actos. Pero cuesta mucho ser libres, libres de la ansiedad de gustar a otros, del empeño de adaptarnos a lo que desean de nosotros otras personas, de hacer lo que la sociedad o las personas que tenemos cerca esperan que hagamos.

La libertad que Occidente intenta defender y que otros muchos países envidian, pero existe otra libertad más sutil que es la libertad de escoger dentro de los márgenes que tenemos, esa es lo que nos da realmente miedo porque significa asumir un riesgo del que somos, por nuestra propia decisión, responsables.

“Tus sueños están al otro lado de tus prejuicios, miedos y creencias, deja de juzgar, ensancha tu mente, y mira de cara al miedo”

-Albert Ureña-

La libertad y la aceptación de los demás

En la sociedad actual, nuestra forma de actuar e incluso de vestirnos, de peinarnos, de hablar, están condicionadas por buscar la aceptación de los demás. No se trata de transgredir totalmente las reglas y hacer lo que queramos, sino de buscar un equilibrio entre nuestra libertad personal y el respeto hacia los demás. Pero la paradoja es que, si no nos aceptamos a nosotros mismos, los demás probablemente nunca nos aceptarán.

El actor Bill Cosby afirmó en una ocasión: “No conozco el secreto del éxito. Pero el secreto del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”. En la actualidad, por ejemplo, hay muchos estudios que señalan que en las redes sociales tendemos a mostrar lo mejor de nosotros mismos, como una forma de buscar la aprobación de los demás.

Personas sentadas en una mesa con los pulgares hacia arriba

Publicamos lo que pensamos que va a recibir un “me gusta” de los demás, y dejamos de publicar cosas que pensamos que van a ser menos populares. Esto también es aplicable a la vida off-line, en la que mostramos de nosotros mismos lo que consideramos que va a gustar más.

“Ser uno mismo en un mundo que constantemente trata de que no lo seas, es el mayor de los logros.”

-Ralph Waldo Emerson-

Por otra parte, hay estudios que han comprobado como la parte del cerebro que se activa cuando se recibe una recompensa, es la misma que se activa cuando recibimos la aprobación de los demás, por lo que lo vemos como una recompensa algo que resulta agradable. Recibir aprobación de otras personas es agradable, pero no puede ser el motor que mueva nuestra vida, el motor de nuestra vida deben ser nuestros gustos y lo que queremos realmente.

El lado positivo y el negativo de la soledad

Existen estudios antropológicos que sostienen que la búsqueda de la aprobación de los demás puede venir de muy atrás, cuando en la prehistoria se dependía de la pertenencia a un grupo humano para sobrevivir. Una persona sola difícilmente podía sobrevivir en ese medio. Hemos llegado a asociar, por lo tanto, la libertad con la soledad, es decir, si el grupo no me acepta seré libre, pero estaré solo.

Una investigación dada a conocer el año pasado por las revistas Perspectives on 
Psychological Science arrojó nuevas conclusiones sobre el impacto de la soledad en la calidad de vida. Se analizaron 70 estudios previos realizados entre 1980 y 2014 sobre cómo la soledad, el aislamiento social o vivir solo, afectan a la longevidad. El promedio de los participantes era de 66 años edad y casi un tercio tenía algún tipo de enfermedad crónica.

Se estimó que el aislamiento social (tener pocos contactos sociales o ninguno, o realizar pocas actividades sociales o ninguna) está asociado a un fallecimiento más temprano, estimando este riesgo de un fallecimiento prematuro en un 29%.

“Para amar hay que emprender un trabajo interior que solo la soledad hace posible.”

-Alejandro Jodorowsky-

Mujer con un gorro mirando por el balcón

Pero la soledad entendida como aquellos momentos en los que necesitamos reflexionar, conocernos y aprender a saber quiénes somos, tiene un sentido distinto. Buscar la aprobación de otras personas puede llevarnos a sentirnos solos, pero aceptarnos a nosotros mismos y aprender de nuestros errores y de nuestras virtudes nos ayudará a conocer a la persona que realmente somos y a la única, de todas las posibles, que en el fondo podemos querer.