La línea de la vida, una técnica para conocerte mejor

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 30 septiembre, 2018
Julia Marquez Arrico · 1 octubre, 2018

En psicología se utilizan una gran diversidad de técnicas y herramientas durante el proceso terapéutico, una de las técnicas utilizadas para ganar en autoconocimiento y comprensión de uno mismo es la técnica de la línea de la vida. Aunque se trata de una técnica con una perspectiva humanista y sistémica, los psicólogos y psicólogas de diferentes corrientes también la utilizamos porque nos da mucha información del paciente/cliente.

Las personas somos una historia, un presente y un futuro, y todo confluye en nuestra individualidad. También somos un relato, de todo lo que nos ha pasado en nuestra historia de vida, y saber ordenarlo y darle sentido a nuestra historia es fundamental para crecer como personas, tener confianza en nosotros mismos y aceptarnos sin complejos. Por todo ello, el objetivo de este post es que comprendas cómo funciona la técnica de la línea de la vida y cuándo es bueno utilizarla.

¿Cómo funciona la técnica de la línea de la vida?

El funcionamiento básico de esta técnica es el análisis y la reflexión, es decir, no se trata de una técnica que simplemente por “hacerla” se obtenga un resultado sino que, para que tenga efecto, es necesario un esfuerzo analítico y reflexivo. Así, en primer lugar, el hecho de analizar toda o parte de nuestra historia de vida (línea de la vida) nos permite canalizar y gestionar las diferentes emociones asociadas: las mismas con las que muchas veces convivimos, pero también a las que no hemos gestionado de manera consciente.

Una vez elaborada la línea hay que profundizar en el significado de cada elemento que hemos dibujado en ella. La técnica de la línea de la vida requiere de un análisis reflexivo que suele ir guiado por preguntas como: ¿qué ha cambiado en mi como resultado de esta vivencia?, ¿qué perdí y que gané en ese momento?, ¿está superada esta experiencia?, entre otras. Con todo ello, logramos elaborar las experiencias de manera sana y adaptativa, y de este modo conocernos y comprendernos mejor, porque somos capaces de unir nuestro pasado con nuestro presente de una manera constructiva.

“Somos un relato, de todo lo que nos ha pasado en nuestra historia de vida, y saber ponerle orden y sentido a nuestra historia es fundamental para crecer como persona”.

Mujer sobre el césped escribiendo

Los mejores momentos para utilizar esta técnica

La línea de la vida puede ser utilizada en (casi) cualquier momento; ahora bien, es mejor utilizarla: al inicio de un proceso terapéutico o para cerrar una etapa de confusión. También, la línea de la vida es una técnica muy útil siempre que quieras conocerte mejor, porque entendiendo todo lo que has vivido comprendes porqué actúas como actúas y sientes como sientes.

Por otro lado, no estaría indicado realizar la técnica de la línea de la vida apenas se han vivido experiencias dolorosas y traumáticas. Esto se debe a que, según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Arizona, dentro de un período de duelo (o reacción a una pérdida) podemos observar fases de depresión. Es decir, mientras se está viviendo una fase de pérdida o trauma, esta técnica no está indicada porque es probable que el estado de ánimo introduzca un sesgo negativo en el análisis.

Cómo se lleva a cabo esta técnica: pasos para realizarla

Para realizar esta técnica, como hemos comentado tienes que plantearte dos fases de trabajo: la elaboración de la línea de la vida y la fase del análisis crítico-reflexivo. Así, en primer lugar básicamente solo necesitas papel y lápiz, dibujar una línea recta y comenzar a indicar en ella los siguientes puntos en orden cronológico:

1. Define y señala tus acontecimientos vitales como por ejemplo: tu nacimiento, el nacimiento de hermanos, primos o hijos, la muerte de personas queridas, inicio de vida en pareja o matrimonio, etc. Para esta parte puedes utilizar el color azul.

2. Señala también los acontecimientos significativos o momentos muy importantes en tu vida, que representan un cambio. Por ejemplo: un cambio de vivienda, el inicio o el final de los estudios, un viaje muy deseado o significativo, entre otros. Serás tú la persona que identifique qué es lo importante. Para estos eventos en la línea puedes utilizar el color verde.

“La línea de la vida es una técnica muy útil siempre que quieras conocerte mejor, porque entendiendo todo lo que has vivido comprendes porqué actúas como actúas y sientes como sientes”.

Chico con los ojos cerrados

3. En este punto es necesario que marques en la línea tus momentos de inflexión. Entendemos que estos funcionan como llaves de apertura de fases o situaciones de crisis  que se asumen y se elaboran adecuadamente. Así, puedes utilizar el color rojo para estos momentos de inflexión, y has de marcar especialmente aquellos en los que sientes que te han hecho más fuerte.

4. Por último, has de señalar situaciones o momentos de “corte”. Nos referimos a situaciones que marcaron un antes y un después en tu vida, los percibes como momentos de ruptura de lo que era tu vida y tu rutina y además son difíciles de elaborar o bien son traumáticos. Para estos eventos puedes utilizar el color negro o algún color oscuro que haga contraste con el resto de marcas.

Una vez que has elaborado la línea de la vida, tendrás que dedicar un tiempo a analizar el impacto que todos y cada uno de los eventos que has marcado tienen en tu vida. Es importante que vayas más allá de lo que observas dibujado en la línea y que profundices en sus consecuencias. Recuerda: conocerte a ti mismo es el paso necesario para el desarrollo y la superación de límites personales.

Beyebach, M. (2010). 200 tareas en terapia breve. Barcelona: Herder.