La neurobiología de la flexibilidad, sumando peldaños para el aprendizaje

28 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez
Aprender y adaptarnos a diferentes contextos es posible gracias a la neurobiología de la flexibilidad mental. Una maravillosa capacidad con la que contamos y de la que hoy queremos hablar.

Las neurociencias han sacado a la luz conceptos y teorías asombrosas que hoy son útiles en diversos campos. La neurobiología de la flexibilidad es una de estas aproximaciones que nos permite ver el aprendizaje de un modo distinto.

Cuando hablamos de neurociencias, según la Real Academia Española de la Lengua (RAE), nos referimos a ‘las ciencias que se ocupan del sistema nervioso’. La neurobiología es una de estas. También puede ser una subdisciplina de la biología, y estudia los mecanismos biológicos a partir de los cuales el organismo regula el comportamiento.

“Todo hombre puede ser si se lo propone, escultor de su propio cerebro”.

-Santiago Ramón y Cajal-

Cerebro iluminado

¿Qué es la neurobiología de la flexibilidad?

Hacemos referencia a la comprensión de la flexibilidad desde las bases biológicas que comprenden al sistema nervioso. La flexibilidad es una de las funciones ejecutivas que nos llevan a conseguir nuestros objetivos, gracias a que nos permite adaptarnos a los cambios que se producen en el entorno. De esta manera, podemos ser activos, pero también inteligentemente reactivos.

Así, se distinguen tres funciones esenciales de la flexibilidad:

  • Se trata de la capacidad con la que contamos para ejecutar respuestas adecuadas para el contexto. De la mano de la generación de nuevos patrones de conducta que posibilitan la alternancia y la inhibición de las respuestas que no son adecuadas.
  • Involucra la atención selectiva, la atención dividida y la memoria prospectiva,
  • Permite que alternemos entre distintas tareas cambiantes que ejecutamos simultáneamente o no.

Ahora bien, la flexibilidad no funciona de manera aislada. De hecho, actúa de la mano de otras funciones ejecutivas, como la actualización, la planificación, la fluencia, la inhibición, la toma de decisiones, la atención, la inteligencia fluida, la metacognición y la memoria.

¿Qué tiene que ver la flexibilidad con el aprendizaje?

La flexibilidad y el aprendizaje están íntimamente relacionados. Este vínculo se debe a que, en esencia, la flexibilidad como función ejecutiva que es ayuda a que llevemos con éxito tareas dirigidas a lograr un objetivo. Entonces, si deseamos aprender algo, la flexibilidad resultará esencial para que consigamos esa meta.

Esto sucede a la hora de enfrentarnos tanto a eventos novedosos como complejos. Por ejemplo, a la hora de aprender a tocar un instrumento o un idioma. También al adaptarnos a un ambiente distinto, por ejemplo, cuando nos mudamos o emprendemos un viaje.

Ahora bien, el área cerebral asociada a la neurobiología de la flexibilidad mental que también tiene que ver con el aprendizaje es la dorsolateral frontal. Se trata de la zona que interviene en los procesos de razonamiento, formación de conceptos, abstracción y resolución de problemas complejos y novedosos.

Cerebro con mecanismos iluminados

Plasticidad cerebral: la neurobiología de la flexibilidad

Otra forma de ver la neurobiología de la flexibilidad es haciendo hincapié en la plasticidad cerebral. Se trata de la capacidad del sistema nervioso para adaptarse ante cambios de su medio externo e interno.

La plasticidad neuronal se da desde la infancia temprana, ya que el aprendizaje produce cambios importantes en la corteza cerebral. Por ejemplo, en el 2013, Lubin y sus colegas descubrieron que se evidencia un mayor volumen en el área parietal y occipito-temporal en niños con habilidad para transcodificar entre el sistema analógico y digital.

La plasticidad cerebral puede ser vista como la flexibilidad y la base de la memoria y el aprendizaje. Además, estos procesos a su vez modifican el cerebro, a través de cambios estructurales en respuesta a ambientes novedosos o actividades diferentes y complejas.

Un caso claro es el hecho de que la lectoescritura provoque una reorganización a nivel cortical, además del incremento de la conectividad funcional entre el lóbulo occipital, el tronco del encéfalo, y el tálamo.

También hay evidencias de que la actividad física genera cambios estructurales en el cerebro, sobre todo en relación con el volumen de la sustancia gris; así lo revelaron Hossein Batouli y Saba en la Revista Behavioral Brain Research.

En suma, la flexibilidad es una de las funciones superiores más importantes. El aprendizaje es posible gracias a esta, además de otros procesos, como la creatividad, la toma de decisiones, la atención selectiva y la memoria. También, tiene que ver con la plasticidad cerebral, una maravillosa forma de adaptación de nuestro sistema nervioso.

Hossein Batouli, S.A., & Saba, V. (2017). At least eigthy percent of brain grey matter is modificable by psysical activity: A review study. Behavioural Brain research, 332, 202-217. https://doi.org/10.1016/j.bbr.2017.06.002 Lubin, A. Rossi, S., Simon, G., Lanoë, C. Leroux, G., Poriel, N., Pineau, A., & Houdé, O. (2013). Numerical transcoding proficiency in 10-year-old schoolchildren is associated with gray matter interindividual differences: a voxel-bases morphometry study. Frontiers in Psychology. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2013.00197 Skeide, M.A. Kumar, U. Mishra, R.K., Tripathi, V.N. Guleria, A., Sing, J.P., Eisner, F., & Huettig, F. (2017). Learning to read alters cortico-subcortical cross-talk in the visual system of illiterates. Science advances, 3 (5), e160612. Pérez, J.A.P & Alba, J.G. (2014). Neuropsicología de la atención, las funciones ejecutivas y la memoria. Síntesis.