La oveja pelada, un corto que nos enseña a aceptar la realidad para ser felices

Raquel Lemos Rodríguez· 6 diciembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 6 diciembre, 2019
La vida es, en parte, un camino de obstáculos. Pues bien, este corto de Pixar nos recuerda la felicidad que pueden esconder. ¿Una locura? Quizás, no lo sea tanto...

Aunque muchos cortos de animación están destinados para los más pequeños de la casa, los adultos también podemos aprender mucho de ellos. En ocasiones, nos sumergimos en las preocupaciones y dificultades de nuestra vida, olvidándonos de aceptar la realidad para ser felices. Una de las enseñanzas más valiosas que aprenderemos gracias a La oveja pelada.

La oveja pelada es un corto realizado por Pixar que estuvo nominado a los Óscar en el año 2010. En él los personajes principales son una oveja bailarina y un conejo.

No obstante, también aparecen personajes secundarios, como una serpiente y un búho, entre otros. Todos ellos forman parte de una historia que hace referencia a la autoestima, la confianza en uno mismo y la aceptación de las circunstancias para poder ser felices.

La oveja que no se aceptaba

En el corto de «La oveja pelada» se cuenta la historia de una oveja que tiene una lana muy abundante y le encanta bailar. De hecho, se jacta de ello e, incluso, presume. No obstante, un día la esquilan y sus ánimos se vienen abajo. Es entonces cuando aparece en escena un conejo (un poco singular) que intentará aportar algo de luz a la tristeza en la que se ve sumida la oveja.

El conejo dice frases tan sabias como «tu mente te miente y eso sí es cruel» haciendo alusión a que no importa lo que los demás piensen o las risas que pueda despertar en los demás tu cambio. Esta es una referencia clara a la autoestima que, como señala la Fundación Imagen y Autoestima, es un concepto que «tiene que ver con todo lo que pensamos, sentimos y realizamos hacia nosotros mismos».

El conejo también hace referencia a otra cuestión importante. La oveja se lamenta por el color de su piel. Antes estaba cubierta de lana blanca y blanda, pero ahora solo queda su desnuda piel rosada. El conejo le contesta que qué importa eso. «Eres gris, púrpura, beige o marrón», dice. Así, menciona la diversidad, lo diferente y cómo eso es algo normal y no debe suponer una tragedia.

«Te has criticado por años y no ha funcionado. Intenta aprobarte y mira qué pasa».

-Louis Hall-

Las lecciones del conejo y cómo aceptar la realidad para ser felices

Tras estas explicaciones que el conejo le brinda a la oveja para que pueda ser consciente de su situación y abrir los ojos, empiezan algunas de las lecciones más valiosas que le ayudarán a esa oveja a aceptar la realidad para ser felices. De hecho, el final del corto nos sorprenderá. Pero, veamos cuáles son las enseñanzas de este curioso conejo.

La primera es que le dice a la oveja «si te sientes fatal, mira a tu alrededor, aún tienes un cuerpo, patas […]». Así, con frecuencia, cuando identificamos un problema, centramos nuestros recursos en él, sumergiéndonos de alguna manera en el lago que forman sus límites y adquiriendo una especie de ceguera para el resto. Como bien expone el artículo Mindfulness en perspectiva, prestar atención al momento presente puede ser una buena de salir de este entorno mental claustrofóbico.

La segunda enseñanza es que el conejo le dice a la oveja «con solo intentarlo, lo puedes lograr» refiriéndose a la danza. Era el motor que tanto hacía feliz a la oveja.

Por eso, tras unos trucos, empieza de nuevo a bailar, saltando hasta lo alto, como una bella metáfora de que nosotros también contamos con una fuerza poderosa, formada por la voluntad y el conocimiento, que siempre va a poder influir y en ocasiones, incluso, llegar a gobernar las circunstancias.

«No es necesario irritarse contra las circunstancias: estas permanecen sordas a nuestra cólera».

-Eurípides-

Oveja

Tras comprender estas lecciones, la oveja esperada cada año que la volviesen a esquilar sin que esto cambiase nada de lo que hacía. Ya no influía en su estado de ánimo su cambio de apariencia. Había conseguido algo que pensaba que era imposible: que la realidad, aquello que no podía cambiar, no supusiera un obstáculo para su felicidad.

Nos sucederá en contadas ocasiones. Podemos perder el trabajo, que el pelo se nos caiga o sufrir un accidente que mine nuestros recursos. A cambio, las personas gozamos de una capacidad de adaptación extraordinaria.

Esta se inicia en nuestra voluntad, pero también de nuestra curiosidad y capacidad para regular la ansiedad que pueda originarse en el recuerdo o en la proyección de ese futuro que tememos. Así, cuando nos encontremos en esta tesitura, ver este corto puede arrojar algo de luz sobre lo que estamos sintiendo.