La psicobiología del beso

Pedro González Núñez · 26 septiembre, 2018

Para la famosa actriz Ingrid Bergman: ‘el beso es un truco maravilloso diseñado por la naturaleza para que paremos de hablar cuando las palabras se vuelven superfluas’. Y es que besar es un acto muy importante para el ser humano a todos los niveles. Pero, ¿realmente sabemos todo lo que implica? Eso es lo que explica la psicobiología del beso.

Besamos cuando saludamos a nuestros familiares, a nuestra pareja, a los amigos, etc. Pero el beso es muchísimo más que un acto de amor, de pasión o una forma de socializar. Mediante este simple acto, desarrollamos todo un proceso neuronal en el que se segregan sustancias químicas imprescindibles para nuestro bienestar físico y emocional, como son:

  • Oxitocina: esta hormona tiene función neuromoduladora y por tanto influye positivamente en las conductas afectivas y sociales.
  • Endorfinas: estos péptidos son los que segregamos también al hacer deporte, de ahí lo bien que nos sentimos después. El motivo es que provocan bienestar y relajación.
  • Dopamina: se trata de un neurotransmisor muy importante, ya que es el que transmite al cerebro la sensación de placer.

Como se puede apreciar, besar genera una serie de reacciones físicas que tienen un importante efecto a nivel emocional, pero también psicológico y biológico. Y esto es lo que reputados profesionales decidieron investigar a través de la psicobiología del beso, obteniendo interesantes conclusiones.

Aprendiendo a ser buenos padres.

¿Qué conclusiones aporta la psicobiología del beso?

Según la ciencia, besar es una adaptación de carácter biológico. Las conclusiones de un estudio realizado en la Universidad de Albany iban en este sentido: especialmente en un contexto romántico se intercambian señales químicas mediante las cuales se evalúa si existe compatibilidad genética o no. Y esto puede ser vinculante a la hora de sentir interés o rechazo por una persona.

Los psicólogos Marissa Harrison, Gordon Gallup y Susan Hughes publicaron en la revista Scientific American Mind los resultados obtenidos en su estudio La psicobiología del beso romántico. En este constataban que cuando se produce el beso, y por tanto el intercambio de señales químicas, activamos -de manera inconsciente- mecanismos que evalúan la viabilidad reproductiva y la compatibilidad genética que tenemos con la otra persona.

“El primer beso puede ser tan aterrador como el último”.

-Daina Chaviano-

Por este motivo se puede producir un rechazo absoluto o una atracción muy intensa al besar a otra persona. Son nuestras neuronas sensoriales las que están actuando y mandando mensajes a nuestro cerebro sobre si la persona que tenemos delante es atractiva o “repulsiva”.

Pero hay más, mucho más, y radica en las diferencias existentes en la forma de besar entre hombres y mujeres. En el caso de las féminas, según los datos aportados por un estudio de la Universidad de Lafayette, realizado por la psicóloga Wendy L. Hill, se libera menos oxitocina por beso, por tanto necesitan mayor cantidad que ellos para sentir sus efectos.

Además, parece que por término medio los hombres dan más besos con la boca abierta e incluso con lengua, puesto que tienen testosterona en su saliva, la cual si se suministra durante un espacio de tiempo lo suficientemente prolongado estimularía la libido femenina.

Pareja dándose un beso

Beneficios psicológicos del beso

Además de la parte biológica del acto de besar, también está la parte psicológica, donde también se producen cambios positivos:

  • Renueva la confianza y el vínculo afectivo existente entre las personas, ya sea familiar, pareja, amistad, etc.
  • Fortalece la relación de pareja, puesto que les recuerda que son algo más que compañeros de piso y aumenta el romanticismo y el deseo.
  • Produce felicidad. Como hemos visto antes, al generar las sustancias químicas se produce una fantástica sensación de placer y bienestar.
  • Aumenta la autoestima. ¿A quién no le gusta sentirse querido, importante y valorado? Es lo que se recibe cuando nos besan y lo que transmitimos al besar.
  • Reduce el estrés y la ansiedad debido también a esas sustancias químicas segregadas. Si tienes un mal día, ¡da muchos besos!

Y es que, se mire por donde se mire, besar es muy positivo en todos los sentidos, tal y como afirma la psicobiología del beso.

“Un beso hace que el corazón vuelva a ser joven y borre los años”.

-Rupert Brooke-