La realidad virtual permite a una madre ver a su hija fallecida

19 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
¿Puede la realidad virtual ayudarnos a procesar mejor el duelo por una pérdida? Un programa de corea nos trae el encuentro de una madre con la recreación 3D de su hija fallecida. Una experiencia que ha abierto el debate sobre este tema.

Decía Daphne du Maurier que la muerte debería ser como una despedida en el andén de un tren. Debería dotarnos de un instante para dar un adiós, un largo abrazo, cerrar asuntos pendientes e incluso poder desearle al ser querido un «buen viaje». Sin embargo, como bien sabemos, ninguna pérdida nos permite algo así y quizá, por ello, la realidad virtual busca ahora ese hueco escondido.

Lo vimos hace solo unos días. Medio mundo contenía la respiración al ser testigo de unas imágenes tan llamativas como controvertidas. Una madre, que había perdido de manera inesperada a su hija de siete años a raíz de una enfermedad autoinmune, se reencontraba con ella a través de esta tecnología.

Obviamente, la niña no era más que una creación 3D. Una preciosa figura de rostro alegre y de movimientos idénticos a la pequeña fallecida, que aguardaba a su progenitora en un jardín, lista para celebrar su cumpleaños. Emoción, repulsión, contradicción, fascinación, esperanza e incluso terror. Es difícil describir toda esa amalgama de emociones y sensaciones que generan esas imágenes cuando las vemos.

Lo que pretendía la cadena de televisión coreana era algo más que un intento por impactar en la audiencia. Los responsables de esa cuidada creación lo definieron como un experimento psicológico. Como un intento por abrir una nueva estrategia para tratar el duelo por una pérdida. No obstante, es inevitable preguntarnos si algo así es ético y, sobre todo, si es realmente terapéutico.

Analicemos un poco más esta noticia.

Niña reencontrándose mediante la realidad virtual con su madre

Encuentro virtual con una hija fallecida

La compañía coreana de televisión Munhwa Broadcasting Corporation (MBC) trabajó durante varios meses para «dar vida» a Nayeon. Analizaron fotografías y vídeos de la pequeña, recrearon sus movimientos e incluso su voz con ayuda de otras modelos de la misma edad… El universo digital ofrece mil posibilidades y este equipo coreano las usó todas con un fin muy concreto: acercar a quien ya no está a quienes sufren el vacío de una pérdida traumática.

El propio equipo sabía que con aquel proyecto estaban cruzando una línea ética, filosófica e incluso psicológica. No obstante, este era un debate que debía ponerse sobre la mesa y qué mejor manera que a través del dolor real de una familia. Así, algo que sin duda nos llama la atención al ver a Jang Ji-sung, la madre de la pequeña Nayeon, es el collar que lleva al cuello. En él guarda las cenizas de su hija.

Este hecho no evita que no dude ni un segundo en ponerse el caso de realidad virtual. Tampoco, en que su necesidad más evidente, sea la de intentar acariciar el rostro de esa niña que la lleva de paseo por un jardín, que la invita a su cumpleaños y que entabla una conversación con ella. Una criatura virtual que como un fantasma, la atrae a ese submundo de emociones y recuerdos.

La Nayeon virtual, ese avatar diseñado por un ordenador responde preguntas, juega, ríe y finalmente se acuesta a dormir simbolizando ese adiós tranquilo, casi plácido, con el que despedirse definitivamente de su madre. También de ese padre y esas hermanas que visualizan también la escena.

Madre e hija reencontrándose mediante la realidad virtual

La realidad virtual y sus usos terapéuticos

La realidad virtual es en la actualidad un recurso con gran potencial dentro de la práctica clínica. Su principal ventaja está en situar al paciente en situaciones reales controladas para poder recrear situaciones sensibles o problemáticas. De este modo, condiciones tan comunes como las fobias o los trastornos de ansiedad se convierten en realidades que pueden ser tratadas en un número muy reducido de sesiones.

Tanto la realidad virtual como la realidad aumentada nos ayudan a crear entornos tridimensionales de gran realismo donde trabajar desde la inmersión, la habituación, la relajación, la reducción de las respuestas ansiógenas, etc.

Ahora bien… ¿significa esto que también podemos hacer uso de la realidad virtual para trabajar aspectos tan sensibles como el duelo? Este es un tema muy controvertido en el que los expertos, por término medio, no ven una utilidad particularmente clara.

Aumentar la percepción de la realidad puede incrementar el dolor

Jang Ji-sung perdió a su hija Nayeon en el 2016 de manera inesperada. Pensemos por un momento, lo que puede suponer para esa madre tomar contacto cuatro años después con esa imagen tan real de su niña. Esa creación virtual, además, se comunica y centra sus frases en temas muy sensibles: insiste en decirle a Jang que ya no siente dolor y le pregunta si la ha echado en falta.

En este caso, la realidad virtual no es terapéutica, lo que logra en realidad es intensificar el dolor. Es traer de la memoria no a una niña real, sino a un fantasma que abre de improviso la caja del recuerdo y las emociones. Asimismo, los guantes que lleva Jang Ji-sung generan una sensación real de tacto, de tener la conciencia de estar tocando a su hija.

El duelo, en realidad no sigue ese código. Un duelo por una pérdida es aceptar que ya no veremos al ser amado, que no escucharemos su voz ni sentiremos su cercanía, su presencia, el roce de su piel. Asumir este tipo realidades es sin duda el primer paso.

“Mami, te da cuenta de que ya no estoy enferma, ¿verdad?”.

Niña con gafas de realidad virtual

«Continuing bonds» la nueva propuesta terapéutica

A pesar de la polémica generada con este hecho, hay muchas voces que apuntan ya la posibilidad de que la realidad virtual sea una estrategia más para ayudar a las personas a lidiar con los duelos. Este enfoque se basa en lo que se conoce como «continuing bonds», es decir, mantener el vínculo con la persona fallecida a través del universo virtual.

La idea sería generar diálogos, encuentros y contactos para que la persona puede tener esas conversaciones pendientes y poder así, ir despidiéndose poco a poco. El objetivo no es crear una dependencia patológica con un fantasma virtual, sino más bien, ayudar al paciente a dejar marchar.

De momento es solo una propuesta que para muchos, puede o bien avivar el trauma o por el contrario, favorecer el proceso del duelo. Al fin y al cabo cada persona tiene sus necesidades, sus características y singulares matices. Sea como sea, la realidad virtual es muy efectiva en otros campos como la ansiedad o incluso en los trastornos alimentarios.

Estaremos pendientes de su posible aplicación en otras áreas…