La teoría de la formación diádica y la pareja

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 24 julio, 2018
Edith Sánchez · 24 julio, 2018

La teoría de la formación diádica plantea que la pareja es una realidad que se construye a través de fases o etapas que se deben completar. Según este enfoque, cuando no se viven completamente dichas etapas, más tarde o más temprano la relación se verá quebrantada.

La palabra díada hace referencia a un grupo de dos. Son díadas los novios, los amantes, los matrimonios, los amigos íntimos, los hermanos, etc. El término fue acuñado por el sociólogo alemán Georg Simmel, quien estudió las dinámicas que siguen los grupos pequeños. Él y sus seguidores detectaron que si el grupo es de dos, tiene una lógica diferente a los grupos con mayor número de personas.

El amor verdadero es inagotable, cuanto más das más tienes”.

-Antoine de Saint-Exupery-

En principio, la teoría de la formación diádica es una construcción teórica del enfoque sistémico en psicología. Básicamente ha tenido una aplicación en el terreno de la terapia de pareja y familiar. Desde el punto de vista conceptual, plantea la existencia de cinco fases por las que debe atravesar toda pareja hasta llegar al compromiso. Son las siguientes.

Percepción de similitudes y atracción

Generalmente esta fase se caracteriza por la búsqueda de rasgos coincidentes entre dos personas. Según la teoría de la formación diádica, cuando se descubren las coincidencias entre los dos, surge la atracción. Esta hace que se busquen más y más similitudes. A veces reales, a veces ficticias.

Pareja sonriéndose representando la teoría de la formación diádica

Las similitudes o coincidencias no son necesariamente rasgos iguales. De hecho, a veces pueden ser contrapuestos. Por ejemplo, alguien a quien le gusta hablar y otro a quien le gusta escuchar. En todo caso, la sensación que prima es la de “sintonía” mutua.

Apasionamiento, segunda fase según la teoría de la formación diádica

Tras culminar la primera fase de atracción, la pareja siente que hay muchas coincidencias entre ambos. Que “se entienden” o “se complementan” de una manera inusual. Esto desata entre los dos un gran entusiasmo, que poco a poco se convierte en apasionamiento.

Comienza entonces la etapa del enamoramiento pasional. El erotismo y la sexualidad se convierten en la nota predominante dentro de la relación. Las hormonas están en efervescencia. Los sentimientos son intensos y hay una fuerte idealización del otro. Por lo general, esta etapa no es muy larga.

Enamoramiento sereno

Paulatinamente la pareja va detectando que los paraísos son pasajeros y que no son tan perfectos como pudiera parecer. Comienza entonces la etapa del enamoramiento sereno, según la teoría de la formación diádica. Lo más destacado es que se comienzan a percibir los límites propios y los del otro.

Esto quiere decir que la imagen idealizada comienza a dar paso a una visión más realista del otro. Sí tiene defectos y sí harta a veces. Cuando la relación tiene un buen fundamento, el amor persiste, junto con la sexualidad, pero la intensidad de los sentimientos es un poco menor. La pareja está madurando.

Hombre haciendo con su pareja representando la teoría de la formación diádica

Introducción de la consciencia

Algunos definen esta etapa como el paso del “te quiero” al “te quiero querer”. En otras palabras, se pasa de la pasión al sentimiento y de este a la decisión consciente. El factor más importante aquí es la razón y la voluntad. Se percibe claramente que el otro no es “la media naranja” (nadie lo es) y, pese a ello, se desea cultivar el vínculo.

La teoría de la formación diádica señala que esta etapa corresponde a la plenitud del amor. Ya no son las ilusiones y las hormonas las que deciden por cada uno, sino que es el análisis y la convicción lo que da pie a continuar con la relación. Es una etapa de mayor calidad en la comunicación.

Formación de la diada y compromiso

La etapa final en la formación de la pareja corresponde a la formalización del vínculo y al establecimiento de un compromiso mutuo. Es el momento en que los dos hacen planes a mediano y largo plazo juntos. Renuncian a ver su vida en solitario y le dan al otro un lugar permanente en ella.

pareja en columpio representando la teoría de la formación diádica

Aquí se forma propiamente la diada. Los dos son ahora un sistema cerrado, que tiene estructura y dinámica propias. Se fijan normas y rutinas, sueños y límites. Cada quien renuncia a una parte de sí mismo, en función del otro.

La teoría de la formación diádica dice que las relaciones se tornan sólidas cuando cada una de las etapas se vive completamente. Si se pasa, por ejemplo, del enamoramiento apasionado al compromiso (como sucede muchas veces), el vínculo se torna frágil. En cambio, si se vive a plenitud cada fase, probablemente la relación será muy fuerte.