La teoría del estrés de Lazarus

Edith Sánchez·
03 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
03 Noviembre, 2020
Hablamos de una de las explicaciones para el estrés que más calado ha tenido en la psicología: la teoría del estrés de Lazarus.

La teoría del estrés de Lazarus es un modelo explicativo de la relación entre estrés y pensamiento elaborado por Richard S. Lazarus en 1966. Esta propuesta teórica básicamente analiza los procesos cognitivos que surgen ante una situación estresante. Señala, así mismo, que la forma de afrontar este tipo de situaciones depende del contexto, principalmente.

El modelo propuesto por la teoría del estrés de Lazarus tiene como eje la interacción de un sujeto con el medio. La persona tiene que hacer frente a las demandas que le plantea su entorno de forma continua. Logrará hacerlo de manera adecuada si valora o evalúa la situación de una manera que no le resulte desestabilizante.

Richard S. Lazarus también plantea que existen diferentes estrategias de afrontamiento del estrés. Algunas de ellas son más eficaces, mientras que otras no resuelven el malestar que se experimenta. Después de esta visión general, veamos la teoría del estrés de Lazarus más detenidamente.

Ninguna pasión como el miedo, le arrebata con tal eficacia a la mente la capacidad de actuar y razonar”.

-Edmund Burke-

Chica estresada con los ojos cerrados

La teoría del estrés de Lazarus y el compromiso

Según la teoría del estrés de Lazarus, el medio social le efectúa demandas al individuo y este se siente comprometido por ellas, de diferentes maneras. Todo depende del significado que le otorga a esa demanda, con base en su biografía, sus relaciones actuales y su posición social.

Cada persona puede hacer frente a esas demandas de forma satisfactoria o no, dependiendo de la valoración que haga de la situación, la planificación de unas acciones vinculadas con unos objetivos y la movilización o puesta en marcha de esas conductas, con base en un plan previo.

Si la persona juzga que la demanda es irrelevante, no la experimenta como un compromiso y no da lugar a una respuesta de orden emocional. Si, por el contrario, piensa que es relevante, la experimenta como un compromiso que altera su equilibrio en alguna medida.

De este modo, surge el estrés y el primer efecto de este es que el individuo fije su atención en la demanda a la que le da el significado de compromiso. Esto da lugar a un proceso de evaluación de la situación y a una preparación para ofrecer una respuesta adaptativa.

Los procesos de evaluación de la situación estresante

Según la teoría del estrés de Lazarus, ante una situación estresante, los individuos hacen dos evaluaciones. La primera es la evaluación primaria; en esta, el sujeto establece que su bienestar está comprometido, porque no satisfacer la demanda le supone un riesgo.

Después, esto deriva en la evaluación secundaria. Esta es una valoración que el sujeto hace de los recursos con los que cuenta para responder a la demanda que identificó. De este modo, decide si está en condiciones de hacer frente a lo que se le solicita o no. Con base en ambas evaluaciones la situación puede ser interpretada como:

  • Reto o desafío. Surge cuando la persona estima que tiene los recursos para dar respuesta satisfactoria a la demanda formulada. Genera sentimientos de eficacia y logro.
  • Amenaza. Si el sujeto piensa que no cuenta con los recursos para responder a la demanda. Da lugar a una respuesta ansiosa que, a su vez, deteriora o disminuye su capacidad de afrontamiento. Provoca respuestas que van desde la parálisis hasta la puesta en marcha de otras estrategias activas, pero igual de poco efectivas.

Así pues, cuanto menos capaz se siente el individuo de responder a la demanda, más disminuye la capacidad de afrontamiento. Por eso se dice que es un proceso automantenido que induce a la ineficacia.

Mujer agotada por el estrés

Estrategias de afrontamiento

Desde el punto de vista de la teoría del estrés de Lazarus, las posibles estrategias de afrontamiento ante una situación estresante son las siguientes:

  • Confrontación. Es un intento por solucionar la situación mediante acciones directas, agresivas o potencialmente arriesgadas.
  • Planificación. Consiste en acudir a la razón para elaborar un plan de acción y llevarlo a cabo de tal modo que se produzca algún cambio.
  • Distanciamiento. La persona trata de alejarse del problema o de la demanda, ignorándola, negándola o evitando que le afecte.
  • Autocontrol. Más que autocontrol es represión, pues lo que se busca es inhibir los sentimientos y emociones, guardándolas para uno mismo, regulándose.
  • Búsqueda de apoyo. Significa acudir a otro para que ayude a solucionar la situación o a elegir el camino a seguir.
  • Aceptación de la responsabilidad. Implica identificarse como causante del problema.
  • Escape-evitación. Comprende actitudes escapistas o ilusorias, esperando que algo externo resuelva el problema.
  • Reevaluación positiva. Consiste en identificar los elementos positivos que puedan derivarse de la situación.

Finalmente, el uso de cada una de las estrategias de afrontamiento depende en gran medida de la naturaleza del estímulo que genera el estrés, así como de las circunstancias en las que se produce. Algunas favorecen respuestas más constructivas, mientras que otras no.

Ruiz, E. B., Maldonado, S. I. M., Valero, C. Z. V., Rodríguez, A. S., & Escobar, G. G. (2014). Emociones, estrés y afrontamiento en adolescentes desde el modelo de Lazarus y Folkman. Revista Intercontinental de Psicología y Educación, 16(1), 37-57.