La neuroinflamación o la teoría inflamatoria de la depresión

Valeria Sabater · 21 abril, 2018

Cada vez hay más estudios que respaldan la teoría de la inflamación de la depresión. Según estos trabajos, algunos tipos de trastornos depresivos se relacionarían con un estado de neuroinflamación crónica asociada al estrés. De este modo, esos cambios hemodinámicos y linfáticos propiciarían la liberación excesiva de citoquinas conformando a su vez un malestar psicológico.

Esta hipótesis no es nueva. De hecho, forma parte de lo que se conoce como la teoría del malestar de la depresión y muchos la asocian a esos factores que influirían de manera significativa en la depresión endógena. Así, y aunque pueda parecernos llamativo en un principio pensar que la presencia de ciertos patógenos y agentes inflamatorios puedan mediar de tal modo en nuestro sufrimiento emocional, cabe decir que en los últimos años hay bastante consenso sobre el tema.

“Hay heridas que nunca se ven en el cuerpo que son más profundas y dolorosas que cualquiera que sangre”.

-Laurell K. Hamilton-

Podemos remitirnos a numerosos trabajos. El doctor Bruce Charlton, de la Universidad de Buckingham, lleva más de una década publicando estudios sobre la relación entre un aumento anormal de las citoquinas y la depresión. El neurólogo Antonio Damasio, por su parte, nos habla también del “marcador somático”. Es decir, nuestro cuerpo reacciona fisiológicamente ante ciertos estímulos que considera amenazantes (experimentamos taquicardias, inflamación, fiebre…). Más tarde, aparece el sufrimiento psicológico.

Veamos más datos sobre el tema.

Psicólogo con su paciente

La teoría inflamatoria de la depresión, ¿en qué se basa?

Si saliésemos en este momento a la calle para preguntar a las personas qué es la depresión, gran parte de los encuestados se limitarían a describir la sintomatología. Agotamiento, desánimo, mal humor, desesperanza, vacío, oscuridad, amargura e incluso dolor físico. Ahora bien, si les animáramos a concretar o delimitar qué genera esos estados tan debilitantes, casi nadie podría dar una respuesta objetiva.

Esta última cuestión compete más al campo médico y científico. Y en este caso, cabe señalar que tampoco hay un consenso claro sobre qué factores exactos dan paso a esta enfermedad. No es sencillo en primer lugar porque hay distintos tipos de trastornos depresivos. Estamos ante una condición multifactorial que a su vez, se expresa de forma particular en cada paciente.

Ahora bien, en los últimos años está adquiriendo mayor relevancia la teoría inflamatoria de la depresión. En este último caso, se trataría de una realidad clínica asociada ante todo a personas con historiales previos de ansiedad, estrés…  Para entender mejor este enfoque, nos será de ayuda la información proporcionada por estudio publicado en The Journal of Clinical Psychiatry en el 2016.

cerebro representando la teoría inflamatoria de la depresión

La depresión como un trastorno psiconeuroinmunitario

En un estudio desarrollado en el Departamento de epidemiología (Janssen Research & Development, Nueva Jersey) se llevó a cabo un interesante seguimiento a 14.275 personas que sufrían depresión.

  • Este seguimiento duró 5 años, los comprendidos entre el 2007 y el 2012.
  • A través de distintos análisis de sangre puedo verse que casi el 60% de estos pacientes tenían un 46% más de niveles de proteína C reactiva (CRP), un marcador que revela una enfermedad inflamatoria.
  • Gran parte de estos pacientes no respondían a las terapias ordinarias para tratar la depresión.
  • Además, eran hombres y mujeres sujetos a determinadas situaciones de estrés y/o ansiedad.
  • Asimismo, estas personas con marcadores relativos una enfermedad inflamatoria, tenían un sistema inmunitario más débil. Sus heridas tardaban más en curarse, padecían más resfriados, alergias, etc.

Los médicos concluyeron que aquello que padecían era un trastorno psiconeuroinmunitario. La teoría inflamatoria de la depresión podría aplicarse en esos casos donde el propio cuerpo reacciona de forma particular ante los estímulos estresantes. Ese aumento de cortisol en sangre favorece la liberación de citoquinas, aminas vasoactivas, óxido nítrico, glucocoticoides… Todo ello deriva tarde o temprano en un elevado malestar psicológico.

¿Cómo podemos reducir el riesgo de sufrir este tipo de depresión asociada a la inflamación?

La teoría inflamatoria de la depresión nos dice que estos estados pueden prevenirse. El origen de esta condición está ante todo en nuestros focos de estrés: en el modo en que gestionemos nuestra ansiedad, nuestras preocupaciones. En caso de no hacerlo, en caso de cronificar estos estados, nuestro organismo reacciona con el fin de defenderse de esa amenaza. Al poco aparecen los cambios bioquímicos y la inflamación.

Por tanto, para evitar estas situaciones tan debilitantes, tomemos nota de algunas estrategias preventivas.

alimentos para tratar la depresión según la teoría inflamatoria de la depresión

Reducir nuestros niveles de estrés

Aprendamos a priorizar. Recordemos que no solo debemos descansar la mente, nuestro cuerpo debe percibir ese estado de calma y equilibrio interno con el que recobrar el equilibrio, la homeostasis. Dediquemos tiempo, atención, regalémonos momentos de relajación.

Una mejor alimentación

Evitemos los alimentos que cursan con inflamación: azúcares, harinas blancas, grasas saturadas… Optemos mejor por las siguientes propuestas:

  • Frutos rojos: fresas, arándanos, grosellas…
  • Limones y naranjas.
  • Cúrcuma.
  • Cereales integrales.
  • Frutos secos.
  • Vegetales de hoja verde.
  • Ajos.
  • Piña.
  • Tomates.
  • Remolachas.

Ejercicio físico regular

Salir a caminar cada día durante media hora, correr, nadar, bailar… Pongamos nuestro cuerpo en movimiento de forma regular y démosle vida, facilitemos que el corazón trabaje, que el cerebro se oxigene, que nos abracen las endorfinas y la serotonina…

Ejercicios de relación

En nuestro espacio hablamos con frecuencia de los beneficios del yoga o el mindfulness. Desde la teoría inflamatoria de la depresión también nos recuerdan que este tipo de estrategias son a su vez muy recomendables para recuperar el equilibrio interno. Sin embargo, basta con encontremos esas prácticas que a nosotros, de forma personal, más nos ayuden a relajarnos.

chica practicando yoga en casa representando el tratamiento según la teoría inflamatoria de la depresión

Hay quien disfruta escribiendo, pintando, practicando ejercicios simples de respiración o incluso compartiendo tiempo con determinadas personas. Se trata solo de hallar ese punto de equilibrio perfecto, donde cuerpo y mente se armonizan. Donde nada duele, nada preocupa y todo está en afinada calma.

Propiciemos por tanto esos estados. Valen la pena y por supuesto, la vida.