La tricotilomania

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 7 agosto, 2017
Yamila Papa · 29 julio, 2014

Para poder descartar que se trate de otro trastorno como ser una enfermedad dermatológica, calvicie o alopesia, se efectúa un diagnóstico completo no sólo de los síntomas sino también de las causas. La detección temprana de tricotilomanía es vital para poder evitar consecuencias graves. Puede ser una alteración pasajera y ceder con el paso del tiempo o bien instalarse en la conducta de la persona y mantenerla por muchos años, interfiriendo en su desarrollo personal.

No se sabe a ciencia cierta cuál es la causa de la tricotilomanía, pero si que afecta a muchos niños a partir de los 3 años. El disparador es el estrés psicosocial, como por ejemplo una mudanza, un cambio brusco en su entorno familiar (divorcio, llegada de un hermano, fallecimiento de un ser muy cercano, etc). Es preciso prestar atención a la modificación en la conducta del niño, si no está interesado en jugar o estudiar.

El trastorno se va asentando y no se localiza en un mismo lugar, necesariamente, por lo que puede variar la visibilidad y las secuelas. Las zonas donde se puede observar con mayor facilidad es la cabeza, aunque también hay casos donde los pacientes se “arrancan” las cejas o las pestañas. No genera vergüenza en quién practica la tricotilomanía y por ejemplo, en el caso de las adolescentes o mujeres, hasta cambian su peinado para disimular los daños.

Este acto, al igual que los tics, el tartamudeo y morderse las uñas es involuntario, generando una sensación de pérdida de control sobre los actos. Algunos casos más graves no sólo arrancan los mechones sino que también los muerden o los ingieren (tricofagia), lo que causa dolores estomacales, vómitos, náuseas, anemia, etc.

Según los estudios, el tratamiento con fármacos a largo plazo no genera buenos resultados. Se utilizaron inhibidores de serotonina con reducción de los síntomas, pero no erradicación completa del trastorno. La mejor terapia es la de reversión del hábito. Al igual que los procedimientos para tratar otros hábitos nerviosos, la tricotilomanía se modifica con las siguientes técnicas:

-Motivación: El paciente debe ser motivado por sus familiares y psiquiatra a que deje ese hábito, informando sobre sus perjuicios a nivel estético y de salud.
-Conciencia: Ya que el hábito es involuntario y automático, es preciso que la persona sea sensible a los detalles de este desequilibrio, conociendo los efectos secundarios de la tricotilomanía.
-Reacción: Es la que permite el control de este mal hábito y consiste en el aprendizaje de una conducta diferente o incompatible con el trastorno.
-Corrección: Neutralizar el hábito en el preciso momento que está ocurriendo. Los familiares o amigos pueden ayudar en ese momento, para que la persona “se dé cuenta” de lo que está realizando en su cabello.
-Prevención: Una vez que se reconoce el hábito, se conocen las técnicas para dejar de realizarlo y se llevan a cabo las técnicas de corrección, lo que sigue es mantener el buen comportamiento para no sufrir “recaídas”.
-Comportamiento asociado: Permite reconocer las conductas que están relacionadas al trastorno y enlazarlas con el hábito, pudiendo evitarlas.
-Situaciones que llevan al comportamiento: Tomar consciencia de cuáles son las actividades relacionadas a realizar tricotilomanía, como puede ser mirar televisión, hablar por teléfono, estudiar, etc. Esto puede variar según cada paciente.
-Relajación: La persona debe realizar diferentes técnicas de relajación y respiración, para tranquilizarse cuando se siente nervioso y por consecuencia, comenzar a tirar de su cabello.
-Apoyo social: La familia, amigos, compañeros de trabajo, profesores, profesionales, etc, deben ayudarlo a sobrellevar esta etapa de la vida, no obligarlo a cambiar su conducta ni burlarse de él.
-Práctica: Las técnicas que explica el psiquiatra o psicólogo se deben practicar hasta que ya se conviertan en un hábito (aproximadamente a las tres semanas de reiterarlas a diario).
-Registro: Es preciso llevar un cuaderno donde se anoten los progresos y también los retrocesos de la persona. Escribir cuándo aparecen los síntomas (en una situación en particular) y cómo se resolvió cada situación.

Es preciso saber que la tricotilomanía es un trastorno donde la persona no se da cuenta lo que está haciendo con su cabello, ya que seguramente estará haciendo o pensando en otra cosa.