La verborrea del cíclope - La Mente es Maravillosa

La verborrea del cíclope

CATARINA DE CUENTOS 10, Julio 2013 en Curiosidades 0 compartidos

Bueno, bueno, una cosa es que sea mentira o exageración que las mariposas sean hadas disfrazadas y nadie lo pueda comprobar, a lo que a continuación demostraré con hechos reales.


Pero basta ya de tantos misterios que comenzaré con la prometida recomendación.

Resulta que en los largos caminos a casa y digo largos no por la distancia señoras y señores, sino porque han de ustedes saber que en la querida ciudad donde moro, hay demasiadas personas como yo que se trasladan solos en un flamante auto sin mas pasajeros, haciendo que el tráfico sea una fuente inagotable de experiencias extrañas.

Automovilistas caleidoscópicos que creen que van solos en el camino, manejan haciendo lo suyo, desde picarse la nariz o fumarse un cigarro, hasta los que van hablando coquetamente por teléfono aún cuando el que esté del otro lado de la línea ni le preste atención porque también está inmerso en el tráfico y tiene un "ojo al gato y otro al garabato" y como yo suelo hacer mucho ese arte ya me desvié del tema principal haciéndoles mella en el asunto de la curiosidad obligándolos a que me comprometan a que les cuente el final del misterio.

Pues verán ustedes como les decía, en la travesía del tráfico hay unos personajes que si bien son habituales, nadie los observa.
A ver, adivinen quienes son esos seres vivos que nos acompañan todo el camino a nuestras casas, salvo claro, si vives en el desierto o en las costas pues resultaría mas difícil encontrarlos por su clima, aunque ahi tienen unas primas llamadas palmeras que más de una te escolta del hotel a la playa o de la playa al restaurante.

¿Ya Adivinaron? ¡Pues claro! Hablo de los árboles y es que ¡ay Dios! los hay de todo tipo ustedes bien lo saben. Están los rebeldes que sus raíces hacen "chichones" al asfalto porque éstas no se dejan y por ellos es hermoso ver a la naturaleza imponerse al gran virus llamado civilización!,hasta los delgaditos que bailan siempre con el viento como si fueran a morirse de las cosquillas.

Y sepan ustedes que charlando con uno de ellos, porque ¡ay señores! uno no puede entenderlos si no se hace su amigo primero y éste, es el primer secreto que les será revelado en este texto. Y ahora ustedes se preguntarán ¿cómo se consigue un amigo árbol? Pues fácil cuéntenles sus penas y sueños y verán qué lindo abren sus orejas y ojos porque ¡aunque se rían ustedes! no crean que porque no somos capaz de ver sus ojos, no los tienen.

Y no se sientan mal por haber sido ignorantes todo este tiempo, yo tampoco lo sabía hasta que un día uno muy cortés me confesó:

"Verá usted, señora catarina, que estos "codos" que vé aqui en mi corteza no son lo que parecen, son unos hermosos ojos que se abren al anochecer y si le contara a ud lo que vemos; desde la ópera de los grillos en su día de estreno, hasta la boda de las tortolitas en primavera y los chismes oscuros de los búhos y si nos atrevemos a mirar más, podemos ver al borracho que desatina al orinar en nuestras raíces o a los enamorados jurándose amor eterno, o a las madres buscando a sus hijos amotinados que danzan entre nosotros buscando y rezando."

"¿Que mas has visto compañero de hojas anchas?" Le pregunté animada.

"He visto cómo el ladrón despoja a su compañero de noche, cómo el solitario llora en mi regazo sin razón aparente y cómo la luna desprecia los sueños del hipócrita en el seno de la madrugada"

"¡Oh! Pero que poeta me ha salido usted señor árbol que de sus ramas salen cantos" Le dije admirada.

"Deje que sea poeta, ¡lo útil que puedo ser! Gracias a esta charla, usted no se ha dado cuenta que lleva mas de media hora sin avanzar y que no ha hecho sonar desesperadamente su corneta ni una sola vez como el resto de sus aburridos compañeros automovilistas"

Fotografía cortesía de Joselo Aguilar

CATARINA DE CUENTOS

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