La vida, una cuestión de actitud

17 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

A veces, la forma en la que uno mira la vida y se enfrenta a lo que le depara marca la diferencia entre la felicidad o la desdicha, entre la satisfacción o la frustración. Porque a veces, lo que nos pasa o, al menos, cómo lo percibimos, es una cuestión de actitud. 

«Una persona feliz no tiene un determinado conjunto de circunstancias, sino un conjunto de actitudes.

-Hugh Downs-

Dos formas de ver la vida: cuestión de actitud

Muchas personas han adoptado a lo largo de su vida una mirada muy pesimista y no encuentran salida a ese hecho que les afecta. De esta forma, evitan asumir la responsabilidad ante los acontecimientos que la vida les presenta.

Estas personas, generalmente, ponen toda la responsabilidad de sus «desgracias» fuera de su órbita de acción. Es lo que se denomina locus de control externo. Siempre es el otro el responsable o «culpable» de toda situación negativa en su vida. Frases como «eres el/la culpable de todos mis problemas» son comunes entre estas personas.

El otro grupo es el que ve la vida con más optimismo. Saben que las circunstancias que ésta les trae son desafíos para crecer. Por ello, viven menos estresadas, suelen parecer más felices y estar más sonrientes. Son las que saben que la vida no es amenazante en sí misma, sino que lo que la hace «buena» o «mala» es una cuestión de actitud. De ahí que se tomen la libertad de elegir cómo enfrentarla.

Mujer feliz demostrando que la vida es cuestión de actitud

Cambiar de actitud es posible

Sí, es posible cambiar de actitud. Puede que cueste, pero se puede conseguir. Aquí quiero mostrar una manera para que, aquellos que están en el primer grupo pasen al segundo y puedan así tener una vida más plena y feliz.

La llave para ser feliz se encuentra en el autoconocimiento. La persona que ve su vida de «color negro» puede empezar por preguntarse cómo llegó a esa situación. A su vez, esta pregunta le va a ayudar a recorrer en retrospectiva el camino que le ha ido llevando al momento actual.

Esta actitud es buena para cambiar, cuando el fin es revisar en qué pudo haberse equivocado. Pero, ¡cuidado! No lo es cuando se convierte en un foco de reproches. Se trata de descubrir errores o comportamientos erróneos para corregirlos, no para flagelarse con ellos.

Cambiar la queja por la acción

Una vez realizada y analizada esta pregunta, un segundo paso puede ser mirar la situación actual de frente, sin ningún temor y planificar la salida.

Mujer con varias caras, una cuentión de actitud

¿Cómo hace esto una persona que no puede encontrar una salida a un problema? Simplemente cambiando una actitud negativa por una positiva, es decir, la queja por la acción. Algo que se puede decir a sí mismo puede ser «bien, ya está me cansé de quejarme. Por lo tanto, en este momento decido que quiero salir de esta situación».

Veamos, «¿cómo lo hago?» Esta pregunta es clave. Pone a la persona a pensar sobre el problema y las soluciones posibles, la mete de lleno en su interior. Así, la pone en contacto con los recursos propios que tiene para resolver ese problema y con una solución acorde con quién es.

«Una actitud positiva provoca una reacción en cadena de pensamientos, eventos y resultados. Es un catalizador y desata extraordinarios resultados.»

-Wade Boggs-

La vida es muchas veces cuestión de actitud y la que hemos visto es una manera simple de empezar a procesar un cambio de una visión negativa a otra positiva y ayudar a cambiar el modo de ver y de enfrentarse a la vida.

Todo es cuestión de arrancar. Una vez que se empieza, la rueda empieza a girar, y de esta forma, ese pequeño cambio comienza a tomar todas las áreas de la vida, ayudando a la persona a vivir más tranquila y feliz.