La violencia perversa, una trampa psicológica muy peligrosa

La violencia perversa, una trampa psicológica muy peligrosa
Gema Sánchez Cuevas

Escrito y verificado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 22 Junio, 2019.

Última actualización: 22 Junio, 2019

La violencia perversa, maltrato psicológico o acoso moral puede llegar a hacer pedazos a una persona, produciendo un asesinato psicológico en toda regla. Es un golpe de estado a su integridad y valor, una trampa que puede llegar a generar una prisión mental complicada de destruir.

Las personas a lo largo de nuestras vidas vamos creando y manteniendo relaciones que nos resultan estimulantes ya que nos incitan a dar lo mejor de nosotros mismos. Sin embargo, a veces podemos llegar a mantener otro tipo de relaciones que nos desgastan y nos hacen estar en una situación de tensión constante, pudiendo llegar a destrozarnos…

¿Cómo ocurre la violencia perversa?

El proceso de violencia perversa se caracteriza por ser complejo, ya que es enmascarado, íntimo y cerrado. Es una violencia “limpia” porque nadie ve nada, solo las víctimas identifican las huellas de las insinuaciones que lleva a cabo el agresor, quien prefiere esperar a que se destruyan indirectamente por el paso del tiempo.

La hostilidad esta presente de forma constante, tras la apariencia de pequeños toques diarios, o semanales. Durante meses. Durante años. A través de un tono frío que la víctima, reconoce sin equivocarse.

Jaula abierta con un pájaro en su interior

Cuando la persona afectada responde a la provocación con una subida de tono, de haber gente alrededor, parecerá ella la agresiva. Es aquí cuando, oportunistamente, el agresor adoptará su posición de víctima. En la rebelión contra la imposición, la violencia perversa se desvela con actitud avasalladora, aun bajo el riesgo de ser odiada.

La relación entra en una fase de odio del agresor hacia su víctima porque esta reacciona intentando establecer unos límites, y, en mayor medida, su libertad. Cuando la víctima es capaz de expresar aquello que siente, el agresor lo que quiere es hacerla callar. Para conseguirlo, se mete en el papel de un caballero con armadura de sarcasmos y lanzas de golpes bajos y ofensas, todo para evitar lo que más teme: la comunicación.

En las relaciones donde se manifiesta la violencia perversa, cuanto más se expone la víctima, más la atacará y más sufrirá. Y si muestra sus debilidades, el perverso las explotará inmediatamente.

En la relación perversa no se trata de que el amor se convierta con el paso del tiempo en odio, sino de una envidia que se transforma en odio, o incluso como muchos autores expresan, un odio al amor.

Se produce, en primer lugar, una falta de amor que se oculta tras el deseo, pero no de un deseo de la persona en sí misma sino de lo que tiene de más y el agresor quiere hacer suyo. En segundo lugar, emerge un odio oculto acompañado de la frustración cuando no obtiene de la víctima tanto como desea.

Para el perverso todo lo que no funciona es culpa de los demás, que se han unido contra él. Es capaz de recurrir al fenómeno de la proyección, a través del cual su odio es proporcional al odio que imagina en su víctima, añadiéndole una intencionalidad malvada y anticipándose a ella agrediendo él en primer lugar.

¿Cómo se ejerce la violencia perversa?

Los perversos o agresores intentan atraer a los demás hacia su propio nivel o registro para conducirlos luego a pervertir las reglas, siendo el mayor fracaso el no conseguir atraer a los demás a su registro de violencia. Por lo tanto, será la única manera de atajar la propagación de este proceso.

La violencia perversa es fría y verbal, construida a través de las denigraciones, insinuaciones hostiles, señales de condescendencia y ofensas. Las amenazas son siempre indirectas. Se trata de una agresión continua y perpetua, donde cada ofensa es un eco de las anteriores.

Como dijimos al comienzo, es una violencia “limpia”, donde no se ve nada o casi nada, constituyendo algo así como un crimen perfecto. El agresor, en su fase de dominio, trata de inhibir el pensamiento de su víctima, provocando posteriormente sentimientos, actos y reacciones mediante mecanismos de exhortación.

Mujer triste y deprimida

En este punto, la víctima se encuentra frente a alguien que lo paraliza todo, sintiéndose acorralada y en la obligación de actuar, y lo hará mediante violento arranque en busca de su libertad. La víctima, si reacciona, parecerá la creadora del conflicto, pero si no lo hace, contribuirá a su constante y propia destrucción.

Desligarse es un proceso complejo que la mayoría de las veces necesitará ayuda tanto de su entorno más cercano como profesional, pues la víctima, tras haberse instaurado y mantenido bajo la dictadura del miedo y la humillación, tendrá que reestructurar sus pensamientos y sus emociones.

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El maltrato psicológico es silencioso, desconocido en ocasiones, pero quizás mucho más doloroso pues lo que provoca, cambia a las personas para siempre.


Licenciada en Psicología por la Universidad de Salamanca (2012) y habilitada como Psicóloga General Sanitaria, número de colegiada: EX01253. Directora de TFM en el Master Universitario en Terapias de Tercera Generación de la Universidad Internacional de Valencia. Doctoranda en la Universidad de Salamanca. Máster en Psicología Clínica por el ISPCS y la AEPC (2014), Experta en Intervención Sistémica (2016), Especialista en Mediación Sanitaria, Civil-Mercantil (2013), Especialista en Psicología Psicosomática (2013) y Monitora de Educación Sexual (2013). Tutora de prácticas de psicología en colaboración con diferentes universidades (USAL, UPSA, UH). Autora colaboradora del III Plan Integral de Salud Mental de Extremadura 2016 - 2020. Ha sido directora facultativa en un centro de reconocimientos médicos (2013). Desde el 2012 ha ejercido profesionalmente en el ámbito de las drogodependencias en la Comunidad Terapéutica APOYAT, en psicooncología en el Hospital Don Benito - Vva de la Serena y AOEX, con personas con trastorno límite de la personalidad en AEXFATP y en el ámbito privado. Ha participado en congresos internacionales y jornadas de Psicología, imparte charlas y talleres en asociaciones, colegios y organizaciones. Actualmente, es la directora web de La Mente es Maravillosa, colabora con el Laboratorio de Neurociencias y ciencias sociales (LINCS) de la Escuela sistémica Argentina y la Universidad de Flores y con diversos medios de comunicación como Canal Sur Radio, Cadena Ser y Canal Extremadura, revistas como Mujerhoy, Objetivo Bienestar y Mente Sana y otros medios digitales como El Huffington Post, ABC Bienestar, Psicoactiva y El Periódico Extremadura.