Las 3 falsas alternativas a la psicología más peligrosas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 1 julio, 2016
Pedro González Núñez · 1 julio, 2016

Tal vez William Shakespeare tuviera razón al afirmar que “en la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber”. Aunque esta frase en algunos contextos tuviese algún aliento de verdad, existen campos y realidades en las que directamente no se debe aplicar. Estos campos a los que nos referimos tienen que ver con nuestra salud, tanto la física como la psicológica. Así, en cuestiones relacionadas con estos campos no hay alternativas, siempre es mejor conocer y cuanto antes mejor.

En este sentido hablamos de conocimiento científico, no del conocimiento ficticio inventado por corrientes que se visten como una alternativa a la psicología con el único interés de buscar el lucro de quienes las practican. De esta manera, las alternativas falsas no solo pueden agravar una determinada enfermedad sino que la puede hacer mucho más resistente a tratamientos posteriores, minando las energías y la esperanza del paciente.

Pensemos que las técnicas que aplica un psicólogo preparado y formado en su consulta son instrumentos que han sido validados mediante estudios en los que se ha demostrado su eficacia. Una eficacia que si bien dista de ser perfecta para todas ellas, sí es mayor que cualquiera de las alternativas conocidas y por eso precisamente se aplica. Esta es la máxima que debería guiar cualquier proceder clínico, sin embargo desgraciadamente esto no es así y la psicología -igual que muchos otros campos- tiene una parte de competencia desleal que confunde al consumidor y mina su prestigio.

“El primer paso de la ignorancia es presumir de saber”

-Baltasar Gracián-

Psicologías alternativas peligrosas: Terapia del ‘renacimiento’

Julie Ponder y Connell Watkins establecieron en su terapia del “renacimiento” que el niño adoptado sufre del síndrome de apego. Este se debe supuestamente a la falta de vínculo biológico con la madre. Se considera que en su momento fue fracturado y es necesario un tratamiento para devolver al pequeño al vientre materno para “renacer” y restablecer el lazo.

Niño con miedo al lado de la pared

La realidad es que la aplicación de esta “alternativa psicológica” provocó la muerte de una niña de solo 10 años. La terapia del “renacimiento” implicaba la “devolución” del pequeño al vientre materno. Para ello, las torturas psicológicas eran bárbaras. Todo para lograr que la joven muriese de sofoco por el peso de 4 adultos sobre su endeble y pequeño cuerpo.

Entre las “lindezas” de esta bárbara terapia se encontraban el corte del cabello, la manipulación y zarandeo del cuerpo del pequeño, el pateo de tobillos durante horas o la inmovilidad total. Todo para recrear el vientre materno y recuperar el vínculo biológico.

Evidentemente, Ponder y Watkins fueron juzgados y condenados a 16 años de prisión por maltrato infantil con resultado de muerte. El juicio duró apenas dos semanas, pues los vídeos de las sesiones bastaron como prueba para demostrar la barbarie de esta supuesta terapia alternativa.

Psicologías alternativas peligrosas: la terapia ‘psicoenergética’

Otra de las peligrosas terapias alternativas de las que hemos de huir con premura es la psicología “psicoenergética” que postuló el Dr. Weiss. Según este médico, la relación armónica de cuerpo y alma con la cuarta dimensión a través del trabajo holístico permite explotar las ilimitadas capacidades de la mente humana.

Con la excusa de sincronización del cuerpo y mente con el universo, el Dr. Weiss ofrecía tratamientos que incluían masajes vaginales en pacientes femeninas, despojo de ropas sin justificación y prescripción de narcóticos. Como es de imaginar, dos pacientes acabaron denunciando las prácticas de este doctor, a quien se le retiró la licencia médica. Mientras tanto, las denunciantes recibieron tratamiento por sus problemas iniciales y por los provocados por las ideas de Weiss.

Psicologías alternativas peligrosas: la terapia ‘revivencial’

El Dr. Dicke creó la teoría “revivencial” para tratar el abuso sexual. Según sus postulados, el paciente debía recordar el mayor número de detalles y experiencias sufridas. De esta forma se reorientaban sus recuerdos y angustias. Llegó hasta el punto de representar los eventos traumáticos para conocer las sensaciones de forma más creíble.

Sin embargo, la realidad de las ventajas de esta terapia era bien distinta. Los pacientes debían desnudarse y simular posturas y posiciones provocadas por el agresor sexual. Incluso el mismo médico participaba del “espectáculo”.

Finalmente, ante la denuncia de los padres de uno de los pacientes, Dicke fue incapaz de explicar con credibilidad la eficacia de su terapia. Su licencia como psicólogo fue retirada y no logró que ninguna de las personas tratadas mejorara de sus afecciones.

Mujer con una venda en los ojos

El peligro de las psicologías alternativas

Estás son solo tres muestras de un mercado que se ha llenado de oportunistas con imaginación y creatividad para ofrecer esperanza a personas que están deseado aferrarse a lago, sea lo que sea, para escapar del malestar en el que se encuentran. Por eso, antes de ponernos en manos de nadie, de poner nuestra mente en manos de otro, sería conveniente entender de manera crítica las posibilidades del tratamiento que nos han planificado.

“La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas”

-Confucio-

No olvides que someterte a una terapia no demostrada puede ser más perjudicial que beneficiosa. Es tu mente, tu psique, tu bienestar y, en definitiva, tu propia felicidad y la de los tuyos lo que está en juego.