Las 7 mejores frases de Karl Popper

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 15 octubre, 2017
Edith Sánchez · 15 octubre, 2017

Karl Raimund Popper nació en Viena (Austria), en 1902 y murió en Londres en 1994. Fue testigo de prácticamente todo el siglo XX y también uno de sus mayores críticos. Filósofo de profesión y docente de vocación, siempre se le ha considerado como una de las mentes contemporáneas más brillantes. Las frases de Karl Popper son buena prueba de ello.

A Popper se le ha llamado el padre del racionalismo crítico. Dedicó su vida a poner en tela de juicio la razón moderna. Con gran acierto, sus contemporáneos le dieron un apodo con el que todavía se le recuerda: “El paladín del sentido común”. Hizo honor a ese sobrenombre.

La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos”.

-Karl Popper-

Se pronunció frente al método científico, al marxismo, al semitismo, a la metafísica y a todo lo que configuraba la esfera del pensamiento en el siglo XX. Más que en su patria, fue exaltado en Inglaterra, donde se le distinguió con el título de caballero. Os dejamos una selección de las mejores frases de Karl Popper para que conozcáis parte de su pensamiento.

Cielo e infierno según Karl Popper

7 frases de Karl Popper

1. El paraíso y el infierno

Dice Popper que: “Aquello que nos promete el paraíso en la tierra nunca produjo nada, sino un infierno”. Se trata de una aguda crítica en contra del idealismo, con sus afanes de perfección total o de plenitud total.

En la vida colectiva, la búsqueda de realidades perfectas ha llevado a las manifestaciones de fascismo más radicales. En la vida individual, el afán por lo ideal solo conduce a la frustración. Así, Popper tendría razón cuando insinúa que paraíso e infierno son dos caras de la misma moneda.

2. Procesos y no cosas

A veces pensamos el mundo, la realidad y a nosotros mismos como si todo fuera estático y no cambiante. Hasta los objetos inanimados siempre están modificándose. Por eso, una de las frases de Karl Popper dice “El mundo no está formado por cosas, sino por procesos”.

Con esta afirmación nos recuerda que nada es igual de un segundo a otro. Que todo está transformándose constantemente. Por lo tanto, la realidad como tal es inasible y solo seríamos capaces de captar momentos o partes de ella.

3. Cómo actúa la razón

Para este filósofo vienés, la principal cualidad de la razón es su apertura. A partir de esta premisa, no duda en afirmar: “La razón no es todopoderosa, es una trabajadora tenaz, tanteadora, cauta, crítica, implacable, deseosa de escuchar y discutir, arriesgada”.

En esa sentencia hace hincapié en la incertidumbre y la movilidad que acompaña a la razón. Implícitamente, se va a lanzar en ristre contra los absolutos de la razón. Destaca más bien las aristas de exploración y búsqueda que hay en esa función del pensamiento.

4. La igualdad

Frente a la igualdad, un tema que estuvo en el centro del pensamiento moderno desde el siglo XVIII hasta el siglo XX, Popper señala lo siguiente: “La igualdad ante la ley no es un hecho, sino una exigencia política basada en una decisión moral. Y es totalmente independiente de la teoría –probablemente falsa– de que todos los hombres nacen iguales”.

Esta es una de las frases de Karl Popper en la que destaca a la igualdad como valor político y moral, antes que como realidad natural. Así mismo, le otorga el estatuto de exigencia y de decisión, con lo cual ubica a la igualdad como un fruto de la cultura y de la evolución personal. Al mismo tiempo, postula la desigualdad como la condición natural de los hombres.

5. La libertad y la seguridad

Libertad y seguridad son dos conceptos que siempre están en tensión dentro del ejercicio del poder. Muchos debates aluden a la dicotomía entre ambos. La paradoja está en que la libertad plena pone en riesgo la estabilidad, mientras que la seguridad a ultranza resta libertades. Un ejemplo de esto último lo podemos ver cuando frete a ciertas amenazas en las sociedades se instala el “toque de queda”.

Al respecto, Karl Popper señala: “Tenemos que hacer planes para la libertad, y no sólo para la seguridad, por la única razón de que solo la libertad puede hacer segura la seguridad”. Con ello zanja el debate a favor de la libertad. Postula que solo en el marco de la libertad es posible conquistar una seguridad real.

hombre en precipicio tocando sol representando principios de Karl Popper

6. La autonomía

La apertura de la sociedad está directamente ligada al libre pensamiento y a la autonomía moral. Estas son las palabras de Popper sobre ese punto: “La sociedad abierta es una en la que los hombres han aprendido a ser hasta cierto punto críticos de los tabúes y a basar las decisiones en la autoridad de su propia inteligencia”.

Es interesante notar que Popper no rechaza los tabúes en sentido absoluto. Por eso afirma que se aprende a ser crítico con ellos “hasta cierto punto”. Este filósofo era un convencido de que no se debía emplear la razón para criticar aquello que estaba por fuera de la ciencia. De otro lado, hace énfasis en la idea de que las decisiones humanas deben obedecer a la propia inteligencia y no a una autoridad externa.

7. La ciencia

Esta es una maravillosa reflexión de Popper que puntualiza lo que hace diferente a la ciencia de otro tipo de conocimientos: “La historia de la ciencia, como la de todas las ideas humanas, es una historia de sueños irresponsables, de obstinaciones y errores. Sin embargo, la ciencia es una de las pocas actividades humanas -quizá la única- en la cual los errores son criticados sistemáticamente y muy a menudo, con el tiempo, corregidos”.

El planteamiento es muy interesante, si se tiene en cuenta que la historia de la humanidad está llena de corrientes de pensamiento que han pretendido ser portadoras de la verdad absoluta. Tanto las religiones, como algunas ideologías políticas, se han mostrado muchas veces como si estuvieran exentas de error. La ciencia es superior a ellas, precisamente porque es crítica, en grado sumo, consigo misma.

mano tocando circuito

Karl Popper contaba con una de las mayores virtudes con las que puede contar un pensador: era honesto intelectualmente. Mostraba un afán genuino por postular razonamientos e ideas que permitieran una aproximación certera a la realidad. Su influencia fue notable y dejó una marca indeleble en la historia de la filosofía.