Las 7 mejores frases de Ortega y Gasset

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 23 enero, 2018
Gema Sánchez Cuevas · 23 enero, 2018

Las frases de Ortega y Gasset nos invitar a reflexionar y a cuestionarnos. Son un regalo para todo aquel que quiera profundizar a través de la metáfora y las sentencias ingeniosas. Ortega y Gasset (1883 – 1955) fue un filósofo y escritor español vinculado a la teoría del perspectivismo, al raciovitalismo y al movimiento de renovación cultural y artístico contra el modernismo, conocido como novecentismo.

Su pensamiento ha ejercido gran influencia en varias generaciones de intelectuales. Además, no solo fue un brillante divulgador, sino que profundizó en una gran variedad de campos del saber, entre ellos la filosofía, la psicología, el arte y la literatura. Su estilo es considerado elegante y original, sobre todo su discurso filosófico. Prueba de ello son obras como El tiempo de nuestro tiempo (1923) o La rebelión de las masas (1929). Para conocerlo un poco más a fondo, profundicemos en algunas de sus frases.

Ortega y Gasset

El camino hacia uno mismo

“Camino lento, no te apresures, que el único lugar a donde tienes que llegar es a ti mismo”.

Se trata de una de las frases de Ortega y Gasset con más valor. El destino no es un lugar, ni un trabajo, ni un momento. No es el camino a nuestros sueños, sino la reconciliación con nosotros mismos. El punto exacto en el que nos encontramos con nuestra verdadera esencia.

A veces, olvidamos que lo más importante no está ahí fuera, sino en el interior de cada uno de nosotros. De qué nos vale conseguir lo que deseábamos, tener la vida que “hemos soñado” si luego, no nos acompañamos… Quizás a veces invertimos el orden y priorizamos las metas externas pensando que más adelante habrá un momento para conocernos. Posponiendo lo fundamental: llegar a nosotros mismos.

El valor de los errores

“El verdadero tesoro del hombre es el tesoro de sus errores”.

Un error es un puente al aprendizaje, la oportunidad de mejorar lo que en algún momento nos salió mal. Un tesoro, como expresa Ortega y Gasset, repleto de sabiduría.

A partir de nuestras equivocaciones se erigen el cambio y el crecimiento. Tan solo hay que aprender a verlo. Los errores son humanos, todos los cometemos. Es casi imposible salvarse de ellos. De hecho, no podemos controlarlos porque no somos perfectos. Ahora bien, lo que sí podemos elegir es la actitud para afrontarlos.

Los errores son grandes maestros. Tan solo hay que darle una oportunidad a esta actitud. Nos indican qué camino abandonar o qué estrategia mejorar. Hay todo un mundo por descifrar a partir de ellos, de manera que en sí todos encierran un reto.

Niña con luz en las manos

La construcción de la realidad

“Hay tantas realidades como puntos de vista. El punto de vista crea el panorama”.

Una de las frases de Ortega y Gasset para recordar en nuestras conversaciones con los demás. Cada persona crea un mundo, su mundo, y a partir de él filtra todo lo que acontece a su alrededor. De ahí nacen muchos malentendidos; por eso a veces es tan difícil entendernos.

Lo bonito y enriquecedor de nuestras relaciones es apreciar los matices que se encuentran en cada una de las perspectivas, de los puntos de vista que nos rodean. Esa es la magia, el misterio. Una realidad que se multiplica y que depende de los ojos de quien la mira.

Planificar y pensar en perspectiva para avanzar

“Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos. Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande”.

Ortega y Gasset lo tenía muy claro: avanzar implica pensar a lo grande y creer que todo es posible. Si acotamos nuestro pensamiento, nuestros sueños se verán reducidos en buena medida.

En cuestión de proyectos, metas y objetivos, la palabra imposible tendría que estar en la cola de la lista de significados que manejamos. Porque, si reducimos nuestro campo de visión, es normal que no consigamos lo que pretendíamos. Hay todo un mundo de posibilidades ahí fuera, tan solo hay que encontrar la manera. Ese es el desafío.

Camino hacia el bosque

Enseñar a dudar

“Siempre que enseñes, enseña a dudar de lo que enseñes”.

Otra de las frases de Ortega y Gasset que vale la pena tener presente, sobre todo en el ámbito educativo. Si queremos adultos libres y con capacidad de decisión propia enseñar a dudar es imprescindible.

Imponer una idea es acortar el campo del saber tan extenso e ilimitado… Sin embargo, enseñar a cuestionar, no solo a los demás, sino a nosotros mismos también es la llave hacia el conocimiento. La puerta hacia la riqueza procedente de la diversidad de perspectivas. La duda es fundamental para construir ideas liberadoras.

La importancia de la responsabilidad

“Muchos hombres, cómo los niños, quieren una cosa pero no sus consecuencias”.

Responsabilizarnos de las consecuencias de nuestros actos implica madurez emocional. Saber que una decisión conlleva algo más que el momento de la elección es fundamental. A menudo, todo dura mucho más que el momento en el que ocurre. Saber qué hacer con el rastro que deja nos permite avanzar, organizarnos y no perdernos.

Quien no se responsabiliza vive en la inestabilidad, el victimismo y la culpa. No sabe qué pasos dar y ni siquiera cuáles ha dado ya. Se mueve por el capricho y la inmediatez, como los niños. Obvia que, cuando obtenga aquello que desea, también será importante saber qué hacer con su rastro.

Hombre pensando en las frases de Ortega y Gasset

Saber con humildad

“Saber que no se sabe constituye tal vez el más difícil y delicado saber”.

Quizá una de las frases de Ortega y Gasset más complicadas y que implica grandes dosis de humildad por nuestra parte para aceptarla, pero una de las más sabias. Reconocer nuestras limitaciones, aceptar que conocemos algo así como una gota de agua dentro de un océano inmenso es esencial.

¿Qué sabemos en realidad? Quien cree que lo sabe todo no irá más allá porque su soberbia se lo impide. En cambio, quien con humildad adepta su ignorancia, está más cerca de dar un paso más para seguir descubriendo todo cuanto le rodea. Como vemos, las frases de Ortega y Gasset son un llamado a la autorreflexión y al cuestionamiento. Palabras a las que recurrir si queremos romper la rigidez de nuestro pensamiento.