Las mentiras en las redes sociales

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 15 junio, 2018
Marián Carrero Puerto · 15 junio, 2018

Las mentiras en las redes sociales, al igual que en otros ámbitos de nuestra vida, nos invaden constantemente. De hecho, hay varias ramas de la ciencia que explican el efecto de las mentiras en la comunicación cotidiana.

Sociólogos, antropólogos, psicólogos, físicos y matemáticos han analizado, desde su perspectiva, cuál es la función de las mentiras en estos medios y cómo nos afectan, además de estudiar las partes del cerebro que están involucradas en mentir. Profundicemos.

Las matemáticas y las mentiras en las redes sociales

Un estudio dirigido por Rafael A. Barrio, del Instituto de Física de la INAM, reveló que las mentiras en las redes sociales se producen de forma habitual, como en cualquier tipo de comunicación humana.

Se trata de una investigación internacional, realizada a través de la aplicación de un modelo dinámico de opinión de un extensa red telefónica que abarca la Comunidad Europea, con la finalidad de examinar el papel que juegan las mentiras en las redes sociales.

Las mentiras en las redes sociales son algo casi cotidiano. Lo novedoso es que mediante un modelo matemático es posible determinar por qué mentimos.

Amigos con sus móviles

El análisis de las interacciones por parejas se desarrolló mediante el empleo de un sistema organizado de llamadas a siete millones de teléfonos. Así, según indican los autores: “en este trabajo, nos centramos en el impacto que la mentira tiene en la coherencia y la estructura de las redes sociales”.

El estudio destaca que las mentiras son un elemento sustancial para mantener la virtualidad de las relaciones entre personas. “Aunque de niños se nos enseñe que faltar a la verdad es malo y se debe actuar con honestidad, aprendemos a mentir, a veces de forma sofisticada, pero no dejamos de hacerlo en ningún tipo de sociedad humana y es algo que también hacen otros primates, como los chimpancés”, aseguró Barrio.

Tipos de mentiras que cometemos en las redes

En su artículo Effects os Deception in Social Networks, los autores de este estudio nos informan de la existencia de dos tipos de mentiras en las redes sociales:

  • Las mentiras blancas o prosociales.
  • Las mentiras negras o antisociales.

Estudios realizados en Estados Unidos revelan que en una conversación de media hora se puede llegar a mentir hasta nueve veces.

Como se entiende actualmente en la sociedad, las mentiras blancas tienen una connotación positiva e inocente, al contrario que las mentiras negras, entendidas como un recurso con una connotación dañina y ofensiva. Las primeras suelen emitirse por un buen motivo y no afectan desfavorablemente al individuo, a diferencia de las segundas, que se producen con una intención perversa a fin de beneficiar al emisor y perjudicar al receptor.

Entre las conclusiones, publicadas en la revista Proceedings of the Royal Society B., los científicos encontraron que:

  • Las mentiras en las redes sociales llamadas blancas o prosociales  -en las que el beneficio de faltar a la verdad es para el receptor- equilibran, unen a la sociedad, ofrecen diversidad de opiniones al colectivo virtual y ayudan a mantener relaciones sociales amplias.
  • En contraste, las mentiras negras o antisociales -egoístas y útiles únicamente para el que la emite- fracturan los vínculos, pues fomentan la desconfianza, son dañinas puesto que desbaratan la red rompiendo la ligas al sentirse todos engañados.

“Una mentira por mucho que se repita, no deja de ser una mentira”.

-Alfredo Vela-

¿Qué nos lleva a practicar la mentira en las redes sociales?

La gran invención de los primates es la sociabilidad y, junto con ella, el engaño. Nuestro cerebro puede manejar más relaciones entre los pares con mentiras. Si uno fuera honesto todo el tiempo, sus vínculos serían menores. Es como una técnica que se usamos para relacionarnos con más gente al mismo tiempo.

Conforme transcurre el tiempo y la red se va conformando a su estructura de comunidades en equilibrio, las personas no mentimos menos, sino más. Si bien es cierto, el número de mentiras antisociales va en detrimento o tienden a desaparecer, mientras que las mentiras prosociales aumentan en grandes cantidades.

Este efecto concuerda cuantitativamente con estudios realizados en escuelas, donde se ve que conforme los niños crecen se vuelven más mentirosos. En los niños pequeños existen muchas mentiras antisociales que desaparecen conforme crecen, pero por otro lado, las mentiras prosociales aumentan.

“No está mal una mala mentira cuando defendemos con ella una buena verdad”.

 -Jacinto Benavente-

Mujer triste mirando el móvil

Miento luego no me aíslo

Las personas totalmente honestas corren el riesgo de quedarse aisladas, pues quien habla con la verdad puede herir susceptibilidades. Estas personas se caracterizan por ser retraídos y no tener muchos amigos, ya que suelen decir lo que piensan sin temor a lo que los demás crean sobre ese comentario que, por lo general, es incómodo o inapropiado para muchos. Por tanto, ser honesto no siempre es lo mejor desde el punto de vista social, sin embargo, las personas honestas reciben el respeto y las confianza de los demás, lo cual también lo convierte en una virtud.

No podemos afirmar que los humanos somos mentirosos, más bien utilizamos la mentira en algún momento y según la conveniencia. La razón por la que mentimos es porque estamos inmersos en una sociedad, con muchos grupos de personas con las que interactuamos constantemente y de la cual queremos sacar la máxima ventaja posible a nivel social y emocional.

Hay muchas cosas buenas detrás de esta nueva comunicación humana y hay otras que no lo son tanto. Lo peor de las redes sociales puede ser que desconectemos tanto de nosotros mismos que al final nuestra historia sea contada por falsos instantes y no por experiencias verdaderas, que son las que dan certero valor a nuestros recuerdos.