Las primeras impresiones: el punto de partida de cualquier relación - La Mente es Maravillosa

Las primeras impresiones: el punto de partida de cualquier relación

Adriana Díez 4 octubre, 2017 en Actualidad y psicología 2 compartidos
Tres personas sentadas esperando una entrevista

¿Te has parado a pensar lo rápido que nos formamos una imagen de quien tenemos en frente, de cómo de lo que vemos pasamos rápidamente a lo que intuimos? ¿Te has dado cuenta de que nuestro cerebro actúa casi automáticamente para dibujar un perfil de aquellos que nos rodean? Estas son algunos de los fenómenos que ocurren alrededor de las primeras impresiones.

Un estudio realizado por Bert Decker confirma que el cerebro forma una primera impresión sobre la persona que conocemos en apenas dos segundos, en estos primeros instantes el cerebro crea el 50 % de la imagen y será en los próximos 4 minutos cuando complete el resto de su idea sobre la persona. A partir de ahí esta imagen mental condicionará mucho nuestra interacción con ella, ya que tenderemos a confirmarla.

Pongamos un ejemplo sencillo para ilustrar lo que decimos. Imaginemos, al formarnos la imagen de una persona que acabamos de conocer, que pensamos que es amable. Si pensamos esto, lo más probable es que nosotros nos mostremos también amables, así el otro también seguirá siéndolo o, en caso de no haberlo sido, puede pasar a serlo. Entre otras razones, esta es una de las que hacen más complicado cambiar una primera impresión: nosotros nos comportamos con el otro según esa primera impresión.

Personas uniendo piezas de puzzle

Comprender cómo formamos las primeras impresiones es fascinante: el cerebro actúa de forma inconsciente y rellena muchos datos incluso sin tenerlos. Esto se puede ver en un estudio que realizó la psicóloga Nalili Ambady. En este experimento se comprobó que fueron suficientes 10s de vídeo en el que aparecía un profesor para que los alumnos se formaran una primera impresión. Además, esto no es todo, porque esa primera impresión, como media, difirió muy poco de la impresión que tenían los alumnos que había asistido a clase de ese profesor durante todo un semestre. Esto nos muestra la rapidez con la que nuestro cerebro crea una imagen completa de quien vemos.

Las conclusiones que podemos obtener de todo esto, es la importancia que tiene nuestro lenguaje no verbal y nuestra apariencia hacia lo externo. Nuestra forma de presentarnos o de mostrarnos en un primer momento es la que va a formar parte de la imagen que los demás se creen sobre nosotros.

¿Cómo influye la sociedad y la cultura en las primeras impresiones?

Estamos influidos, tanto consciente como inconscientemente por la sociedad y la cultura. Lo que hay a nuestro alrededor y nuestra historia de convivencia con ello condiciona esa primera impresión que almacenamos en nuestro cerebro; a veces incluso sin haberla procesado, y luego actuamos de acuerdo a ella casi sin darnos cuenta.

La sociedad nos marca cómo vestir, cómo actuar, cómo hablar… y a muchos de los parámetros que forman parte de esta primera impresión los codificamos en este sentido: anotamos si corresponden con lo que la sociedad aprueba (que pueden coincidir o no con lo que nosotros aprobamos o no). Aquellos que no lo hagan probablemente nos llamarán más la atención y será un aspecto que destaque en esa primera impresión. Por lo tanto, lo codificaremos más rápido.

Una buena parte de este proceso es inconsciente: lo realizamos sin darnos cuenta. Esto hace que influir directamente en él sea complicado. Sin embargo, lo que sí podemos hacer es ser prudentes a la hora de calibrar la fiabilidad de esta imagen, fiarnos de ella lo justo y estar abiertos a modificarla. Hacerlo nos beneficiará directamente a nosotros, ya que mejorará la calidad de nuestras nuevas relaciones.

No solo somos una primera impresión, no solo somos una imagen externa: cada uno de nosotros tenemos mucho dentro y merecemos que alguien se tome tiempo para conocernos. Como hemos visto, no fallamos demasiado con la primera impresión si la comparamos con la impresión que tenemos después de unos meses.

Pero… cuidado, esto ocurre con relaciones que nos son muy estrechas, como la de un profesor y un alumno. Con relaciones más profundas lo cierto es que esa primera imagen con el tiempo sufre muchos más cambios, ya sea porque nos equivocamos a imprimirla o porque el otro cambia

Mujer con diferentes caras para representar el concepto de primeras impresiones

¿Acertamos al formar primeras impresiones?

Los estudios muestran que somos bastante buenos generando primeras impresiones. En apenas segundos podemos rellenar información no aportada por el otro y acertar.

Por otro lado…, ¿qué ocurre con esto? Piensa que al igual que la sociedad marca una línea de actuación, nosotros somos capaces de engañar a nuestro interlocutor con bastante facilidad al mostrarnos dentro de los límites “normales” que van marcados socialmente. Será fácil crear una imagen positiva si conocemos de forma previa lo que al otro le gustaría encontrar en nosotros.

En cualquier caso las primeras impresiones, aunque buenas, rara vez son exactas. Su principal ventaja es que nos sirven para crearnos expectativas o trazar planes de acción: por ejemplo, para que el otro se lleve una buena impresión. Lo negativo es que en ellas hay pre-supuestos que muchas veces alejan la oportunidad de conocer realmente al otro.

Adriana Díez

Adriana Díez, psicóloga y profesora de música. Todos podemos potenciar nuestras habilidades si hacemos buen uso de las herramientas que tenemos. Con energía y positivismo, ¡siempre adelante!

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