Laurent Simons, el niño prodigio que quiere descubrir la inmortalidad

Lauren Simons acaba de obtener su licenciatura en física con solo 11 años. Su sueño es poder crear órganos artificiales para ayudar a sus abuelos, quienes padecen problemas cardíacos.
Laurent Simons, el niño prodigio que quiere descubrir la inmortalidad
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 09 noviembre, 2021.

Última actualización: 09 noviembre, 2021

Laurent Simons tiene 11 años y acaba de obtener su licenciatura en física en la Universidad de Amberes (Bélgica). Ha tardado solo un año en obtener su título, cuando lo común es hacerlo en tres. Ahora bien, aunque esta proeza nos parezca extraordinaria, lo cierto es que en los años 90, Michael Kearney, de 10 años, completó sus estudios de antropología en la Universidad de South Alabama (Estados Unidos).

Los niños prodigio siempre nos sorprenden. Fascina saber que Laurent completó sus estudios de secundaria con 9 años y que con 11 iniciará el doctorado. Su objetivo no es otro que profundizar en los misterios de la inmortalidad y lograr en un futuro reemplazar cualquier órgano por dispositivos mecánicos y tecnológicos.

Hay quien lo llama el joven Sheldon. No solo comparte con él un alto cociente intelectual y pasión por la ciencia. Además, adora los superhéroes de los cómics y ver películas con sus amigos. Para este preadolescente brillante, el mundo no tiene límites y si hay algo que ansía es adquirir más conocimientos para hacer el bien.

Laurent Simons tiene memoria fotográfica y un cociente intelectual de 145 puntos

Laurent Simons con sus padres

Laurent Simons, un niño especial

Laurent Simos pasó sus primeros años en Bélgica con sus abuelos mientras sus padres trabajaban en Holanda. No tardó demasiado en dar pistas de su potencial, de esa curiosidad innata que define a los niños prodigio, sumada a unas competencias fuera de lo común para los percentiles de su edad. Tanto fue así que con solo 4 años inició sus estudios de primaria.

Su cociente intelectual es de 145 puntos y como bien estipuló la Organizacion Mundial de la Salud (OMS) podemos considerar que una persona presenta altas capacidades intelectuales cuando sobrepasa los 130. No obstante, en la actualidad no basta únicamente con fijarse en las pruebas psicométricas.

Ahora mismo, ponemos la mirada también en el modo en que aprende el niño. Por lo general, algo que define a estos pequeños excepcionales es la habilidad para aplicar técnicas diferentes e innovadoras a la hora de consolidar el conocimiento.

Esto es algo que siempre definió a Laurent Simons y que, al fin y al cabo, lo ha llevado hasta donde está: con un título universitario y deseando profundizar en el campo de la física cuántica.

Una mente excepcional con grandes metas y aficiones normales

Algo que suele comentar esta joven promesa a los medios es que la escuela le fue un tanto aburrida. A pesar de ello, sus profesores lograron que no se sintiera raro o diferente. Esto sin duda es clave en los niños prodigio. Es necesario ajustar el curriculum a sus necesidades educativas, pero favoreciendo siempre su integración social y emocional.

Laurent Simons tiene amigos de su edad con los que no habla de ciencia. Adora las películas y series de superhéroes como Loki, montar a caballo y conducir karts. Es un niño normal con un potencial extraordinario para conquistar sus sueños. Y sus metas no pueden ser más elevadas a la vez que nobles.

Aspira a poder crear órganos artificiales y extender la vida mediante las nuevas tecnologías. De ese modo, podría ayudar a sus abuelos, quienes padecen problemas cardíacos. También a asentar las bases de esa aspiración largamente anhelada por la ciencia: descubrir los misterios de la inmortalidad.

Laurent Simons estudió primero ingeniería eléctrica en la Universidad Técnica de Eindhoven en los Países Bajos. De hecho, estuvo a punto de graduarse con solo 9 años, pero el rectorado no quiso adaptarle las materias porque, según ellos, ir tan deprisa no era bueno para su desarrollo. Esto hizo que sus padres tuvieran que cambiarlo de Universidad de Amberes, donde ha podido licenciarse en física.

Cerebro del niño

Los niños prodigio, cuando la genética y la educación confluyen

El profesor Larry Vandervert es una de las figuras más destacadas en el estudio de las altas capacidades. Trabajos de investigación como el realizado en el 2009, por ejemplo, analizan la figura de los niños prodigio en la historia la evolución en su comprensión.

Dentro de la literatura psicológica hacemos uso de esta categoría diagnóstica cuando tenemos a una persona de menos de 10 años que evidencia características muy similares a las de Laurent Simons. Asimismo, Vandervert señala que, si hay algo que los diferencia es su memoria de trabajo y agilidad mental.

Según sus propias investigaciones, el cerebelo podría ser clave en esa velocidad a la hora de procesar la información. Por otro lado, hay otro aspecto no menos interesante. Los niños con altas capacidades intelectuales que logran tener éxito en sus estudios son el resultado de dos variables muy concretas.

Además de disponer de un buen cociente intelectual y un gran talento de base, el ambiente donde crecen es clave. Si el entorno es favorecedor y estimulante y cuentan además con un entorno social que le proporciona seguridad y afecto, pueden alcanzar todo su potencial. La sinergia entre la educación emocional y la estimulación intelectual lo es todo.

Lauren Simons tiene por delante numerosos retos vitales y personales. Pero lo que se desprende de todas sus entrevistas es su carisma, su madurez y la mirada de un niño que, teniendo claros sus sueños y sus metas, sigue disfrutando de la cercanía de sus padres y de los amigos de su edad. Estamos seguros de que el futuro le deparará grandes éxitos y felicidad.

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