El llanto emocional: medicina para "drenar" el alma

El llanto emocional: medicina para “drenar” el alma

Valeria Sabater 3, Octubre 2016 en Psicología 13674 compartidos
planta con rocío representando el llanto emocional

Hay quien llora en silencio, durante un breve instante y en discreta soledad. Sin embargo, el único modo de reiniciarnos, de drenar tristezas, frustraciones y tensiones es a través del llanto emocional. El desahogo auténtico solo es posible mediante esas lágrimas que se derraman como océanos templados por una voz rota.

Los expertos en psicobiología nos indican que pocos comportamientos nos hacen tan humanos como la risa y el llanto. De hecho, ambas expresiones emocionales tienen muchos aspectos en común. Disponen, por ejemplo, de un componente de “perseveración”. Es decir, cuando se inicia la risa o las lágrimas tienen una duración determinada que no puede acortarse con facilidad. Además, ambos consiguen un mismo fin: hacernos sentir mejor.

El alma descansa cuando dejar ir sus lágrimas, pero el dolor necesita del llanto para encontrar auténtico alivio.
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Por otro lado, todos sabemos que el llanto emocional -el que produce el auténtico desahogo– no está bien visto socialmente. En cambio, la lágrima discreta que resbala en un discurso político o en esa mirada temblorosa emocionada por el orgullo o por la contemplación de la belleza es más aceptada.

Quizá por ello, la mayoría evitamos lo que se conoce como  el “llanto vocal”. Siempre resulta más cómodo buscar un rincón a oscuras donde nadie nos vea para dejar ir las lágrimas, pero eso sí, en discretísimo silencio. No sea que alguien nos oiga, nos vea y descubra que no somos tan fuertes como aparentamos.

Sin embargo, psiquiatras y neurobiólogos nos lo dicen bien claro: el desahogo, ya sea en soledad o con alguien, debe ser auténtico, catártico y liberador. Todo lo que implique cierto “autocontrol” sigue generando un componente de tensión y estrés. El llanto es necesario para el ser humano.

planta con rocío representando el llanto emocional

El llanto emocional, una conducta multipropósito

La mayoría de bebés cuando llegan al mundo, lloran. Ahora bien, sus llantos carecen de lágrimas. El mecanismo cerebral que hará que sus glándulas lagrimales segreguen lágrimas aún no está maduro. Sin embargo, sus lloros ya cumplen una función biológica imprescindible: garantizar su supervivencia al conectar con sus semejantes para recibir atención, cuidados, consuelo y afecto.

Asimismo, a medida que crecemos y maduramos el llanto va cumpliendo diferentes funciones tan interesantes como útiles. Aunque en realidad, no siempre sacamos partido de ellas.

En primer lugar, uno de los propósitos del llanto es eliminar las toxinas del organismo ocasionadas por el estrés y la ansiedad. No es necesario que nos haya sucedido nada negativo, que sintamos tristeza o desconsuelo. En ocasiones, también lloramos por simple agotamiento, y el hecho de hacerlo, es tremendamente saludable.

Desde la escuela de psiquiatría de la Universidad de los Ángeles (UCLA) nos explican en un estudio, que el llanto cumple también una función de advertencia. Es como un toque de atención a la propia conciencia. Hay épocas en que nos sentimos frustrados, abrumados por algo sobre lo que deberíamos reaccionar y no lo hacemos.

Sin embargo, el simple hecho de dejar ir las lágrimas pone en marcha sofisticados mecanismos biológicos para permitirnos ver las cosas con mayor claridad.

hombre llorando

Los científicos nos explican que el llanto emocional es en realidad una innovación evolutiva excepcional. No se trata solo “dejar caer las lágrimas”. El llanto profundo, auténtico y que nos permite desahogarnos plenamente activa la función de las neurotrofinas. Se trata de un tipo de proteínas capaces de favorecer la plasticidad neuronal.

Por decirlo de otro modo, “nos repara”. Favorece nuevos aprendizajes y nos ayuda a ser más creativos para poner en marcha nuevas conductas que nos permitirán adaptarnos mucho mejor a nuestros entornos.

El llanto, la vulnerabilidad y el consuelo

Las responsabilidades laborales, por ejemplo, nos hacen necesitar instantes a solas donde llorar unos segundos. Médicos, enfermeras, bomberos, policías… Muchos buscan un momento a parte para desahogar dramas, tensiones cotidianas. Sin embargo, en ocasiones, esos instantes no son suficientes. No hay una “reparación” auténtica. Hasta que poco a poco llega la sobrecarga, el bloqueo, la ansiedad… Y esa espina que ya no nos deja respirar.

Lo mismo ocurre con los problemas cotidianos. Con las palabras que se callan. Las pérdidas que no se afrontan. Con el dolor que bombea pero que uno se esfuerza en disimular. ¿Por qué nos cuesta tanto pedir ayuda? ¿Por qué el llanto emocional nos hace sentir tan vulnerables ante otras personas?

caracol con diente de leon

Saber conferir apoyo es un arte que no todos dominan

La realidad es tan dura como evidente: no todo el mundo sabe dar apoyo. Con palabras “¿Y ahora por qué lloras?” o “Venga, anda que eso no tiene importancia”, lo que conseguimos es bloquear aún más a la persona. Intensificar la emoción negativa y el abatimiento.

  • Cuando necesitemos facilitar el desahogo emocional con alguien, una buena idea es buscar a la persona adecuada. No todo el mundo vale ni todo el mundo dispone de las adecuadas estrategias para facilitarnos esa cercanía, esa facilidad para dejar ir lo que duele, lo que atenaza. Los buenos amigos, y por supuesto, los psicólogos, pueden ser los mejores guías en este proceso.
  • Liberarnos al llanto emocional ante alguien no es reflejo de debilidad ni de vulnerabilidad. Es el paso que da alguien fuerte para desahogar las tensiones, miedos y tristezas. Lo hace con el propósito de reconstruirse de nuevo, de manera que pueda reparar y recibir ayuda.
  • Por su parte, conferir apoyo no es dar un abrazo. No es decir “todo está bien”. Es ser intuitivo con el fin de facilitar el desahogo, sabiendo cómo propiciarlo. Es saber decir “estoy aquí, contigo” sin que esto sea una imposición, y por supuesto sin juzgar. Es ser discreto/a mientras estamos presentes, aportando cercanía.

Para concluir, a pesar de lo complicado que resulta permitirnos estos instantes de auténtico desahogo emocional, ya sea en soledad o en compañía, es necesario concedérnoslos de vez en cuando. Drenar el alma es una necesidad biológica y psicológica.  No podemos olvidar la clásica frase de “emoción expresada, emoción superada”.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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