Los 5 niveles de miedo

Edith Sánchez·
06 Febrero, 2021
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
06 Febrero, 2021
Los diferentes niveles de miedo se distinguen entre sí por su intensidad. También contrastan entre ellos por la fuente, ya que en todos los grados el peligro que origina el miedo puede ser real o imaginario.

Existen varios niveles de miedo en función de su intensidad. Así, podríamos decir que la palabra miedo aglutina a una serie de estados emocionales con diferencias importantes entre sí. Por otro lado, hemos hablado del miedo en función dela intensidad, pero también existen otras, como la duración de la emoción, que configuran su propia clasificación.

Es importante decir que todos los niveles de miedo tienen al menos dos aspectos en común. Uno es el hecho de que se trata de emociones desagradables, asociadas a la ansiedad y a la angustia. El otro aspecto en común es que esa emoción se despierta ante la percepción de la existencia de algún peligro.

Un mismo estímulo peligroso, o aparentemente amenazante, puede desatar diferentes niveles de miedo en las personas. Un incendio, por ejemplo, provoca una respuesta diferente en un bombero, en un espectador promedio y en alguien que vivió una experiencia traumática con el fuego. Veamos cuáles son los cinco niveles básicos del miedo.

No temas ni a la prisión, ni a la pobreza, ni a la muerte. Teme al miedo”.

-Giacomo Leopardi-

Mujer corriendo con miedo

1. Temor

El primero de los niveles de miedo es el temor, aunque previo a este puede haber recelo o aprehensión, dos emociones similares que en todo caso no suelen predominar en el estado emocional, pero sí pueden influir en nuestro comportamiento. Lo que caracteriza al temor es que se trata de una forma de miedo en la que prima la sospecha.

Puede no existir un objeto como tal que provoque el miedo, ni de forma real, ni en términos imaginarios. Lo que existe es una suposición o una expectativa de que aquello a lo que se le teme pueda aparecer o reaparecer. Podría decirse que se trata de una tensión latente.

2. Miedo

El miedo propiamente dicho es un mecanismo de adaptación y supervivencia que se activa ante la presencia de un peligro. Sin embargo, dicho peligro puede ser real o imaginario. De todos modos, en este caso aparece la sensación de inminencia, es decir, de que esa amenaza está ahí.

En principio, se trata de una emoción que protege al ser humano. Desde el punto de vista neurológico, constituye una señal de alarma que le permite al organismo prepararse para la lucha o la huida. Su función es la de preservar del dolor, del daño y de la muerte.

3. Horror, uno de los niveles de miedo intenso

El horror es el primero de los niveles de miedo intenso. Pese a esto, esta emoción se relaciona más con la aversión que con el peligro mismo. En términos generales se trata de una respuesta frente a lo horrible o lo espantoso.

Ahora bien, lo horrible es algo profundamente desagradable o aversivo. Lo espantoso tiene un significado similar, pero en este caso también está implícita la presencia de una sorpresa. Así pues, el horror podría catalogarse como una forma de miedo indirecta y poco precisa.

Es indirecta, porque no existe un peligro para el individuo como tal. Es la exposición a algo monstruoso lo que provoca la aversión. Sin embargo, en el fondo se teme intensamente a eso que se presencia. No es necesario, porque la amenaza solo existe como posibilidad eventual, no como algo real. Por ejemplo, causa horror ver que alguien asesina a otra persona. También es horrorosa o espantosa la visión de alguien que sufre de manera intensa, aunque ni siquiera se le conozca a esa persona. En esos casos, no hay riesgo como tal.

4. Terror

El terror es uno de los niveles de miedo más intensos. Tiene lugar cuando el peligro o la amenaza sobrepasan las posibilidades reales de afrontarlo. En este caso, la situación excede la capacidad del cerebro para comprenderlo o abordarlo de forma razonable.

Por lo tanto, la característica central del terror es la pérdida del control. Esta se expresa como parálisis en el pensamiento y en la acción. Lo que predomina es el estupor, es decir, un nivel de sorpresa tan grande, que impide actuar. En estos casos hay una inconsciencia parcial o temporal. La reacción física incluye sudor frío, alta tensión muscular, disminución de las funciones mentales y reducción de la capacidad de respuesta a los estímulos.

Mujer con mucho miedo

5. Pánico

En el escalón más elevado de los niveles de miedo está el pánico. Este es un miedo extremo que, como en el terror, puede ocasionar parálisis, pero más frecuentemente lleva a acciones descontroladas y caóticas. Su víctima se echa a correr sin medir consecuencias, se mueve de forma desordenada, grita, etc.

El descontrol puede ser extremo, hasta el punto que es capaz de generar pérdida del conocimiento o una acción extremadamente violenta o irracional. Una persona en estado de pánico también puede perder el control de los esfínteres o entrar en shock. Todos los niveles de miedo implican una experiencia desagradable. En algunos casos, sentirlo en cualquiera de sus grados puede ser normal. Por ejemplo, es claro que si hay un francotirador disparando se sienta pánico.

Sin embargo, todas estas formas de miedo también pueden ser neuróticas. Ocurre cuando el peligro no existe como tal. Ese es el caso de las fobias o de los estados de ansiedad continuos. Es entonces cuando deben ser tratados.

Marina, J. A. (2006). Anatomía del miedo: un tratado sobre la valentía (Vol. 355). Anagrama.