Los 7 factores que hacen posible la efectividad terapéutica

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 12 julio, 2018
Edith Sánchez · 12 julio, 2018

En la actualidad contamos con un enorme abanico de opciones para la atención psicológica, cada una con un grado diferente de efectividad terapéutica. Ni los pacientes ni los propios psicólogos tienen absoluta certeza sobre cuál es el enfoque más eficaz. Para aclarar el panorama, la Universidad Autónoma de Barcelona realizó un estudio.

Después de examinar cuidadosamente los modelos y de consultar a los profesionales del área, definieron siete factores que inciden decisivamente en la efectividad terapéutica. Contrario a lo que muchos pudieran pensar, tales factores tienen mucho más que ver con actitudes y valores que con técnicas específicas.

Finalmente, lo que todo psicólogo y todo paciente buscan es que el trabajo en terapia sea realmente eficaz. Más allá de las teorías y los conceptos, el vínculo entre ambos es fundamentalmente humano. Una persona sufre y la otra le orienta para tramitar ese sufrimiento. Según la investigación de la UAB, esto se logra gracias a los siguientes factores.

Conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar una alma humana sea apenas otra alma humana”.

-Carl G. Jung-

1. Escucha y presencia

Se supone que todos los psicólogos escuchan, en el sentido de que dejan hablar a su paciente. Sin embargo, el psicólogo no siempre tiene su mente completamente abierta a las inquietudes del paciente. A veces hay ruidos internos que impiden ese proceso.

Es necesario que haya un silencio interior para que sea posible una escucha auténtica. Esto, a su vez, genera un efecto de “presencia”. Propicia en el paciente la certeza de que está frente a otro ser humano capaz de intervenir en su vida de una manera no invasiva.

paciente con su psicóloga trabajando la efectividad terapéutica

2. Creatividad

Los terapeutas modernos saben que la psicología tiene una base científica, pero que también es un arte. A su vez, todo arte necesita de creatividad. Esta supone no seguir esquemas preestablecidos de forma rigurosa.

La creatividad incide en la efectividad terapéutica porque permite percibir las condiciones particulares de cada paciente y adaptarse a ellas en función del objetivo del tratamiento. Esto a su vez hace más humano un vínculo que no es aséptico, aunque muchos lo pretendan.

3. Intención

En la Universidad Autónoma de Barcelona se reunieron a terapeutas de varias corrientes. Les invitaron a que determinaran el factor común los denominaba, pese a que sus enfoques eran muy distintos. La conclusión fue única: la intención.

Todos los psicólogos querían que sus pacientes mejoraran. Sin embargo, un estudio reveló que con los años, muchos terapeutas experimentan más débilmente esa intención y los pacientes lo perciben.

4. Placebo

Dice Dan Ariely que “Cuando esperas que algo suceda, tu cerebro hace que suceda”. En 1986 se realizó un estudio con el que se concluyó que al menos el 15% de la efectividad terapéutica depende del efecto placebo.

Cuando una persona confía en su psicoterapeuta y tiene la expectativa de que la terapia puede ayudarle, probablemente esto sucederá. De ahí la importancia de establecer un vínculo positivo, en el que los avances se enfaticen y se pongan en valor.

5. Poesía, un factor determinante en la efectividad terapéutica

Muchas veces las palabras del psicólogo buscan precisar y simplificar las ideas. Esto es adecuado, en tanto que permite poner en orden las ideas y clarificar las situaciones. Sin embargo, también puede ser percibido como un reduccionismo indolente.

En cambio, se comprobó que emplear un lenguaje más metafórico y sensorial puede producir grandes efectos en el paciente. Por eso la poesía es uno de los factores que puede aumentar en algunos pacientes la efectividad terapéutica.

Cabezas en forma de árboles simbolizando la efectividad terapéutica

6. Latidos

El estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona nos invita a una reflexión sobre el vínculo que se establece entre el terapeuta y su paciente. Por más que se pretenda instalar la neutralidad, especialmente en algunas corrientes, esto es imposible.

Tanto el paciente como el psicólogo tienen emociones y cuentan con una tendencia natural a general vínculos. Ambos son humanos. En este sentido, muchas corrientes apuntan que el terapeuta debe permitirse sentir compasión hacia sí mismo y hacia su paciente. Esto no daña el proceso, sino que, al contrario, fortalece la alianza y genera mayor efectividad terapéutica.

7. Misterio

Mucho de lo humano se mueve dentro del campo del enigma. El afán cientifistas de la psicología muchas veces pasa por alto esto. Por eso todo se quiere entender, todo se quiere descifrar, todo se quiere explicar. Pero esto no siempre se logra.

Es bueno que tanto el psicólogo como el paciente tengan claro esto para lograr una mayor efectividad terapéutica. Hay preguntas para las que no existe respuesta y no está mal que esto sea así. El enigma también tiene un lugar, y un lugar importante, dentro de lo humano.

Finalmente, la investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona apunta a que lo más importante para la eficacia terapéutica no está en las técnicas, las teorías o las corrientes. El elemento fundamental es la calidad humana y profesional del terapeuta y su capacidad para traducirla en actitudes concretas en el marco del tratamiento.

Mente en forma de puzle sin una pieza simbolizando la efectividad terapéutica