Los 9 peores errores a la hora de solucionar un conflicto

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 2 abril, 2018
Eva Maria Rodríguez · 17 enero, 2019
Solucionar un conflicto nos puede permitir no solo llegar acuerdos. Además, aprendemos del proceso y podemos crear incluso relaciones más sólidas.

Una buena comunicación puede mejorar la relaciones y ayudar a aumentar la intimidad y la confianza con las personas con las que nos relacionamos. Es además, una estrategia idónea y eficaz para solucionar un conflicto porque sabemos expresarnos con asertividad, escuchamos de manera sincera y logramos además, gestionar de forma adecuada las emociones.

En este sentido, cuando surgen problemas, la diferencia entre una buena comunicación y una mala comunicación es determinante. Cabe decir que por término medio, muchos de nosotros no estamos habilitados en este tipo de competencias. Cuando surgen desavenencias, problemas y diferencias, es fácil caer en los extremos. Y es justo en ese instante, cuando percibimos la falta de estas habilidades.

Así, algo que nos señalan psicólogos cognitivos Janet Metcalfe y Walter Mischel es que siempre tendemos a ver los conflictos como dimensiones negativas. En realidad, se nos olvida lo enriquecedor que puede ser solucionar esta situaciones, aprender del proceso y lograr incluso al final, alianzas entre las personas más duraderas y significativas.

No solo es esencial habilitarnos en esta competencia. Además, es necesario conocer los errores más comunes que solemos cometer a la hora de encarar un conflicto. Veámoslo.

“Estar en paz consigo mismo es el medio más seguro de comenzar a estarlo con los demás”
-Fray Luis de León-

Trabajadores discutiendo generando un ambiente laboral tóxico y evitando  solucionar un conflicto

1. Evitar o evadir el problema

Muchas personas intentar evitar los enfrentamientos. Ahora bien evadir el problema no ayuda en absoluto a solucionar un conflicto.  Lo que ocasiona es el aumento de la frustración del otro.

  • Debemos tomar conciencia de que las cosas no se van a solucionar por sí mismas. De este modo, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Moscú por el doctor Konstantin Korovin nos señalan algo interesante.
  • Si somos capaces de detectar cuanto antes la desavenencia o el problema y le damos solución, reduciremos el estrés, las emociones negativas y la intensidad del conflicto.

2. Ponerse a la defensiva

Uno de los principales errores a la hora de solucionar un conflicto que solemos cometer es ponernos a la defensiva. Es común posicionarnos en nuestra idea, en nuestra versión. Nos negamos a prestar atención a lo que el otro tiene que decir.

Así, parece que terminamos defendiéndonos a nosotros mismos en vez de a lo que pensamos. De esta manera perdemos la objetividad y estamos provocando que el otro se ponga también a la defensiva, lo cual contribuye a empeorar el problema. Esta actitud implica negar cualquier responsabilidad “por definición” y de manera casi inconsciente. Por este camino es casi imposible solucionar nada por las buenas.

Es necesario por tanto que seamos más empáticos, que practiquemos la escucha activa.

Pareja enfadada dándose la espalda simbolizando cómo no solucionar un conflicto

3. Generalizar

Generalizar es un gran error a la hora de resolver un conflicto. Hablar en términos absolutos suele ser un recurso para no personalizar, pero el efecto que se consigue es devastador.

Evitar expresiones como “siempre” o “nunca” es vital para que se pueda hablar sobre algo. Asimismo, también deberemos evitar hablar en plural o implicando a varias personas cuando solo se trata de una o dos.

4. Ser estricto con la forma de hacer las cosas

Muchas veces nos empeñamos en pensar que las cosas solo se pueden hacer de una determinada manera, y no aceptamos la forma que otro tiene de hacerlo.

Muchos conflictos se generan simplemente porque nos empeñamos en que el otro haga las cosas o solucione las situaciones del mismo modo que nosotros.

5. Creer que sabemos lo que el otro piensa

En muchas ocasiones nos resulta más sencillo actuar según lo que creemos que el otro piensa, dando por sentado cosas que no tienen razón. Esta forma de “psicoanálisis de pacotilla” genera malas interpretaciones y genera conflictos aún mayores.

Es importante darle al otro la oportunidad de expresarse libremente, y no actuar como si supiéramos ya lo que hay, entre otras cosas, porque estas impresiones están contaminadas muchas veces por lo que nosotros haríamos.

6. Hablar, hablar, hablar… y no escuchar

Hablar sin pensar en que el otro también tiene algo que decir es un error muy clásico. Interrumpir al otro sin dejar que termine o dejarle hablar es otra costumbre.

Todo ello son errores que no ayudan a resolver el conflicto, y que solo lo aumentan, porque da lugar a malas interpretaciones y a conclusiones que no tienen en cuenta lo que el otro dice.

7. Manipular al otro con la culpa

Echarle a otro la culpa de lo que ha ocurrido e intentar que se sienta responsable es un gran error, aun cuando sea cierto. En primer lugar, porque no sabemos qué ha pasado o por qué, ignorando la parte de responsabilidad propia que se pueda haber tenido.

Hombre hablando y manipulando conversación con amigo evitando  solucionar un conflicto

En segundo lugar, porque hace que el otro se ponga a la defensiva y se cierre a intentar solucionar el problema, cegado solo por el hecho de no sentirse el único responsable y no admitir lo que ha pasado. La responsabilidad es algo muy duro de asumir.

8. Centrarse en “ganar” en la disputa

A muchas personas les gusta ganar, sin más, y el conflicto en sí les da lo mismo con tal de sentirse o saberse ganadores de la disputa. Para eso, manipulan y retuercen la información y buscan la manera de salir vencedores, a costa de ridiculizar o dejar por debajo al otro.

Todo ello solo complica el problema y en vez de solucionar un conflicto, lo agranda. A corto plazo, puede derivar en una rivalidad absurda que no conlleva nada positivo.

9. Meter más conflictos en la conversación

Si de por sí es difícil resolver uno, la cosa se vuelve prácticamente imposible cuando se mezclan. Recordar errores del pasado para atacar la posición que se enfrenta a la nuestra puede trasmitir la sensación de deslealtad.

Además, la otra parte puede interpretar que tenemos más ganas de realizar un ataque personal que de resolver el propio conflicto. Solucionar el conflicto debería ser la prioridad.

Parece obvio, pero en muchas ocasiones nos olvidamos de ellos y actuamos de forma egoísta e irresponsable. No se trata de ganar o perder para solucionar un conflicto, ni de ser más que el otro, ni de intentar buscar culpables.

El problema es que muchas veces nos vemos obligados a actuar de estas maneras porque la otra parte utiliza violencia verbal en la conversación. Ser asertivos e intentar calmar las cosas debería ser la premisa fundamental antes de seguir adelante en cualquier conversación de este tipo. Solo así podremos solucionar un conflicto con éxito.

 

  • Krauss, RM, y Morsella, E. (2006). Comunicación y conflicto. En El manual de resolución constructiva de conflictos: Teoría y práctica (pp. 131–143). https://doi.org/10.1007/s10730-009-9116-7
  • Korovin, K., Tsiskaridze, N., y Voronkov, A. (2009). La resolución de conflictos. En Notas de clase sobre informática (incluidas las subseries Notas de clase sobre inteligencia artificial y Notas de clase sobre bioinformática) (Vol. 5732 LNCS, pp. 509–523). https://doi.org/10.1007/978-3-642-04244-7_41