Los beneficios de la musicoterapia en la recuperación del daño cerebral

19 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Paula Rojas
La musicoterapia es una de esas herramientas satélites o complementarias que son capaces de aportar un valor enorme a una intervención. Bien utilizada, es un catalizador del resto de efecto que logran el resto de estrategias en este contexto.
 

La música es considerada como un tipo de lenguaje organizado con unas reglas que coordinan diferentes elementos, como el ritmo, la melodía y la armonía. Además, el aprendizaje con determinados tipos de música ha mostrado cambios neurofisiológicos que favorecen la plasticidad cerebral. Por esta razón, se ha encontrado la musicoterapia en la recuperación del daño cerebral es de gran ayuda.

Por lo tanto, escuchar y hacer música provoca movimientos corporales, aumenta la interacción y comunicación entre los sujetos. Además, puede generar una actividad placentera enriquecedora y útil. Todo esto ayuda de manera significativa a la recuperación de las personas un daño cerebral.

Nota musical sobre cerebro para representar los beneficios de la musicoterapia en el daño cerebral adquirido

¿Cómo afecta la música en el cerebro?

En múltiples investigaciones, se ha mostrado que el aprendizaje de cualquier aspecto musical tiene beneficios a corto y largo plazo. Estos corresponden especialmente con cambios a nivel neuronal relacionados tanto en el nacimiento de nuevas neuronas, como con la conexión entre ellas.

 

De igual manera, se ve una estimulación constante de área de asociación principal, la región parietal-temporal-occipital. Teniendo un impacto tanto en adultos como en niños.

También, encontraron que cuando se realizan actividades musicales se activan diferentes partes en nuestro cerebro. Estas se encargan no solo con el procesamiento del sonido, sino también otras funciones indispensables en nuestra vida cotidiana. Específicamente, se pueden observar activaciones en áreas relacionadas con la memoria, la atención, el lenguaje, la comunicación y el control ejecutivo y motriz.

La suma de estos aspectos hacen de la música un input muy valioso para el cerebro, siendo una opción potencial para la recuperación del daño cerebral. Con esta vía se puede intervenir sobre procesos o conexiones neuronales dañadas.

Beneficios de la musicoterapia en recuperación del daño cerebral

Al ser la música un estímulo multimodal, logra transmitir a nuestro cuerpo y cerebro información motora, auditiva y visual. Adicionalmente, cuenta con algunas redes cerebrales a las que impacta.

 

Estas redes, no son exclusivas y específicas -dedicadas- para la música, sino que también son utilizadas para otros propósitos. En cuanto a su localización, están principalmente en regiones temporales, parietales y frontales. Por ende, la importancia y beneficios que pueden aportar en la recuperación del daño cerebral puede ser muy grande.

Dentro del trabajo con musicoterapia, se ha encontrado que los diferentes sonidos de una melodía mantienen una secuencias y temporalidad. Estas benefician la formación de patrones temporales en las funciones cognitivas, ayudando en el proceso de rehabilitación.

Asimismo, constituyen una armadura que facilita el aprendizaje de procesos secuenciales, los cuales intervienen directamente en funciones cognitivas como la memoria y las funciones ejecutivas.

Además, existe otro punto importante donde la música tiene una gran influencia; hablamos, cómo no, de las emociones. Cuando se genera este tipo de impacto, se inducen cambios mentales y fisiológicos que modulan la segregación de neurotransmisores.

 

A través de las emociones la música condiciona otro proceso psicológico básico: la motivación. Esto crea importantes ventajas en la recuperación del daño cerebral.

Múltiples investigaciones, encontraron que otros beneficios que se pueden tener con la musicoterapia son:

  • Promoción de nuevas maneras de comunicación, con las cuales se pueden potenciar habilidades sociales y cognitivas. Además, de encontrar una nueva manera de expresar las emociones.
  • Mejorar calidad de vida, autoestima, autoconcepto y cuidado propio.
  • Restaurar y mantener la salud física y emocional.
  • Reencontrarse con la historia sonora individual y familiar, que impulsará especialmente a la memoria.

La meta común de todas ellas es la recuperación del daño cerebral. Así, el potencial valor de la música en los procesos de rehabilitación da forma a la inquietud por formar a los profesionales de este ámbito en el uso de este recurso.

Factores y pasos a tener en cuenta en la musicoterapia del daño cerebral.

Para comenzar, es importante recalcar que la musicoterapia debe ser llevada a cabo por un profesional en este tipo de terapia. Esto se debe a que los musicoterapeutas se preparan y tiene los conocimientos para que la aplicación y los resultados traigan beneficios a la persona.

 

Asimismo, se debe aclara que ellos mismo se encarga de personalizar la intervención. Se hace con el fin de adaptarla a las necesidades funcionales de cada una de las personas.

Factores

El modelo de Hillecke describe 5 factores claves que se pueden trabajar dentro de una sesión de musicoterapia. Son los siguientes:

  • Atencional. Se pueden trabajar los diferentes tipos de atención. También, puede utilizarse como un distractor que ayuda a manejar el estrés.
  • Emocional. Durante la terapia se puede realizar una modulación de las emociones. Con esto, hay un impacto en partes corticales y subcorticales en nuestro cerebro. Por lo tanto, puede tener impacto en la ansiedad o depresión que pueda estar presentando la persona.
  • Cognitivo. Como mencionamos, la música involucra diferentes funciones cognitivas en su procesamiento mostrando beneficios en varias de ellas.
  • Motor conductual. La música tiene la capacidad de evocar patrones de movimiento de manera voluntaria e involuntaria. Esto posibilita el uso del ritmo en la rehabilitación del daño cerebral.
 
  • Interpersonal. dado que implica comunicación, puede utilizarse para entrenar habilidades de comunicación no verbal.

Sin embargo, estos factores se pueden trabajar de manera combinada durante cada sesión o enfocarnos solo en alguna de ellas. Dependerá de las necesidades que tengan los involucrados en la terapia cuando se desarrolle la misma. Además, las sesiones se van complementando unas con otras a lo largo del proceso de rehabilitación.

Pasos

Podemos dividir la musicoterapia en tres pasos. Se comienza con el calentamiento, el cual ayuda a predisponer a las personas para la sesión. Además, ayuda a la creación de vínculos para poder realizar correctamente la sesión.

En segundo lugar, tenemos el desarrollo de la sesión. Aquí, se desarrollan las actividades planificadas para cada una de las necesidades y cumplir así los objetivos. Por último, se hace una conclusión de la sesión, en donde se resume lo sucedido en la sesión.

Personas haciendo musicoterapia
 

¿Qué funciones se pueden trabajar en la musicoterapia para la recuperación del daño cerebral?

Como ya hemos dicho anteriormente, la musicoterapia tiene múltiples beneficios a nivel físico, social y cognitivo.

En la recuperación del daño cerebral, la intervención multidisciplinar que incluya la musicoterapia dará beneficios para el proceso; ayudando así, a un aumento de la adaptación y por ende la calidad de vida de las personas y sus familiares

En cuanto a las funciones cognitivas, se ha encontrado que el trabajo tiene beneficios en funciones cómo:

  • Atención y percepción auditivas: en las que se incluye la orientación, negligencia, estimulación sensorial, atención sostenida, selectiva y alternante
  • Memoria: teniendo en cuenta los procesos la codificación, el almacenamiento y la recuperación. De manera adicional se trabaja la memoria verbal y no verbal.
  • Funciones ejecutivas: ayudando en habilidades como la organización, toma de decisiones, resoluciones de problemas y compresión.
 
  • Lenguaje: en el cual ayuda al ritmo del habla y la comunicación no verbal.

Además, se encuentran beneficios en conductas psicosociales. Dentro de los procesos se pueden incluir el estado de ánimo, la expresión afectiva y la coherencia cognitiva. Asimismo, se facilita la aplicación de las técnicas de orientación a la realidad y facilita la interacción social con otras personas.

 
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