Los exitosos tienen el poder, los felices la gloria

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 agosto, 2015
Cristina Roda Rivera · 22 agosto, 2015

“Para lograr el éxito, mantenga un aspecto bronceado, viva en un edificio elegante, aunque sea en el sótano, déjese ver en los restaurantes de moda, aunque sólo se tome una copa, y si pide prestado, pida mucho.”

Aristóteles Onassis

Leyendo el título de la entrada mucha gente pensará que se puede tener éxito y ser feliz. No diremos lo contrario, de hecho alcanzar el éxito en cualquier ámbito haciendo lo que te gusta es una forma de ser inmensamente feliz.

Pero la idea que quiere transmitir este artículo se vertebra en estos dos supuestos: El verdadero éxito no es como nos lo venden. El verdadero éxito consiste en ser feliz.

El éxito en el mundo actual

Reputación, dinero, fama…..pero a veces, a costa de la dignidad.

No deja de ser algo frustrante e incómodo que la ausencia total de talento, respeto y cultura tenga en nuestra sociedad una recompensa más generosa y frecuente de lo que cualquier ser reflexivo puede llegar a entender.

éxito y felicidad

Se nos bombardea con imágenes de perfección: cuerpos perfectos, familias perfectas, cuentas bancarias desbordadas, ausencia de preocupaciones, de esfuerzo, de análisis, y porque no decirlo…de cierta cordura.

Algunos por exceso y otros por defecto, no conocen la verdadera razón humana y parecen desconocer por lo que de verdad estamos aquí: elegir una profesión digna con la que contribuir a la sociedad, proporcionar amor y amistad a los que nos rodean o practicar la humildad y sencillez que es lo que de verdad nos hace grandes.

Pero tener éxito en este sentido se encuentra asociado a tener poder y posesiones, pero no felicidad.

La felicidad: alejarse del mundanal ruido y encontrar las verdaderas señales

Las personas más apasionantes y felices que quizás te encuentres en tu vida son las menos interesadas por mostrarse interesantes ante los demás.

Para ellos, la intimidad es la máxima para salvaguardar su trabajo de falsos halagos y gurús. Se divierten sin necesidad de impresionar, se preocupan por su economía pero mucho más por que ésta sea ganada con esfuerzo y dedicación.

Incluso muchos de ellos pueden ser la viva imagen de lo que nos venden como éxito: tienen salud, tienen amor y un trabajo que aman. Pero no se vanaglorian de ello.

Conocen quizás el sabor de la derrota, y por eso han aprendido que la mejor forma de influenciar es en las distancias cortas. Preferiblemente, aman las relaciones en los que los corazones se acercan y las mentes encuentran paz.

la felicidad está en los pequeños detalles

La mayoría de nosotros no podremos tener nunca ni un cuarto de la mitad de las posesiones materiales de algunas personas que nos venden como exitosas.

Pero la felicidad no radica lo material, sino en saber detectar donde está el talento que te eleva como ser humano, que te ayuda de verdad en tu día a día; y no en el éxito que de tan deslumbrante, ha provocado que cierres los ojos y te confunda.

La felicidad está en los detalles, en el camino, en tu actitud. Tan solo tienes que estar atento a las señales. Si solo persigues el éxito, a toda costa y a pesar de todo, puede que tengas poder, pero que seas feliz es más complicado.

La felicidad: escoger lo sencillo

Por tanto, deja de estar frustrado. El verdadero éxito es poder vivir como uno desea: viajar, contemplar, abrir la puerta de un hogar en calma, seguir ilusionándote por comprar unos simples zapatos, conseguir mantenerte a ti mismo con una ocupación que te guste…

Pregúntate y sincérate contigo mismo, más allá de los canónes establecidos por la sociedad ¿qué es el éxito para mi?, ¿qué es ser feliz?

Y cuando lo sepas, ve en busca de las señales que te lleven hacia ello. Y descubrirás a la felicidad por el camino, es más, comenzarás a construirla.

El verdadero éxito en la vida es ser feliz

Analiza tu vida desde un prisma de satisfacción, nunca de frustración. Siéntete feliz por aprender, por exigirte más a ti mismo, por ser mejor persona.

No te dejes intimidar por discursos que explican donde deberías estar ya con tu edad o que deberías estar haciendo. Persigue los momentos que te hagan ser feliz, los pequeños detalles, esos que quizás no deslumbran, pero te llenan.