Los experimentos de Karremans, Stroebe y Clauss sobre la manipulación de la mente

Edith Sánchez·
23 Marzo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
23 Marzo, 2020
Hay muchas personas en el mundo que creen en el poder de la publicidad subliminal, pese a que muchos experimentos han probado que esta no es eficaz para la manipulación de la mente. El experimento de Karremans, Stroebe y Clauss probó la verdad.
 

El tema de la manipulación de la mente a través de la publicidad subliminal es un debate abierto desde los años 50, después del famoso experimento de James Vicary.

A pesar de que el propio Vicary confesó que todo había sido un bulo y que él mismo había inventado los resultados, el tema recogió tal atención mediática que muchos siguen creyendo en el supuesto gran poder de lo subliminal.

Recordemos que Vicary aseguró haber transmitido unos mensajes subliminales durante la exhibición de una película en Estados Unidos. Tales mensajes no podían ser captados conscientemente, ya que se emitían a una velocidad tal que el ojo humano era incapaz de percibirlos. En ellos se publicitaban palomitas de maíz y un refresco.

James Vicary dijo que tales mensajes habían incrementado el consumo de palomitas de maíz como de refrescos. Sin embargo, años después y ante la presión de la comunidad científica, él mismo confesó la falta de validez de su experimento.

Señaló que se había inventado los datos sobre los que había apoyado sus conclusiones. En ese momento, el tema de la manipulación de la mente a través de la publicidad tendría que haber quedado superado, pero no fue así.

La televisión posee las mismas capacidades que Medusa, porque todo el que la mira se convierte en piedra: durante el día, por las tardes, pero especialmente al caer la noche, el diabólico aparato inmoviliza a millones de personas que no pueden hacer nada por evitarlo”.

-Rafael Estrada Delgado-

 
Mano manipulando las cuerdas de una marioneta para representar a un manipulador

La publicidad subliminal y la manipulación de la mente

Durante los años 90, se hizo una encuesta en los Estados Unidos y dos terceras partes de los consultados afirmaron que la publicidad subliminal sí existía y que a través de ella era posible conseguir la manipulación de la mente. Muchos en el mundo piensan lo mismo, más en los tiempos actuales, cuando se suceden las teorías de conspiración.

Lo cierto es que la duda también ha estado presente en varios científicos, que en distintos momentos se han dado a la tarea de verificar si es cierto o no que esos mensajes tienen eficacia. De hecho, la mayoría de los gobiernos prohíben la publicidad subliminal, dando por hecho que existe y que es un medio para la manipulación de la mente.

Se ha realizado un importante número de experimentos sobre el tema, pero entre ellos ha cobrado especial relevancia el de Karremans, Stroebe y Clauss, de 2006.

Esto se debe a que recreó buena parte de las condiciones del experimento original, llevado a cabo por James Vicary y llegó a conclusiones novedosas sobre la publicidad subliminal y la manipulación de la mente.

 

El experimento de Karremans, Stroebe y Clauss

El experimento de Karremans, Stroebe y Clauss, patrocinado por la Universidad de Utrecht, llevó a cabo el mismo experimento de Vicary, pero llegó a conclusiones más precisas. Señaló que  la publicidad subliminal no conseguía la manipulación de la mente, pero sí influía en ella en ciertas circunstancias.

En términos generales, lo único que modificaba era el recuerdo de una marca. Al pasar las imágenes a grandes velocidades, los espectadores solo sentían mayor familiaridad con una marca determinada. Es decir que no había influencia sobre la motivación para actuar, sino sobre la memoria. Y esta influencia era también limitada, pues solo se conseguía el efecto con marcas ya conocidas previamente.

Sin embargo, la BBC de Londres quiso replicar el experimento para una de sus publicaciones. Así que acudió a Stroebe, uno de los autores del experimento de Utrecht y apeló al concurso de 98 voluntarios. A ninguno de ellos se les dijo de qué se trataba la prueba ni cuál era el propósito de la misma.

Cabeza rodeada de mecanismos para representar la inteligencia según el cociente intelectual

El experimento de la BBC

Lo que se hizo en el experimento de la BBC fue dividir al grupo de voluntarios en dos. A uno de los grupos se le dio una venda roja y al otro una venda negra. A todos los participantes se les ofreció patatas fritas como tentempié. El objetivo era provocar que tuvieran sed.

 

Después se llevó a ambos grupos a una sala de proyección. Primero se le pidió a los que tenían venda roja que se la quitaran y observaran una película de tres minutos. En ella, se introdujo subliminalmente la palabra LIPTON, haciendo alusión al té de ese nombre. Luego, el otro grupo, de las vendas negras, hizo lo mismo, pero a ellos no se les transmitió la imagen de la marca.

Al final de la proyección, a todos se les ofreció té Lipton y agua mineral. Los resultados mostraron que la publicidad subliminal solo parecía haber hecho efecto en un pequeño número de voluntarios. Esto probaba que no era eficaz desde el punto de vista masivo.

Pese a esto, son muchas las personas en el mundo que creen en que son víctimas de la manipulación de la mente en lo que al consumo se refiere. El bulo de Vicary sigue triunfando.

 
La Rosa, A. O., Tobón, O. E. A., & Noguera, J. J. M. (2017). Aproximación a la automaticidad de los juicios evaluativos: implicaciones de los errores en la atribución afectiva para la cognición social. Papeles del Psicólogo, 38(1), 72-78.