Los niños se convierten en lectores en el regazo de sus padres

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 11 julio, 2016
Raquel Aldana · 11 julio, 2016

Los niños se convierten en lectores en el regazo de sus padres. Es en ese lugar en el que aprender que el abrir y cerrar hojas puede ayudarles viajar a mundos nuevos, diferentes y llenos de vidas diferentes.

Porque la lectura es para los niños y para los adultos el juego perfecto de tardes de recreo que nos acompañan durante toda la vida. Instantes que se convierten en latidos y que llenan de entretenimiento y conexión nuestra mente y nuestro corazón.

La lectura es un juego maravilloso porque nos permite construir puentes, ser corsarios, villanos, príncipes, reinas, princesas, hadas, animales o héroes medievales que salvan el mundo del desastre.

niños leer

Con un libro su imaginación y la aventura están aseguradas

Si aprenden a viajar en un libro, encontrarán un amigo maravilloso que sembrará infinitas historias con sus palabras en su mente. Porque la lectura les ofrece la posibilidad de vivir mil vidas, encontrarse entre los pensamientos de otra persona y acercarse a maravillosas reflexiones.

Porque un niño que lee será un adulto que piensa y, con ello, se alejará de los hábitos que le exigen comodidad y rapidez. Esto les ayudará a disfrutar de la posibilidad de vivir mil vidas y de adentrarse en un mundo mucho más plural y diverso.

Ser conscientes y vivir dentro de la diversidad los hará libres y logrará colmar sus capacidades, su potencial y su magia a través de las palabras que permiten soñar.

Cómo leemos el lenguaje no verbal

Principios que garantizan el acercamiento a la lectura

Un niño tiene que ver cómo sus padres y las personas que admira leen. Es más, un niño comienza a amar la lectura en el regazo de sus personas de referencia. Veamos más sobre esto:

  • La pasión por la lectura requiere cierta inquietud personal. Es decir, las ansias por el saber necesitan ser sembradas para ser recogidas.
  • Leer es una actividad que requiere contemplación, concentración, silencio, aislamiento y exclusividad.
  • La lectura también requiere de paciencia, ya que no todas las historias nos enamoran al principio.
  • La lectura se vuelve más interesante cuando el entorno lo valora como un buen tema de conversación.
  • La lectura es un encuentro con los sentimientos complejos, con las contradicciones y un hilo maravilloso entre la imaginación y la realidad.

Cuando un niño es capaz de anticipar todo esto ante una lectura, esta se vuelve una actividad extraordinariamente apetecible. No solo tiene el permiso para acercarse al pensamiento escrito o las historias contadas, tiene la motivación para encontrar en las páginas de un libro su propia motivación para que el amor que otros le han anunciado se trasforme en eterno, en propio. Porque a nadie que le gustó leer alguna vez, le deja de gustar después.

Niños leyendo cuentos muy felices

Los padres, los celestinos perfectos entre la lectura y los hijos

Los padres, para bien o para mal, son personas de referencia para los niños. A sus ojos son héroes que se disfrazan con ropas cotidianas para hacer cosas extraordinarias. De hecho, muy mal lo tienen que hacer los padres para que esto no sea así.

Así, son capaces de tener una influencia sobre sus hijos superior a la que puede tener otra persona. Pero, reconocida esta influencia, ¿qué pueden hacer para ayudar a sus hijos a leer? Vamos con algunas ideas. La primera quizás es obvia pero no por ello es menos importante: leer para que sus hijos lo hagan por simple imitación. Además, es bueno que lo hagan como una actividad pública, de manera que entiendan que la lectura nunca debe un tema que cause vergüenza.

Por otro lado, tienes que poner libros en sus manos. No los que a ti te gusten, sino de diferentes temáticas para que el niño encuentre sus temas preferidos. No se trata tanto de que el niño lea como de que al niño le guste leer, de ahí que las recompensas externas no sean demasiado aconsejables. De aplicar alguna, lo mejor es el reconocimiento.

Otra medida importante es crear un horario para la lectura. Un rincón en el día relajado en el que los niños no tengan más inquietud que la descubrir que se encuentra del libro que tienen delante. Para hacerlo, podemos llevarles un rato a la biblioteca y comentar con ellos en el camino de vuelta lo que han leído.

Un niño que lee y crece su conocimiento

Sea de una forma o de otra, educar a un niño en la lectura es darle habilidades y recursos para que en el futuro mantenga esta actividad como un recurso para informarse, pero también para divertirse y pasar un buen rato. O sea que es esencial que los niños no solo lean los libros del cole y que sepan que hay mil historias esperándoles ahí fuera.

Leer no significa enlazar palabras hasta construir una frase, sino que el niño debe de alcanzar la capacidad de apropiarse de un texto. Hacer de un cuento o un pasaje parte de sí mismo, elegir un libro, servirse de él para algo, hablar del mensaje, completarlo y ampliarlo.., eso es lo que significa leer.

Debemos de ser conscientes de que el niño puede empezar a conseguir esto a partir de los 6-7 años.Mientras tanto, lo aconsejable es que preparemos sus caminos como lectores colmándolos de historias y significados que a su vez nos ayudarán a no perder el entusiasmo por la magia que encierra un libro infantil. Porque sin duda leer es un placer que requiere ser un hábito, principalmente desde la niñez.