Los perros en la cuarentena, esos valiosos ansiolíticos naturales

29 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
Los perros son una compañía de valor incalculable. Con su disposición, alegría y ganas de jugar tienen el poder de alegrarnos el día a día.
 

Los perros en la cuarentena están experimentando cambios en sus rutinas. Por otro lado, antes de cuarentena, algunos de sus dueños ya experimentaban una salud social relativamente pobre; en especial, las personas mayores.

Estas personas consideran vital su compañía; en muchos casos, sus perros son el principal estímulo para hacer una actividad física, establecer vínculos de cariño y fijar responsabilidades para su cuidado. La medida del gobierno que permite poder pasearlos es todo un acierto.

La compañía de perros contrarresta las limitaciones de las interacciones sociales necesarias. Las mascotas siguen dando amor y por tanto pueden ayudarnos a sobrellevar la soledad y angustia profunda de estos días.

Persona mayor con su perro

Los perros en la cuarentena: ansilíticos naturales

Existen una buena cantidad de estudios que sugieren que los perros pueden tener un efecto amortiguador del estrés en las personas que atraviesan tiempos difíciles. Vemos esto no solo en términos de la sensación percibida de bienestar de las personas, sino también teniendo en cuenta medidas fisiológicas, como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el cortisol, una hormona involucrada en las respuestas al estrés.

 

Parte del efecto es probablemente muy similar al apoyo que recibimos de nuestros amigos y familiares, quienes pueden ayudarnos a “capear” la tormenta.

Los perros pueden proporcionar ese mismo tipo de apoyo social, como figuras que estarán a nuestro lado en las buenas y en las malas.

Los perros en la cuarentena: nos enfocamos en algo positivo

Sabemos que las preocupaciones restan salud mental. Reenfocar nuestra energía mental en algo positivo, como jugar con tu cachorro o caminar juntos (el ejercicio también es excelente para reducir el estrés) podría ser un alivio para los momentos de más tensión.

Los descansos entre rutina y rutina pueden ser buenos momentos para acariciarlos y participar de una energía común. Después de hacer esto, es probable que los dos os sintáis más relajados.

Enseñarles nuevas habilidades

Ettel Edshteyn, una entrenadora certificada de la Academia Karen Pryor de la ciudad de Nueva York, defiende que el entrenamiento contribuye en gran medida a estimular y ejercitar a los perros atrapados en el interior durante una cuarentena.

Sugiere guardar una de las comidas diarias del perro para usarla como recompensa en las sesiones de entrenamiento. Los perros que están acostumbrados a la actividad física disfrutarán más de un entrenamiento que se centre en habilidades asociadas al movimiento.

Dos rompecabezas simples que entretendrán a tu perro

  • Cajas Puzzle: si has recibido muchas entregas durante la cuarentena, probablemente tengas cajas. Con tu perro en otra parte del apartamento, coloca cajas vacías en el piso y esconde golosinas en algunas de las cajas. Muéstrale a tu perro las cajas y deja que use su nariz para encontrar las golosinas ocultas. Luego vuelve a reorganizar las cajas con más golosinas.
 
  • Cupcake Puzzle: hazte con una bandeja vacía de horno, 12 moldes para hornear cupcakes y 12 pelotas de tenis. Coloca las golosinas o trozos de la comida de tu perro en algunos moldes, pero no en todos. Pon encima de la bandeja del horno todos los moldes cubiertos con las pelotas de tenis.

Haz que centre su atención en la bandeja y cronometra el tiempo que tarda en quitar las pelotas que esconden su comida. Cada vez que juegues, cambia los lugares con premio.

Cachorro con una pelota

Los perros también se agobian en esta situación

Al igual que las personas en todo el país y en todo el mundo cuyas vidas han sido dañadas de repente por el coronavirus, los perros que están atrapados en cuarentena con sus dueños pueden experimentar estrés e incluso depresión.

La Sra. Edshteyn dice que podríamos ver un aumento en el comportamiento depresivo, como problemas para dormir, perder el apetito, no querer jugar o mostrarse indiferentes.

Algunos perros también podrían volverse más destructivos y ansiosos. Así, podríamos ver un aumento de la reactividad, de la frecuencia o la intensidad de los ladridos o de la dificultad para asentarse.

 

Como hemos visto, la actividad no solo relaja a tu perro, sino que unirnos a ella también nos relaja a nosotros. Así, en estos momentos en los que el contacto físico que mantenemos con otras personas es mínimo, la posibilidad de mantener un contacto con ellos puede compensar un poco esta carencia.