Malala Yousafzai, la joven defensora de los derechos humanos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 10 julio, 2018
Maria Prieto · 10 julio, 2018

Malala Yousafzai recibió el Premio Nobel de la Paz en 2014 cuando tenía 17 años. Se trata de la persona más joven de la historia en acceder a este galardón. Esta joven activista y defensora de los derechos civiles destaca por su comprometida lucha por el derecho a la educación para las niñas de todo el mundo.

Malala nació en Mingora (Pakistán), en 1997 y es la mayor de tres hermanos. Su padre, maestro de profesión, decidió dar a su hija las mismas oportunidades educativas que recibía cualquier niño varón de Pakistán. Para ello, la matriculó en el colegio, haciendo visible su derecho a la educación. Fue precisamente él quién animó a Malala a encaminarse hacia el activismo político, ya que la joven en principio quería dedicarse a la medicina.

Cómo empezó Malala a luchar por los derechos humanos

En el año 2007, los talibanes se hicieron con el control del valle de Swat y prohibieron a las niñas continuar con su educación. Es en ese momento cuando Malala, bajo el seudónimo de Gul Makai, comienza a escribir un blog para la BBC sobre su vida bajo el mandato de este régimen. En este espacio virtual denunciaba las discriminaciones que sufrían las niñas y las mujeres a manos de este violento grupo.

Malala Yousafzai sentada

Las atrocidades a las que la población civil sigue sometida son múltiples y demuestran el desprecio total por la vida humana. Un gran número de niños, jóvenes y mayores han sido atacados, masacrados o asesinados, aunque las mujeres afganas siguen siendo las víctimas principales de este tipo de injusticia basada en la violencia, la degradación y la desigualdad.

“Comenzaron a divulgar el mensaje de que las mujeres no tenían los mismos derechos ni libertades. Para mi era inaceptable; y esa situación fue la que me motivó a alzar la voz. Ninguna niña podía ir a la escuela. Yo quería ser doctora, ganar mi propio dinero y tomar mis propias decisiones. Recuerdo que ese día me levanté y empecé a llorar”, dijo Malala en una entrevista sobre el tema.

Malala Yousafzai, defensora de los derechos humanos

El 9 de octubre de 2012, Malala fue víctima de un atentado en Mingora (Pakistán). Regresaba a su casa en el autobús escolar cuando dos talibanes se subieron e increpándola por su nombre, la dispararon con un fusil, alcanzándola en el cráneo y el cuello. El portavoz del grupo terrorista, al informarse de que no había fallecido, afirmó que volverían a intentar matarla y reivindicó el atentado en un comunicado.

Malala estaba amenazada de muerte por los terroristas por denunciar en su blog las atrocidades que se cometían en su región, el valle del Swat al norte de Pakistán. Sobre todo hablaba del dolor que le causaba la prohibición de la educación femenina y la destrucción de la mayor parte de las escuelas.

Tras sobrevivir al atentado, la joven fue internada en un hospital cercano a la capital, Islamabad. Allí le extrajeron la bala que tenía alojada en el cuello, cerca de la médula espinal. Posteriormente fue trasladada a Reino Unido, donde fue sometida a múltiples cirugías y meses de rehabilitación.

Qué ocurrió después del accidente

Las manifestaciones de apoyo a la joven empezaron a sucederse por todo el mundo e inmediatamente suscitó la condena internacional de la mayor parte de los mandatarios políticos.

Malala fue dada de alta tras implantarle un dispositivo auditivo en el oído izquierdo y una placa de titanio en el cráneo. Después de aquello, y ante el asombro del mundo entero, volvió a luchar por los derechos humanos.

Su activismo y su espíritu de lucha siguieron su camino de forma imparable, convirtiéndose así Malala en heroína y portavoz de las niñas que luchan por tener derecho a la educación.

“Los terroristas pensaban que podrían cambiar mis objetivos y frenar mis ambiciones, pero nada cambió en mi vida; excepto que la debilidad, el miedo y la desesperanza murieron. La fuerza, el poder y el valor, nacieron.

-Malala Yousafzai-

“Todos somos Malala”, reconocimiento a nivel mundial

Malala es una joven singular, una mujer con una sabiduría poco frecuente en las jóvenes de su edad, sensible y centrada. En su vida, ha experimentado lo peor y lo mejor que pueden ofrecer los seres humanos.

“Debemos creer en el poder y la fuerza de nuestras palabras. Nuestras palabras pueden cambiar el mundo”.

-Malala Yousafzai-

Malala con un micrófono

La ganadora del Premio Nobel de la Paz ha recibido el cariño y apoyo mundial por parte de políticos, activistas por los derechos humanos y ciudadanos en general. Por ello, ha sido merecedora de varios reconocimientos en distintos países.

Esta increíble joven es una inspiración para todos aquellos que quieren luchar por un mundo más justo. La voz de mujeres como Malala es la esperanza para silenciar las armas y promover cambios sostenibles en el mundo.

“La educación es un poder para las mujeres, y eso es por lo que los terroristas le tienen miedo a la educación. Ellos no quieren que una mujer se eduque porque entonces esa mujer será más poderosa”.

-Malala Yousafzai-