Más allá del pánico: los trastornos de ansiedad

11 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Loreto Martín Moya
Los trastornos de ansiedad son un grupo de afecciones variadas que no se limitan a los ataques de ansiedad o de pánico. Existe, por ejemplo, la fobia social o el trastorno de ansiedad por separación cuyo mecanismo es muy parecido, aunque los elementos ansiógenos son diferentes. En el siguiente artículo explicamos cuáles son y cómo diferenciarlos.

La ansiedad es un elemento común en la vida de muchas personas. En algunas, esta es controlada, en otras desgraciadamente termina produciendo una alteración que podríamos englobar dentro de los llamados trastornos de ansiedad.

Así, puede constituir la energía del motor que lleva a las personas a llevar a cabo conductas y tareas orientadas a la acción y a la consecución de objetivos; en otras, la ansiedad se ha disparado a través de pensamientos irracionales, estilos atributivos y conductas poco funcionales que implican una reducción del bienestar y de la calidad de vida.

A raíz de la prevalencia de la ansiedad en la población general, son muchos los que conocen cómo funciona o cómo se expresa. De hecho, la mayoría de las personas podrían reconocer un ataque de ansiedad o un trastorno de ansiedad generalizada. Esto, aunque muy positivo para el abandono de los estereotipos, puede inducir al error: no existe un único tipo de trastorno por ansiedad, y de hecho, esta se encuentra presente en muchas otras afecciones.

En el presente artículo se explican cuáles son los diferentes trastornos englobados dentro del grupo de «trastornos de ansiedad», recogidos en el DSM-5.

Hombre estresado y con ansiedad

Trastorno de ansiedad por separación: no solo afecta a los niños

El trastorno de ansiedad por separación es una afección recogida dentro de los trastornos de ansiedad que muchos solo atribuyen a los niños. No solo ellos pueden sentir ansiedad ante la separación, y existen criterios diagnósticos diferentes, dependiendo de si se es adulto o niño.

En el caso de los adultos, este miedo, ansiedad o evitación tiene que haber estado presente durante 6 meses para poder diagnosticar este trastorno; en el caso de los niños y adolescentes, tan solo 4 semanas.

El trastorno de ansiedad por separación se refiere a un miedo muy intenso y persistente a separarse de una persona con la que se tiene un vínculo muy estrecho. Esta ansiedad ante la separación suele manifestarse clínicamente en estados de ánimo, conductas o cogniciones irracionales que suelen producir mucho malestar en la persona que los sufre.

Esta puede evitar ir a lugares solo, sin la persona con el vínculo; tener pensamientos obsesivos y recurrentes acerca de la propia separación y síntomas físicos ante la posible separación (o, algo muy característico, la anticipación de la separación).

En el caso de los niños y adolescentes, el funcionamiento es el mismo, aunque los niños pueden somatizar su ansiedad a través de pesadillas, miedos nocturnos o síntomas somáticos. Es muy común que, ante una posible separación, el niño sienta náuseas, tenga dolor de tripa…

Fobia específica: la ansiedad más focalizada

Todos conocemos a una persona con fobia a las arañas o a los aviones. En algunos casos, las personas usan la expresión «tener fobia a» como sinónimo de miedo o asco, aunque esto no es del todo así. Una fobia, entendido como un trastorno de ansiedad, conlleva una ansiedad intensa y persistente ante el elemento fóbico.

La ansiedad es inmediata e invariable, siempre aparece. Los elementos fóbicos a veces son soportados con gran malestar y angustia, pero otras veces se evitan. Las fobias, por tanto, funcionan a partir de un claro mecanismo de ansiedad-evitación-ansiedad.

Cuando las fobias son hacia una araña o un perro, la persona es capaz de manejar su cotidianeidad de forma normal. No es un gran impedimento tener fobia a las arañas. No obstante, hay personas que pueden desarrollar una fobia ante elementos como aviones, coches, el metro, a la propia acción de tragar algo, a quedarse dormido… Estos elementos fóbicos sí son más problemáticos puesto que dificultan el día a día de las personas.

Trastorno de ansiedad social: la fobia social

El trastorno de ansiedad social recoge una fobia que implica elementos cognitivos muy marcados: la fobia social. En ella, la persona siente una angustia y un terror intensos ante —o la anticipación de— una situación social. En esa situación social, la persona con fobia social teme someterse al examen de los demás, y que sean valorados negativamente y o no aceptados.

Al temer ser rechazados, las personas con fobia social suelen evitar esas situaciones. Esto provoca que no se expongan a esa ansiedad, pero también puede hacer que se resienta la densidad o calidad del círculo de apoyo (aislamiento). Este trastorno no debe ser confundido con la fobia a hablar en público, puesto que esta es concreta en esa situación y no en el resto de situaciones sociales.

Agorafobia: cuando vivir es angustiante

La agorafobia es una afección muy característica dentro de los trastornos de ansiedad. Las personas con agorafobia sienten un miedo muy intenso ante situaciones que no se encuentran dentro de zona segura.

Pueden aparecer en autobuses, en una calle poco o muy transitada, de camino a casa, en lugares cerrados… Hay personas con agorafobia que no temen, por ejemplo, a un autobús concreto, puesto que ese es el que suelen utilizar y se encuentra incluido en su zona de confort.

La evitación también forma parte de las estrategias que aplican las personas con agorafobia para no sentir esa ansiedad y ese miedo: dejan de ir en autobús, dejan de ir al centro de la ciudad… Las personas evitan esos lugares por el terror a no poder huir si se es necesario, por el miedo a no recibir ayuda en el caso de que aparezcan síntomas (como un ataque de ansiedad o pánico), a sufrir o a que les pase algo o les hagan daño.

Mujer con agorafobia mirándose por la ventana

Trastorno de ansiedad generalizada: cuando pensar es angustiante

El trastorno de ansiedad generalizada es, de entre los trastornos de ansiedad, el más conocido. En este caso, las personas con TA generalizada sienten una ansiedad y preocupación excesiva por diversos acontecimientos que provocan una sobreactivación fisiológica.

La ansiedad generalizada es una ansiedad clínicamente significativa que impide a la persona llevar a cabo su cotidianeidad de forma normal. La ansiedad les paraliza, la evitación les ahoga y los pensamientos irracionales no paran de acumularse, dificultando cada vez más el funcionamiento «normal» en áreas sociales, familiares y laborales.

Los trastornos de ansiedad expuestos anteriormente no son los únicos que existen. En el DSM-5 aparecen otros como mutismo selectivo, trastorno de angustia —anterior trastorno de pánico— o trastornos de ansiedad inducidos por sustancias, medicación o una enfermedad médica. Es útil conocer los diferentes tipos de afecciones ansiógenas que existen porque no toda reacción ansiógena es un ataque de pánico, y la ansiedad en líneas generales puede ser concretizada cuando el malestar clínico lo requiere.

El tratamiento o abordaje de una persona con, por ejemplo, fobia social será muy distinto del de una persona con trastorno por separación. La etiqueta global de «ansiedad» puede dificultar el diagnóstico diferencial y conducir a error, de manera que el desglose de los trastornos de ansiedad se torna útil; no solo para la práctica clínica, sino también en la aproximación de esta última al resto de personas que no tienen por qué tener nociones de psicología.

  • Tortella-Feliu, M. (2014). Los Trastornos de Ansiedad en el DSM-5. Revista Iberoamericana de Psicosomática. 110, 62-69.