Timidez y fobia social: ¿cómo se diferencian?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 2 marzo, 2019
Edith Sánchez · 2 marzo, 2019
Timidez y fobia social son dos condiciones psicológicas en las que hay temor de relacionarse con los demás, o expresar lo que se piensa o siente. Suelen ser fruto de experiencias dolorosas o traumáticas que dejan una huella muy marcada.

Es fácil confundir introversión con timidez y fobia social, aunque se trata de realidades muy diferentes. El equívoco se da porque se trata de condiciones que tienen puntos en común, aunque acercándonos a su linde vemos que tienen grandes diferencias. La similitud se da solamente en algunos aspectos formales que pueden inducir al error.

Mientras que la introversión es un tema de temperamento, la timidez se ubica en el plano de la educación psicosocial. Entre tanto, la fobia social corresponde al terreno de lo psicopatológico, aunque no se trate, en estricto sentido, de una enfermedad como tal. Lo común entre todos ellos es la reticencia o el obstáculo para socializar. Este último es el rasgo predominante en la timidez y fobia social.

Timidez y fobia social tienen un factor en común que es decisivo: el temor. Lo que diferencia una condición de la otra es la intensidad de ese miedo y el grado de limitaciones que impone. Mientras alguien tímido quizás solo quiere pasar desapercibido, una persona que padezca de fobia social desea ese contacto social que no puede mantener.

Lo que el vértigo es para el cuerpo, eso es la embarazosa timidez para el alma”.

-Ludwig Börne-

Las personas tímidas

Las personas tímidas pueden ser altamente dependientes de la opinión ajena. Alguien tímido puede sentir un fuerte deseo de expresar lo que piensa y siente o de relacionarse más activamente con los demás, pero se inhibe de ello. Y lo hace porque se estrella contra su temor a lo que puedan pensar o decir los demás acerca de sus palabras o su comportamiento.

Diríamos que la persona tímida es excesivamente vulnerable a la crítica ajena. Desea la aprobación social con mayor intensidad de lo común (o teme la ausencia de la misma).

Esto sucede porque sienten que no cuentan con las herramientas psicológicas suficientes para asumir el rechazo o para sostener un conflicto con los demás. Se desvalorizan a sí mismos y suponen que una herida a su ego solo se curaría con mucho dolor.

La timidez es fruto de una educación que restringe o mina las habilidades sociales. La persona crece sintiéndose inadecuada o inferior a los demás. Ha sido objeto de severas críticas o de intensos rechazos y esto ha dejado una marca importante en su manera de ser. Antes que superar la timidez, necesita reestructurar la imagen que tiene de sí mismo.

Mujer con timidez

La fobia social

Según la doctora Vanessa Abrines Bendayan, máster en psicología clínica, define la fobia social como el “miedo irracional y desproporcionado que surge en ciertas situaciones de interacción social. La persona está convencida de que actuará de manera inadecuada, ridícula, embarazosa o humillante”. La palabra clave en esta definición es “desproporcionado”.

Esto quiere decir que timidez y fobia social son conceptos muy próximos, pero en el caso de la segunda hay un plus, un exceso notable. Quien padece de fobia social ya no quiere reducir los encuentros con los demás, o se inhibe de expresarse, sino que llega a entrar en pánico.

Escapa del contacto con personas que no conoce y suele experimentar síntomas físicos como mareos, taquicardia, rubor, calor o sudoración. No sabe por qué, pero las personas poco familiares le aterran. Se paraliza o se descontrola en situaciones sociales.

Esta fobia puede ser generalizada o específica. En el primer caso, hay un gran caudal miedo frente a cualquier tipo de situación social. En el segundo caso, el temor exagerado se limita a ciertas situaciones o personas. En los dos casos hay un alto nivel de ansiedad.

Hombre mirando hacia abajo pensamiento en los comportamientos que alejan a los demás

Timidez y fobia social

La diferencia más significativa entre timidez y fobia social es la intensidad de los síntomas. Sin embargo, también hay otros contrastes relevantes. La timidez, por ejemplo, podría ser transitoria. En general, casi todas las personas experimentan un incremento de esta durante la etapa de la adolescencia. Esto obedece a que la autoimagen está en construcción y por eso hay etapas en donde es muy frágil.

En cambio, la fobia social es una condición que tiende a aumentar y a volverse crónica. Lo que hay detrás de esta ya no es solamente una historia de rechazos o cuestionamientos significativos, sino traumas. Esto es, situaciones súbitas que han impactado profundamente la psiquis. Es posible que estén relacionadas con abuso físico, psicológico o sexual de gran envergadura.

Como quiera que sea, tanto la timidez como la fobia social son condiciones que limitan a una persona y no le permiten evolucionar ni individual ni socialmente de forma plena. Hay cursos o terapias que ayudan a superar la timidez. En el caso de la fobia social, se hace necesario un proceso terapéutico formal que suele tener un buen pronóstico.

Cano Vindel, A., Pellejero, M., Ferrer, M. A., Iruarrizaga, I., & Zuazo, A. (2006). Aspectos cognitivos, emocionales, genéticos y diferenciales de la timidez. Revista Electrónica de Motivación y emoción.