Matrimonio sin sexo, ¿está todo perdido?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 8 febrero, 2018
Raquel Lemos Rodríguez · 10 febrero, 2017

Según el psicólogo Robert Epstein entre un 10% y 15% de los matrimonios no tienen sexo. Las causas pueden ser diversas. Aburrimiento, rutina, estrés, falta de tiempo… son solo algunos de los desencadenantes de un matrimonio sin sexo.

Ante esta realidad, las parejas tienen dos opciones. Una es la de vivir sin sexo. La otra, intentar solucionar el problema. Si ambos miembros están dispuestos a resolver esto, entonces el matrimonio sin sexo tendrá sus días contados.

Sin embargo, no podemos dejar de lado la realidad de que en las parejas con un largo recorrido esto es habitual. En muchos casos, nada tiene que ver que no haya problemas, discusiones ni ningún otro motivo que pueda alterar el deseo.

Muchos matrimonios vivirán bien así, pero quizás en sus mentes resida la creencia de que sin sexo la relación se va al garete. Es entonces cuando vendrán las presiones, algo que resultará contraproducente.

Un matrimonio sin sexo es aquel que tiene menos de 10 encuentros sexuales al año.

¿Vivir sin sexo es una opción?

Un matrimonio sin sexo quizás resulte extraño, no obstante se puede ser feliz. Al menos siempre que se esté de acuerdo y se hable con la pareja. La comunicación será esencial desde un primer momento para ver si vivir sin sexo es una opción. Si los dos miembros están de acuerdo, no hay ningún problema.

Matrimonio sin sexo en la cama

Pensemos que la importancia que se le da al sexo varía con la edad. Cuando nos encontramos iniciándonos en el mismo y es una novedad, se convierte en una parte valiosa de toda relación. Pero, con el tiempo, tal vez empecemos a valorar más otras cosas como el compañerismo, el compromiso o la intimidad en la pareja.

 

En caso de que un matrimonio busque recuperar su vida sexual es importante que la motivación no se trasforme en presión. Conversar, intercambiar opiniones y dar pasos pequeños serán las claves para que esto tenga éxito.

No se pueden cambiar las cosas de un día para otro, además de que podría ser peor. Un beso un día, una caricia otro y así progresivamente, el deseo podría volver a invadir a la pareja.

Un matrimonio sin sexo no siempre es una pesadilla, pueden primar más otras cosas que permitan a los dos miembros de la relación seguir igual de felices.

Si bien no es un consuelo, no estamos solos. Seguro que si compartimos con amigos en situaciones similares nuestras inquietudes nos sentiremos comprendidos. Es natural llegar a esto, por eso no tenemos que tomarlo como algo negativo que indica que la relación está dañada. Con lo ya mencionado y algunos consejos más aprenderemos a hacer frente a un matrimonio sin sexo sin fracasar en el intento.

Afrontar un matrimonio sin sexo

Pareja en la cama muy seria

Para afrontar un matrimonio sin sexo es necesario hablar, pero también escuchar. A veces podemos interpretar que a nuestra pareja no le interesa ya el sexo cuando estamos equivocados.

Por eso, la comunicación nos permitirá descubrir las razones por las que el sexo ha quedado relegado a un segundo lugar. Quizás no haya suficientes oportunidades para tenerlo o tal vez el estrés, una enfermedad o las preocupaciones hayan invadido nuestras vidas.

Después de esto hay que ser honestos el uno con el otro. Abrir los ojos ante el esfuerzo que podemos estar haciendo. Por ejemplo, si descuidamos nuestra apariencia y nos “abandonamos” no estaremos transmitiendo atracción ni deseo porque no lo estamos sintiendo. De igual manera, si nos tiramos en la cama y esperamos que el otro de el primer paso mal vamos…

La terapia puede ayudar

pareja-cama matrimonio sin sexo

Si por nosotros mismos no conseguimos el resultado deseado, es el momento de acudir a terapia de pareja. Una actitud positiva para hacerlo se basa en dejar a un lado los mitos de ir a terapia. Estaremos ante un profesional que nos echará una mano para que descubramos donde hemos fallado, nos abrirá los ojos y nos dará pautas para que no nos sintamos tan perdidos.

Algunos terapeutas sugerirán una prohibición total del sexo, es decir, cero contacto sexual para así reducir la tensión relativa al respecto. Cuando esta se haya ido, entonces pueden empezar a darse avances.

También es posible que nos recomiende que salgamos juntos, nos divirtamos y compartamos momentos tanto de ocio como de relajación. Hacerlo estrechará el vínculo con nuestra pareja que derivará en un aumento de intimidad y consecuente deseo de tener relaciones sexuales.

“No existe una solución única para todas las parejas, pues los motivos por los que una pareja reduce su frecuencia sexual son numerosos”.

-El Huffington Post-

Un matrimonio sin sexo puede denotar diversos problemas que podemos estar cargando de forma conjunta o individualmente. Por eso hablar es algo esencial y, sobre todo, eliminar las tan dañinas creencias de que sin sexo todo está perdido, de que el otro ya no nos quiere o de que se ha fracasado como pareja. Las relaciones siempre nos ponen a prueba, y esta es una de esas pruebas.