Matthieu Ricard: biografía del hombre más feliz del mundo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 20 enero, 2019
Sonia Budner · 20 enero, 2019
Matthieu Ricard ha logrado el nivel más alto conocido en seres humanos de actividad en la corteza prefrontal izquierda, área asociada a las emociones positivas. Este hecho inusual le otorgó el curioso sobrenombre del “hombre más feliz del mundo". ¿Nos acompañas a explorar las claves de la felicidad?

Matthieu Ricard es un escritor y monje budista francés, que reside en un monasterio en Nepal desde hace más de 37 años, donde ha sido discípulo de grandes maestros budistas. Su aventura espiritual comenzó en 1979 cuando decidió cambiar su brillante carrera científica por el estudio y la práctica del budismo tibetano. De hecho, ha contribuido, especialmente, en la idea de unión de Oriente y Occidente; de ciencia y espiritualidad.

Además de los numerosos proyectos humanitarios que ha llevado a cabo, Matthieu Ricard es un miembro activo del Instituto para el Pensamiento y la Vida. Esta institución ha llevado a buen término numerosas investigaciones científicas sobre el entrenamiento mental, las prácticas de meditación y la plasticidad del cerebro.

Tras una vida dedicada a los proyectos visionarios de sus maestros, recopilamos algunas de las claves de su vida. ¿Qué puede llevar a un hombre a abandonar por completo el éxito para vivir en Nepal? ¿Cómo un hombre de ciencias puede despojarse de todo para abrazar la espiritualidad? 

Primero años y contacto con el budismo

Matthieu Ricard nació en Francia en 1946. Desde muy joven, frecuentó los círculos intelectuales franceses a los que pertenecía su familia. Su padre fue filósofo, periodista y escritor; y su madre, una reconocida pintora. La educación de Matthieu se complementó con estudios en música clásica, fotografía y ornitología. Obtuvo su doctorado en Genética Molecular por el Instituto Pasteur, bajo la supervisión de uno de sus mentores, el Premio Nobel francés, François Jacob. Tras finalizar sus estudios en el Instituto Pasteur, Matthieu Ricard decide abandonar el mundo científico y enfocarse en la práctica del budismo tibetano.

En 1972, viaja al norte de la India y se instala en el Himalaya, donde se forma y estudia con varios de los grandes maestros budistas. Este contacto con la espiritualidad budista terminó por convertir a Ricard en un discípulo muy próximo al maestro Dilgo Khyentse Rinpoche. Su maestro fue un visionario que dedicó su vida a la consolidación de multitud de templos, escuelas y monasterios. Emplazamientos dedicados al estudio y las practicas de las enseñanzas budistas tibetanas. Desde la muerte de su maestro en 1991, Matthieu Ricard se ha sumergido en continuar la labor que este había comenzado, dedicando a la misma todo su tiempo y trabajo.

Estatua de Buda apoyada en una pared

Proyectos humanitarios de Matthieu Ricard

Son, a día de hoy, 110 proyectos humanitarios los que Matthieu Ricard ha desarrollado en el Tíbet. Entre todos ellos, destaca la creación de clínicas de salud, escuelas y numerosos puentes e infraestructuras. Una de las escuelas se construyó para atender y formar a más de 800 niños huérfanos que llegaban a Nepal cruzando la frontera del Himalaya. Esta escuela también ha acogido a cientos de personas mayores.

Matthieu Ricard es codirector del monasterio budista de Shechen, en Nepal. Desde este lugar, desarrolla los proyectos de Khyentse Rinpoche. Ricard es, además, autor de un gran número de libros que contribuyen a aunar y comprender las diferentes culturas, en concreto, la occidental con la oriental. Todos los beneficios que recauda de sus publicaciones están destinados a financiar sus causas humanitarias.

Ricard ha creado fundaciones de difusión internacional, consiguiendo importantes afiliados en el resto del mundo que colaboran en sus proyectos en Bután, Nepal e India. Como reconocimiento a su labor de la preservación de las culturas del Himalaya, le fue concedida la Orden Nacional Francesa por el presidente francés Françoise Mitterrand en 1989.

Conexión con Occidente

Ha acompañado en las últimas décadas al Dalai Lama, como intérprete personal, en sus viajes a los países francófonos. Es un miembro especialmente activo del Instituto para el Pensamiento y la Vida, liderado por el profesor y especialista en neuroplasticidad, Richard J. Davison. Del mismo modo, Ricard ha participado en ensayos en las Universidades de Princeton, Berkeley, Maastrich y Leipzig.

Matthieu Ricard participó en un estudio realizado por la Universidad de Wisconsin, en el que se sometió a pruebas de imagen funcional por resonancia magnética (fMRI) que arrojaron datos espectaculares. Ricard ha logrado el nivel más alto conocido en seres humanos de actividad en la corteza prefrontal izquierda.

La corteza prefrontal izquierda es un área asociada a las emociones positivas, algo realmente significativo. Matthieu Ricard alcanzó niveles de -0.45, unos resultados más que inusuales que le valieron el apodo de “el hombre más feliz del mundo”. Los resultados de este estudio constituyen la quinta referencia científica más consultada en la historia.

Matthieu Ricard el hombre más feliz del mundo

Las claves del hombre más feliz del mundo

En relación a estos sorprendentes resultados, Ricard ha señalado no ser el único, además de enfatizar que la clave reside en el entrenamiento en la meditación sobre el amor y la compasión. Para él, estos resultados solo prueban, una vez más, los grandes beneficios de la meditación. Además, de alguna manera, nos invita a pensar que, quizás, la labor humanitaria y la conexión con la espiritualidad, despojándose de lo material, pueden haber contribuido en cierta medida.

La obra de Matthieu Ricard ha sido traducida a unos 21 idiomas y vendida en diversos países. Toda su obra literaria supone un aporte muy valioso para la comprensión de la naturaleza humana y del mundo. Destacan títulos como: En defensa de la felicidad, En defensa de los animales o El infinito en la palma de la mano. En este último, refleja una conversación mantenida con el astrofísico Trinh Xuan Thuan y se establece el diálogo entre culturas.

Acercarnos a Mattieu Ricard supone un acercamiento a la espiritualidad, un intento de conciliar Occidente y el budismo. Al mismo tiempo, la lectura de sus obras resulta totalmente inspiradora y reflexiva. Tal vez, la felicidad no está tan lejos como parece, pero requiere cierto esfuerzo y dedicación.

“Este libro es el resultado inspirante de un diálogo profundamente interesante entre la ciencia occidental y la filosofía budista.  Contribuye a una mejor comprensión de la naturaleza verdadera de nuestro mundo y de la manera como vivimos nuestras vidas”.

-S.S. Dalai Lama-