El mejor afrodisíaco para las mujeres son las palabras - La Mente es Maravillosa

El mejor afrodisíaco para las mujeres son las palabras

Arantxa Alvaro Fariñas 28 noviembre, 2015 en Relaciones 20172 compartidos
Pareja feliz en el campo

Sedúceme con palabras, con letras susurradas al oído mientras me abrazas, háblame mientras me miras para ver lo más profundo de mi ser, escríbeme cuando te acuerdes de mí y hazme saber que estoy presente en tu vida a través de tus letras Sólo debes conocer un secreto: el mejor afrodisíaco para las mujeres son las palabras.

Pero no vale cualquier palabra, no vale cualquier abrazo ni cualquier beso. Necesito sentir tu sinceridad, que tus actos acompañen a tus palabras, que tienes un interés real en mí, porque, de lo contrario tus palabras quedarán vacías y la magia no se producirá.

Cómo utilizar las palabras como afrodisíaco para las mujeres

La comunicación es siempre muy importante, pero cuando dos personas se están conociendo lo es aún más. Las mujeres, por lo general, nos fijamos en todo, en cómo nos miran, en cómo nos hablan, en lo que nos dicen, en los gestos, en la forma de moverse o de vestirse. Eso no quiere decir que saquemos conclusiones con rapidez sino que simplemente tenemos interés en conocer a quién tenemos delante.

Pareja bailando

Uno de los aspectos más importantes y que más nos suelen seducir son las palabras, que si se utilizan bien, con atención y respeto, pueden ser un potentísimo afrodisíaco para las mujeres. ¿Pero, cómo se deben utilizar las palabras para que nos seduzcan?

Sinceridad y naturalidad

Las palabras que salen del corazón, que son sinceras, que no son un discurso preparado, nos pueden llegar a arrebatar el corazón. No se trata de pensar frases bonitas y luego decirlas, sino de sentir lo que te inspira esa maravillosa mujer que tienes delante y expresarte con la mayor naturalidad y respeto.

Un exceso de piropos o ser demasiado adulador, no resulta bonito, incluso puede llegar a ser incómodo. Es importante encontrar el equilibrio entre lo que resulta demasiado y lo que resulta perfecto, pero es sólo cuestión de estar atento, de ver las reacciones de la otra persona, sus ojos nos hablarán.

Acompaña tus palabras

A las mujeres nos gusta que nos hablen, pero también nos seduce que nos miren, que nos escuchen cuando hablamos, que se interesen por lo que decimos. Una palabra acompañada de una mirada sugiere muchas cosas. Pero esa mirada también debe ser sincera y natural, porque lo que más nos gusta es que un hombre sea él mismo.

A medida que crezca la confianza, una caricia acompañada por palabras es una mezcla perfecta, pero siempre con delicadeza, con respeto, con sentimiento, nunca con exceso de confianza, con arrogancia, con desprecio.

Habla con sentido del humor

Unas palabras dichas con sentido del humor, con ironía, con chispa, pueden ser muy seductoras. No todos tenemos el mismo sentido del humor, por lo que hay que tener cautela cuando no conoces a la persona que tienes delante y bromear con respeto e inteligencia.

A todos nos gusta reírnos y siempre hay personas que nos resultan especialmente divertidas, pero es complicado que dos sentidos del humor encajen, debe transcurrir un tiempo para conocerse, para adecuarse a lo que a la otra persona le gusta o no le gusta.

Habla y escucha

El exceso de palabras no funciona, no seduce, se vuelve algo monótono. Hablar demasiado y no dejar hablar a la otra persona, puede resultar incómodo para esa persona que no logra expresar lo que piensa y siente. Una conversación entre dos debe dejar espacio para las palabras de ambos, para los silencios de ambos y para dos miradas que se cruzan y se encuentran.

El mejor afrodisíaco para las mujeres

Un afrodisíaco para las mujeres que no funciona

Si las palabras no son sinceras, si no van acompañadas de actos, quedarán vacías, no habrá una coherencia entre lo dicho y lo hecho, y todas esas palabras que se han dicho sin motivo, sin sentimiento, volarán, se difuminarán, quedarán en nada. Este no es el mejor afrodisíaco para las mujeres si se carece de honestidad.

Las mujeres somos especialmente sensibles, esa falta de coherencia entre palabras y sentimientos puede hacer daño, nos lleva a pensar que no es verdad lo que esconden las frases pronunciadas. 

Imágenes cortesía de Pascal Campion.

Arantxa Alvaro Fariñas

Escritora y licenciada en derecho, apasionada por la literatura y por la psicología. Dejo volar mi imaginación para mantener los pies a unos centímetros del suelo y poder hacer realidad mis sueños.

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