Amor para desarmar y humor para amortiguar

Alicia Escaño Hidalgo · 10 septiembre, 2015

Si existen dos ingredientes fundamentales para mantener una mejor salud mental, mejorar las relaciones con los demás y ser, en general, más felices, esos son el amor y el humor.

Muchas veces tendemos a entrar en discusiones acaloradas con otras personas, a ponernos a la defensiva, a estresarnos demasiado por un hecho puntual y pasajero, etc.

Y nos damos cuenta al final, de que nuestra actitud quizás no ha sido la adecuada y de que al final, hemos salido perdiendo nosotros.

Pongamos un ejemplo de esto: Hay parejas que tienden a lanzarse reproches sin llegar nunca a un acuerdo mutuo, porque por lo general, cuando se nos “ataca” o más bien, nos sentimos atacados, levantamos una barrera e intentamos defendernos para que no puedan lastimar nuestro ego.

Pero en realidad, esto es un error; y lo es porque si yo me defiendo con la misma arma con la que el otro me atacó, al final crearemos una guerra que no merece la pena y no nos conducirá a nada más que no sea a quedarnos con un mal sabor de boca y una buena dosis de “mal rollo”.

Otro ejemplo muy claro y radical del uso del amor como una poderosa arma que desarma lo tenemos en Gandhi. Él consiguió la independencia de la India respecto a Gran Bretaña sin pegar ni un solo tiro, sin agresividad, simplemente gracias a la “Ahimsa”.

Nota con mensaje: vive, ríe. ama

 

¿Qué es la “Ahimsa”?

La Ahimsa es una estrategia que consiste en descubrir el fondo amoroso y maravilloso del contrario agresivo.

Es decir, se trata de dar amor al otro independientemente de cómo se esté comportando con nosotros. Recordarle que es una persona genial, con un fondo bueno y que lo queremos sin condiciones, aunque en ese momento no actúe de la mejor forma con nosotros o incluso esté siendo agresivo.

“El amor es la fuerza más humilde pero más poderosa de que dispone el ser humano”

-Gandhi-

La ahimsa es un arma que actúa de una forma lenta pero es sumamente potente. Hay que persistir dando amor hasta que la otra persona empiece a reflexionar sobre su comportamiento y comience a transformarse.

Podemos practicar esta técnica en nuestra vida cotidiana y comprobaremos los poderosos efectos que surgen. Nos daremos cuenta como rompemos los esquemas de los demás y el resultado es que al final el otro empieza a tratarnos bien y a sacar su niño interior.

Si nuestra pareja, amigo o familiar está muy enfadado con nosotros y nos grita, nos reprocha, etc. lo más sabio es no entrar en esa pelea absurda, acercarse y darle un abrazo, un beso o una caricia.

Puede ser que al principio la rechace, pero si persistimos, sin dejarnos llevar por sus palabras o su actitud, al final conseguiremos desarmarlo de una manera radical.

¿Y qué pasa con el humor?

Por otro lado, el uso del humor se convierte en un gran amortiguador de cualquier golpe vital. Al igual que el amor, también mejora las relaciones personales y hace que los hechos vitales difíciles sean mucho más llevaderos.

“Si el hombre tuviese más sentido del humor, las cosas podrían haber resultado diferentes”

-Stanislaw Lem-

Mujer con flores en los ojos

El sentido del humor nos hace ser conscientes de que nada es tan importante y de que la mayoría de las veces tremendizamos y dramatizamos sobre los hechos de nuestra vida y nos sentimos muy mal por ello.

Es verdad que hay circunstancias donde no hay cabida para el humor pero son una minoría, y siempre que se pueda, hemos de abrir nuestra mente, ser más flexibles y reírnos de las adversidades.

En primer lugar, las adversidades son inevitables y a todos nos van a ocurrir bastantes a lo largo de nuestra vida. Y en segundo lugar, porque casi nunca son tan malas como creemos, casi siempre somos nosotros los que engordamos las cosas con nuestros pensamientos.

Además, el humor estimula la creatividad y la búsqueda de soluciones ya que permite que nos desestresemos, por lo que nos ayuda a resolver la situación problemática, nos desbloquea.

Parece muy sencillo, pero practicar el humor y el amor en nuestra vida se hace muchas veces una ardua tarea. La clave está en perseverar hasta hacerlo parte de nosotros. Nos convertiremos en personas amorosas y risueñas y la vida se nos hará mucho más fácil.