Los tres pensamientos de Gandhi que contribuyeron a hacer un mundo mejor

11 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
En ocasiones nos notamos faltos de inspiración y motivación, por eso es menester ser consciente de la vida, obra y pensamientos de los mejores referentes morales que se encuentran en la humanidad.

Gandhi fue un activista político como pocos, cuyo ejemplo prácticamente no ha encontrado parangón. Como un pensador consecuente, Gandhi no solo se dedicó a exponer sus ideas, sino que, además, procedió con el ejemplo, llevando una vida pacífica, sencilla y solidaria con los más necesitados de su país, India.

Si cada uno de nosotros pudiera llevar a la práctica lo mejor de los pensadores más destacados, seguramente el mundo sería un lugar mucho mejor. Con vistas a aportar nuestro pequeño grano de arena, a continuación, queremos compartirte algunos de los pensamientos más notables de este gran hombre, un referente moral para muchos , a quien comúnmente se lo nombra como “Mahatma” (“alma grande”).

Pensamientos de Gandhi que contribuyeron a hacer un mundo mejor

1. Amor, vida y perdón, según Gandhi

Gandhi hablaba del amor como sentimiento humano, no solo se refería al de la pareja, los hijos, los amigos, los vecinos, sino en general, al amor universal, hacia todo el género humano. Él pregonaba con el ejemplo, siendo solidario con los más humildes y enfermos.

Por otra parte, se refería al perdón como “el atributo de los valientes”, enfatizando que el débil nunca puede perdonar. ¿Has encontrado personas que prefieren vivir en el resentimiento, antes que perdonar a quienes los han ofendido? Gandhi perdonaba a sus detractores (pues, aunque parezca mentira los tenía), y tenía el valor de defender sus principios para seguir sus ideales.

2. El producto de la tierra y la codicia del hombre

Gandhi vivió siempre de forma humilde, sin ostentaciones y con gran sencillez. Una de sus máximas era que “la tierra ofrece lo suficiente para satisfacer la necesidad humana, mas no la codicia del hombre”. La devastación de tierras y la sobreexplotación de los recursos debería ser suficiente para tener muy presente esta frase de Gandhi.

3. Las religiones y sus seguidores, según Gandhi

Hoy en día existen muchas religiones y espiritualidades con los mejores principios. Mahatma Gandhi hablaba de las contradicciones en las que suelen caer algunos practicantes de cualquier religión, que se comportan de forma contraria a los preceptos de su religión. Gandhi decía: “Me agrada Cristo, pero no los cristianos, porque ellos no se parecen a Cristo”.

4. Persevera y lograrás tu propósito

Muchas personas se quedan a mitad de camino y no consiguen alcanzar sus metas, sobre todo cuando se encuentran con obstáculos. No son capaces de avanzar ante las adversidades y prefieren claudicar. Gandhi nos habla de la importancia de perseverar, seguir trabajando duro y no rendirse. En una de sus máximas, nos dice proféticamente: “Primero te ignoran, luego se ríen de ti y después te combaten. Al final, tú ganas”.

5. ¿Eres consecuente con lo que piensas?

Decir y hacer no siempre van de la mano. Te habrás encontrado con individuos que alardean de ser trabajadores, pero que no actúan en consecuencia. O aquellos que se dicen humildes y son ostentosos. Pero también hay quienes disfrutan haciendo exactamente lo que pregonan, y parecen ser los que viven en armonía y en paz consigo mismo y los demás.

A eso se refería Gandhi cuando decía que: “La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces concuerdan en armonía”.

6. La venganza ciega al mundo

Vengarse de los demás, cuando te han hecho daño, te han humillado o perjudicado no siempre es la mejor solución. La mayoría de las veces la venganza genera más violencia y un problema mayor que el que se pretende resolver. Al respecto, Gandhi reflexionaba: “Seguir la ley del ojo por ojo termina cegando al mundo”.

En conclusión, son tan importantes los actos valiosos de amor, bondad, compasión, humildad, como predicar con el ejemplo. No se trata de engalanar nuestros actos o palabras, sino de hacerlo lo mejor posible, y dejar que sean nuestros actos los que hablen por nosotros, siempre con modestia y respeto. Si todos pudiéramos seguir estas máximas ¿Te imaginas cómo sería nuestro mundo?