Metodología TEACCH, ¿en qué consiste?

El método TEACCH está dirigido a personas con trastorno del espectro autista (TEA) o problemas de la comunicación. Se creó con el fin de evitar la institucionalización y fomentar la autonomía de estas personas.
Metodología TEACCH, ¿en qué consiste?
Cristina Barreiro

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Barreiro el 18 junio, 2021.

Última actualización: 18 junio, 2021

Las siglas TEACCH significan, en su traducción del inglés, ‘Tratamiento y Educación de Niños con Autismo y Problemas Asociados de Comunicación‘. La metodología TEACCH permite enseñar a personas con autismo o trastornos de la comunicación un sistema estructurado que posibilite, además de la comunicación, la mejora de las habilidades cognitivas y conductuales.

Esta metodología fue creada por el doctor Eric Shopler, junto con Gary Mesivob, y desarrollada por la Universidad de Carolina del Norte, en los años 70, con el fin de utilizarla en personas con trastorno del espectro autista (TEA). Su objetivo principal era la prevención de la institucionalización innecesaria, que había por entonces, de estas personas en centros asistenciales y que pudieran vivir de manera efectiva en la sociedad, casa y escuela.

La enseñanza estructurada, pilar fundamental de la metodología TEACCH

El objetivo principal de la metodología TEACCH es maximizar la adaptación de materiales y estructurar el entorno para mejorar las habilidades y destrezas funcionales del alumnado que lo usa. Para ello, es necesario adaptar tres elementos: el tiempo, el espacio y el sistema de trabajo. De esta manera, se pretende lo siguiente:

  • El tiempo: organizar tareas cortas.
  • El espacio: organizar el aula, estructuras el espacio por zonas o rincones.
  • El sistema de trabajo: adaptar el material, organizarlo por niveles y áreas de trabajo.
Niña de espaldas sentada en un sillón en forma de dado

El principio básico de la adaptación es una enseñanza estructurada con estimulación visual en el ambiente. Para que esta adaptación sea accesible y fácil para la persona con TEA u otros trastornos de la comunicación, debe existir un nivel de estructuración. Estos niveles de estructuración, además de constituir una jerarquía, debe responder a las siguientes preguntas:

  • Estructuración física del entorno-zonas: ¿Qué se hace aquí?
  • Apoyo visual-horario individual: ¿Cuándo se hace?
  • Sistema de trabajo estructurado: ¿Qué debo hacer?
  • Rutinas y estrategias de trabajo: ¿Qué hago y cómo?
  • Estructura visual: ¿Cómo se hace?

Pautas para desarrollar la metodología TEACCH

  • El carácter de los objetivos deben ser funcionales: cualquier objetivo que se pretenda plantear debe adecuarse a la edad cronológica, realista y funcional, evitando planteamientos abstractos que no puedan asumir o limitarse al currículo académico ordinario.
  • Realizar el proceso de enseñanza-aprendizaje de forma motivadora, basándose en los gustos e intereses de la persona con TEA, intercalando las actividades con las más costosas.
  • Utilizar la clasificación y el emparejamiento como punto fundamental en nuestro sistema de trabajo.
  • Evitar el aprendizaje por ensayo/error.
  • Moldeamiento de la conducta: consiste en reforzar, en aproximaciones sucesivas, conductas que el sujeto emita y que se asemejen a la conducta meta.
  • Ocupación de rutinas que puedan ser modificadas después.
  • Refuerzos positivos ( verbal y físico) y negativos, siempre que sea necesario.
  • Uso de lenguaje verbal conciso, con frases cortas y claras.
  • Uso preferente de la modalidad visual para recibir la información de forma clara y concisa. Utilización de materiales pictográficos y analógicos, aprovechando sus habilidades y la apariencia.
  • Uso de gestos para comunicarse, siempre que sea necesario.
  • Fomentar la enseñanza en entornos naturales.
  • Ofrecer a la persona con TEA solo y exclusivamente la ayuda mínima necesaria para reforzar así la autonomía. Para esto, es necesario dar a cada persona el tiempo necesario de la información acogida y la respuesta aprendida ( espera estructurada).

El uso de agendas y horarios, instrumentos imprescindibles de la metodología TEACCH

El programa TEACCH incorpora agendas diarias individualizadas como una forma de atender a las necesidades de las personas con TEA. En las agendas se trabaja asociando cada día con una actividad para facilitar la comprensión y la situación espacio-temporal. Por su claridad y predictibilidad, son un instrumento útil para fomentar la comunicación. El uso de las agendas tiene varios beneficios:

  • Fomentan el orden, la predictibilidad y la organización a las vidas de las personas con TEA.
  • Proporcionan rutinas cómodas, predecibles y consistentes cuando se tiene que pasar de una actividad a otra.
  • Ofrecen una rutina estructurada, fundamentada y agradable que ayuda a que los cambios sean lo más llevaderos posibles, disminuyendo así la ansiedad que provocan las situaciones de cambios.
  • Brindan la oportunidad de moverse por distintos espacios, con independencia de las indicaciones y directrices de una tercera persona, aumentando así la autonomía y reduciendo la dependencia de los demás.
Niño haciendo un puzzle

De manera más específica, pueden elaborarse las denominadas agendas de pasos para identificar una tarea a realizar. Las agendas forman parte de un sistema de trabajo que se desarrollará de forma individualizada.

Para ello, es necesario tener en cuenta las particularidades de cada persona con TEA a la hora de optimizar el sistema de trabajo. La individualización de la metodología es un aspecto importante, ya que, aunque las personas con TEA comparten características, cada caso es un mundo.

Además se utilizan los horarios visuales, que emplean imágenes para mostrar a las personas con TEA lo que necesitan realizar para completar una actividad o rutina. El concepto de “terminado” es un principio integrado en esta metodología que permite saber cuándo una tarea es finalizada y su progreso. Este principio es relevante ya que permite disminuir la sensación de angustia asociada al calendario o planificación de una tarea. Así mismo, las rutinas permiten comprender y predecir el orden de los eventos, y han de ser flexibles para cada persona.

En definitiva, la metodología TEACCH supone la asunción de unas guías y pautas generales que, a su vez, se pueden adaptar a cada caso en particular. La utilización de esta metodología tiene una serie de beneficios tanto para la persona con TEA como para el profesional o familiares, permitiendo un ahorro de los esfuerzos y acciones dirigidas a la comunicación de las personas con TEA u otros trastornos de la comunicación.

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