Mi círculo social es selecto, la honestidad es imprescindible

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 13 abril, 2016
Cristina Roda Rivera · 13 abril, 2016

Que quieras que tu círculo de amigos o personas de tu más íntima confianza practiquen la honestidad y sean de fiar no te convierte en una “snobo en una persona calculadora. Te convierte en alguien que sabe lo que quiere y por ello no quiere perder más tiempo valioso ni hacer perdérselo a los demás.

Quizás mantengas relaciones que rozan lo absurdo y las prolongues durante demasiado tiempo por la simple comodidad de no terminar con ellas. Quien nunca da, algún día terminará por cansar hasta al más paciente y quien da poco y lo da mal solo generará crispación.

Espera de los demás al menos la mitad de lo que tú haces por ellos, no por conveniencia sino por autoestima. Si es verdad que las relaciones no son matemáticas, tampoco son “asuntos paranormales”. Saber decir no al que nunca ha hecho nada para que le des un sí a los que de verdad lo merecen.

Seleccionar tu círculo es ser inteligente

A veces, poner límites a nuestra paciencia abre nuestra tolerancia hacia asuntos que SÍ se la merecen. Soportar durante días, meses y años a personas mentirosas, presuntuosas y que no parecen desearnos lo mejor, no parece una buena idea, ¿verdad?

Ya sabemos que siempre vamos a encontrarnos con personas que nos desagradan, pueden ser nuestros jefes o alguien de nuestra familia. Si se trata de uno de estos tipos de unión, será más complicado cortarla o alejarnos de ella. Pero ahora, no nos referimos a eso. Hablamos de aquellas personas que sí puedes apartar de tu vida, te producen malestar y ya no te compensa nada de lo que te ofrecen. Solo sigues con la relación por apariencia, miedo o falta de autoestima.

Tratar con personas que no nos aportan nada da como resultado relaciones marchitas.Es como regar flores con algo de lejía.Parece que las estás regando, pero en realidad las envenenas lentamente.

Muchas personas en la calle

Una imagen diseñada para nuestras relaciones

A medida que crecemos, evolucionamos o cambiamos, la mayoría de las personas modifican la manera de enfocar las relaciones sociales, especialmente la cercanas. Si bien en la adolescencia y en la juventud nos gusta relacionarnos con gran número de personas, en la edad adulta solemos preferir la calidad a la cantidad, de ahí considerar a la honestidad como ingrediente imprescindible de nuestras relaciones. No tenemos tanto tiempo, nos divertimos menos y el tiempo que compartimos nos gusta pasarlo con personas que nos enriquezcan.

Si miramos a nuestro alrededor, veremos como existen ciertos agentes sociales que apuestan por la apariencia, la imagen o el marketing. Ya no solo de empresas, sino también de personas. Nos dicen que tenemos que crear una marca personal, que sea lo más apetecible posible para los demás. Tenemos que hacernos con un perfil impoluto en el que entra la parte laboral, pero también la personal. Una marca diseñada por y para parecer un producto competitivo, no para ser auténticos.

El “contacto” a través de Internet y las redes sociales nos sitúan en una posición complicada. Parece que debemos perpetuar el trato con personas con las que ya no compartimos nada. Todo eso favorece una hipocresía galopante en nuestras vidas que nos hace dedicar tiempo a quienes no nos apetece dedicar ya ni un segundo.

Lejos de señalar a las redes sociales como un elemento nocivo, pues en realidad es divertido y útil en muchas ocasiones, nos hacemos más conscientes de la importancia de ser sinceros con nosotros mismos y de la honestidad en nuestras relaciones. De la necesidad, libre de urgencia y falsedad que nos permita hacer de nuestro contexto más directo una fuente de buenas sensaciones y no de continuos agravios.

Una vez más hay que señalar que no queremos caer en un falso idealismo: se trata, simplemente, de instarnos, en la medida de los posible, a evitar aquello que ya no nos aporta nada y que ya incluso ha podido llegar a molestarnos y a hacernos sentir mal en determinadas ocasiones. 

Niño con búhos subidos en la rama de un árbol

¿Qué es lo que buscas? Búscalo sin culpabilidad

Son muchas las personas con tendencia histriónica y narcisista que buscan rodearse de relaciones que les aporten fama, popularidad o contactos. De esta manera, las relaciones se desnaturalizan y se convierten en un medio, tan artificial como la tecnología, para conseguir otros propósitos.

Por otro lado, si bien este tipo de personas existen, la mayoría buscamos relaciones como fines en sí mismas y que tengan a la honestidad cómo hábito. En tal caso, podrían ser medios para que nuestro breve paso por el mundo se haga más agradable, pero nada más. Por ello, si buscas relaciones verdaderas, si de verdad es lo que quieres para ti, no pidas menos.

Si tenemos derecho a algo en esta vida es a intentar no hacernos daño a nosotros mismos. Esto pasa por alejar lo que ya no nos hace sentir bien.

Quizás tú también algún día dejaste de interesarle a alguien. Colmaste su paciencia, lo aburriste con tus conversaciones o tu mera presencia ya no era de su agrado. A pesar de todo, sigues aquí, pudiste soportarlo. Por ello, no dudes en tu empeño de rodearte de honestidad y sencillez en tus relaciones, aunque éstas pasen por momentos difíciles.