Mi pareja antepone a su familia: ¿qué puedo hacer?

22 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Nunca conocemos del todo a alguien hasta que vemos la relación que tiene con su familia. Tanto es así, que hay quien antepone a sus padres por encima de la propia pareja e incluso de los hijos. ¿Qué debemos hacer en estos casos?

Mi pareja antepone a su familia, no importa la circunstancia ni el problema que debamos solucionar, cada decisión pasa primero por el filtro de sus padres. Hace tiempo que en esta relación somos tres y ya no sé qué hacer”. Más allá de lo curioso que nos parezca esta circunstancia se da con cierta frecuencia y suele ser no solo origen de problemas, también de numerosas rupturas.

A menudo, solemos decir aquello de que cuando formalizamos la relación con alguien e iniciamos una vida en común, nos comprometemos con esa persona; no con su familia. Sin embargo, asumir esto, en ocasiones, es pecar de inocencia. Cada uno de nosotros traemos a nuestras espaldas todo un legado de figuras familiares que, sin necesidad de estar presentes, nos determinan.

Es decir, en ocasiones no hace falta que estén en el hogar los progenitores o esos hermanos de nuestra pareja. A veces, se perciben y se visibilizan en sus comentarios, razonamientos y en esos mandatos invisibles que les siguen determinando. El peso de la familia puede estar más o menos presente en cada uno, pero ser capaces de distanciarnos de esos hilos es sinónimo e madurez y bienestar.

Cuando esto no sucede, cuando alguien antepone incluso a la propia familia frente a la pareja o los hijos se abren grandes brechas en la convivencia. Lo analizamos.

Madre e hija adulta representando cuando mi pareja antepone a su familia

Mi pareja antepone a su familia: estrategias para afrontar esta situación

Nos encantaría tener una bola de cristal para poder prever el futuro. Porque cuando iniciamos una relación con alguien no siempre intuimos ni percibimos ciertas cosas. Es más, lo que suele ocurrir es que aún viendo algunos aspectos, les añadimos un filtro dorado llamado idealización. Así, en caso de que nuestra pareja sea muy familiar, es algo que solemos ver al principio con buenos ojos.

Ahora bien, puede que al cabo del tiempo esa familiaridad con los suyos evidencie un apego excesivo. Es muy posible que, en algún momento, descubramos abrumados que para nuestra pareja sus padres siempre son lo primero. Bien es cierto que a veces podemos comprender reacciones muy concretas, pero cuando esa tendencia se convierte en algo constante, se enciende la luz de alarma. 

¿Qué podemos hacer ante estas circunstancias? Lo analizamos.

1. Comunicación asertiva: mis necesidades tus prioridades

Cuando mi pareja antepone a su familia lo último que debo hacer es quedarme callado. Guardar silencio mientras esperamos cambios no es sutil ni recomendable. Hay que hacer uso de la comunicación asertiva y empática.

  • Expón con calma y claridad la situación. Intenta dar siempre ejemplos concretos explicando sobre cómo te has sentido ante esas reacciones o comportamientos. Evita emitir acusaciones. Se trata solo de exponer la realidad.
  • Fomenta un diálogo empático para dejar claro qué necesitas y qué esperas de la otra persona (espero tu apoyo, quiero que cuando te necesite estés conmigo, quiero ser prioridad y no algo secundario en tu vida…).
  • Es muy posible que nuestra pareja ni siquiera sea consciente de su comportamiento. Para él o ella anteponer a la familia es algo habitual, algo que ha hecho siempre. Es necesario demostrarle con esa conducta está haciendo daño a la relación.

2. Se siente culpable por no estar más tiempo con los suyos

Una de las razones por las que mi pareja antepone a su familia es porque se siente culpable de no pasar más tiempo con ella. Cuando una persona presenta un apego excesivo hacía sus progenitores, resulta muy complicado arrancar ese “cordón umbilical emocional” de un día para otro. Es necesario que comprenda que no por hacer vida propia, no por tener una pareja y por priorizar a esta última se ama menos a los padres.

Es recomendable que haga un ejercicio de introspección y de maduración en este aspecto. Debemos recordar que la calidad de una relación de pareja depende en muchos casos de la habilidad de sus miembros a la hora de establecer relaciones saludables.

Estudios como los realizados en la Universidad de Cambridge, por ejemplo, nos indican que tener amigos y contar con el apoyo familiar es un buen sostén emocional y psicológico. No obstante esas redes sociales son secundarias, mientras que el vínculo de la pareja es lo prioritario.

3. Mantener la privacidad es respetar: prohibido compartir detalles con la familia

Algo que suele ocurrir con elevada frecuencia es compartir hechos privados con terceras personas; en este caso, con la familia de nuestra pareja. Conversaciones, problemas, discusiones, proyectos a corto y largo plazo… Muchas de esas cosas que compartes en la intimidad con el ser amado acaban llegando hasta sus padres y hermanos.

Casi sin saber cómo, figuras que nada tienen que ver con tu relación acaban opinando e incluso decidiendo por tu pareja. Para él o ella puede ser algo habitual porque lo ha hecho siempre. Tengámoslo claro, no podemos tolerar este tipo de situaciones.

Cuando mi pareja antepone a su familia es común que hechos íntimos y privados acaben airéandose y esto es una barrera roja que no podremos permitir y que pondremos en preaviso.

Mujer triste pensando: Mi pareja me miente

4. Evita el resentimiento: pon límites y expón cambios

Cuando tenemos por compañero o compañera a alguien que mantiene unos lazos muy estrechos con su familia, es común sentirse como un extranjero en la propia casa. Es como ser un elemento extraño que no encuentra su lugar. Estas situaciones no son saludables y lo último que nos aportarán es felicidad.

En caso de que la pareja anteponga a su familia en cada circunstancia debemos evitar resentimientos u odios hacia nuestra familia política. Hacerlo supone empeorar aún más la situación. Apliquemos una visión constructiva, una con la que intentar reeducar a la pareja en lo que supone tener una relación, en mantener un compromiso auténtico. Para ello, marcaremos límites y propondremos cambios:

  • Respetamos que la familia (tanto la de la otra parte como la nuestra propia) es relevante. Sin embargo, nosotros siempre seremos prioridad el uno para el otro. Ser prioridad es saber amar.
  • Los problemas se solucionan entre nosotros. Queda prohibido inmiscuir a terceras figuras.
  • Las visitas de los familiares se consensuan y delimitan. No es permisible que se presenten sin avisar o que estemos siempre disponibles para ellos.
  • Cualquier necesidad, deseo o preocupación se comparte primero con la pareja.

5. Cuando mi pareja antepone a su familia estará obligado a elegir tarde o temprano qué es lo que quiere

En algún momento, tendrá que hacerlo. Sabemos que no es bueno obligar al ser amado a elegir entre nosotros y su familia, pero hay circunstancias que no son permisibles. Si estamos pasando por un mal momento, no veremos con buenos ojos que la persona que hemos elegido por compañero de vida, prefiera pasar el día con sus padres.

Tampoco es comprensible que antepongan cada día y a cada instante las necesidades y deseos de los padres a los de la propia pareja. Deberá elegir porque, aunque lo desee, nadie puede vivir a dos bandas emocionales.

La falta de madurez en materia afectiva, lastima. Y el apego excesivo hacia los progenitores en edades adultas ocasiona vínculos abocados al sufrimiento y el fracaso.

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